27 de enero de 2004
 

 

Despidieron a algunos hispanos en EEUU por ir a protestas

Yahoo! News.

SAN JOSE, California, EE.UU. 24 (AP) - Un cocinero de un restaurante mexicano, Álvaro Tejeda, faltó al trabajo el 12 de diciembre en protesta por la revocación de una ley que habría permitido obtener licencias de conducir a trabajadores indocumentados.

Tejeda esperaba recibir una advertencia, o a lo sumo ser degradado. En cambio, dice, fue despedido al día siguiente. Grupos defensores de los hispanos afirman que les ocurrió lo mismo a decenas de trabajadores como él que afirman haber perdido sus empleos por no ir a trabajar para sumarse a la huelga de un día.

Aunque les ha costado caro perder sus empleos, muchos de los despedidos dicen que el boicot fue un éxito, y algunos esperan unirse a acciones similares planeadas para mayo y diciembre.

"Mientras más seamos, más podremos hacernos escuchar", dijo Tejeda, un inmigrante indocumentado de 23 años que vive en San José. "Tenemos que apoyarnos mutuamente".

El restaurante El Torito, donde trabajaba Tejeda, emitió un comunicado en el que afirma que despidió a los empleados porque violaron la política de la compañía sobre la asistencia al trabajo. Tejeda dice que le avisó con anticipación a su supervisor que a lo mejor se adhería al boicot.

No está claro cuántas personas participaron; los organizadores calculan que decenas de miles se les unieron en todo el estado.

Salvador Sandoval, fundador de Latino Focus en Redwood City, dijo que su grupo ha recibido unas 150 llamadas telefónicas de personas que perdieron sus trabajos después de la huelga.

Las organizaciones de hispanos han realizado seminarios comunitarios para ayudar a la gente a encontrar nuevos empleos y obtener entrenamiento y ayuda legal, dijo Sandoval, que ha hablado en cinco de esas reuniones.

Si el empleador tiene una política de licencias, no puede negar a sus empleados un día libre porque piensen participar en actividades políticas, dijo Tomás Margain, un abogado de San Francisco que habló en uno de los seminarios.

Sin embargo, la mayoría de los trabajadores con los que habló no solicitó --o se les negó-- tiempo libre ese día y podrían tener pocos recursos para defenderse, dijo.

Por error algunos creyeron que su patrón apoyaba el boicot, mientras que otros pensaron que no les pasaría nada porque faltaron muchos de sus compañeros. Algunos simplemente decidieron correr el riesgo.

Los organizadores del boicot dicen que han procurado ayudar a los trabajadores a recuperar sus empleos.

En el norte de California, los grupos de defensa de los hispanos se enteraron que más de 400 personas habían perdido sus trabajos, y todas, salvo 30, fueron reintegradas a sus puestos laborales después que los activistas hablaron con sus patrones, dijo Nativo López, presidente de la Asociación Política México-Norteamericana.

El grupo se enteró del despido de unos 20 empleados en el sur de California; la mitad recuperó su trabajo, agregó.

"Con las decenas de miles de trabajadores que participaron, el número de despedidos es minúsculo", observó López. "El activismo social siempre conlleva alguna consecuencia".

La huelga económica subrayó la importancia de los asuntos inmigratorios en este estado, donde uno de cada cuatro habitantes nació en el extranjero.

Para los críticos, permitir que los inmigrantes ilegales obtengan una licencia de conducir es darles "un boleto gratis" que podría permitir la entrada de terroristas y delincuentes al estado.

Aunque el gobernador Arnold Schwarzenegger firmó la legislación que deroga la ley de licencias de conducir, ha señalado estar dispuesto a considerar una propuesta de ley similar si tuviera más recaudos de seguridad.

Tejeda, que lleva ocho años viviendo en Estados Unidos, dijo que la policía ha incautado sus automóviles cuatro veces al percatarse que no tenía licencia de conducir ni seguro. En cada ocasión ha tenido que pagar unos 800 dólares para recuperar su auto y 600 de multa.

"Muchas veces tenemos que llevar a nuestro hijo al médico. En ocasiones vivimos lejos de nuestros empleos. A veces no hay autobuses durante la noche. Tenemos que manejar", dijo Tejeda. Con licencias de conducir "el gobierno podría llevar un mejor control de nuestros movimientos".

Los inmigrantes indocumentados no fueron los únicos que participaron en la protesta.

"Es importante mostrarles a esas personas indocumentadas que el resto de nosotros las apoya", dijo Gustavo Torres, que faltó al trabajo en una planta que fabrica ventanas en Hollister, una ciudad a unos 140 kilómetros al sur de San Francisco.

Torres fue uno de una treintena de trabajadores que se unieron a la huelga después que un supervisor les dijo "únanse" y "apoyen su causa", dijo Torres. "Teníamos la impresión de que nos apoyaba".

 

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