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Despidieron a algunos hispanos
en EEUU por ir a protestas
Yahoo! News.
SAN JOSE, California, EE.UU. 24 (AP) - Un cocinero de un restaurante
mexicano, Álvaro Tejeda, faltó al trabajo el 12 de
diciembre en protesta por la revocación de una ley que habría
permitido obtener licencias de conducir a trabajadores indocumentados.
Tejeda esperaba recibir una advertencia, o a lo sumo ser degradado.
En cambio, dice, fue despedido al día siguiente. Grupos defensores
de los hispanos afirman que les ocurrió lo mismo a decenas
de trabajadores como él que afirman haber perdido sus empleos
por no ir a trabajar para sumarse a la huelga de un día.
Aunque les ha costado caro perder sus empleos, muchos de los despedidos
dicen que el boicot fue un éxito, y algunos esperan unirse
a acciones similares planeadas para mayo y diciembre.
"Mientras más seamos, más podremos hacernos
escuchar", dijo Tejeda, un inmigrante indocumentado de 23 años
que vive en San José. "Tenemos que apoyarnos mutuamente".
El restaurante El Torito, donde trabajaba Tejeda, emitió
un comunicado en el que afirma que despidió a los empleados
porque violaron la política de la compañía
sobre la asistencia al trabajo. Tejeda dice que le avisó
con anticipación a su supervisor que a lo mejor se adhería
al boicot.
No está claro cuántas personas participaron; los
organizadores calculan que decenas de miles se les unieron en todo
el estado.
Salvador Sandoval, fundador de Latino Focus en Redwood City, dijo
que su grupo ha recibido unas 150 llamadas telefónicas de
personas que perdieron sus trabajos después de la huelga.
Las organizaciones de hispanos han realizado seminarios comunitarios
para ayudar a la gente a encontrar nuevos empleos y obtener entrenamiento
y ayuda legal, dijo Sandoval, que ha hablado en cinco de esas reuniones.
Si el empleador tiene una política de licencias, no puede
negar a sus empleados un día libre porque piensen participar
en actividades políticas, dijo Tomás Margain, un abogado
de San Francisco que habló en uno de los seminarios.
Sin embargo, la mayoría de los trabajadores con los que
habló no solicitó --o se les negó-- tiempo
libre ese día y podrían tener pocos recursos para
defenderse, dijo.
Por error algunos creyeron que su patrón apoyaba el boicot,
mientras que otros pensaron que no les pasaría nada porque
faltaron muchos de sus compañeros. Algunos simplemente decidieron
correr el riesgo.
Los organizadores del boicot dicen que han procurado ayudar a los
trabajadores a recuperar sus empleos.
En el norte de California, los grupos de defensa de los hispanos
se enteraron que más de 400 personas habían perdido
sus trabajos, y todas, salvo 30, fueron reintegradas a sus puestos
laborales después que los activistas hablaron con sus patrones,
dijo Nativo López, presidente de la Asociación Política
México-Norteamericana.
El grupo se enteró del despido de unos 20 empleados en el
sur de California; la mitad recuperó su trabajo, agregó.
"Con las decenas de miles de trabajadores que participaron,
el número de despedidos es minúsculo", observó
López. "El activismo social siempre conlleva alguna
consecuencia".
La huelga económica subrayó la importancia de los
asuntos inmigratorios en este estado, donde uno de cada cuatro habitantes
nació en el extranjero.
Para los críticos, permitir que los inmigrantes ilegales
obtengan una licencia de conducir es darles "un boleto gratis"
que podría permitir la entrada de terroristas y delincuentes
al estado.
Aunque el gobernador Arnold Schwarzenegger firmó la legislación
que deroga la ley de licencias de conducir, ha señalado estar
dispuesto a considerar una propuesta de ley similar si tuviera más
recaudos de seguridad.
Tejeda, que lleva ocho años viviendo en Estados Unidos,
dijo que la policía ha incautado sus automóviles cuatro
veces al percatarse que no tenía licencia de conducir ni
seguro. En cada ocasión ha tenido que pagar unos 800 dólares
para recuperar su auto y 600 de multa.
"Muchas veces tenemos que llevar a nuestro hijo al médico.
En ocasiones vivimos lejos de nuestros empleos. A veces no hay autobuses
durante la noche. Tenemos que manejar", dijo Tejeda. Con licencias
de conducir "el gobierno podría llevar un mejor control
de nuestros movimientos".
Los inmigrantes indocumentados no fueron los únicos que
participaron en la protesta.
"Es importante mostrarles a esas personas indocumentadas que
el resto de nosotros las apoya", dijo Gustavo Torres, que faltó
al trabajo en una planta que fabrica ventanas en Hollister, una
ciudad a unos 140 kilómetros al sur de San Francisco.
Torres fue uno de una treintena de trabajadores que se unieron
a la huelga después que un supervisor les dijo "únanse"
y "apoyen su causa", dijo Torres. "Teníamos
la impresión de que nos apoyaba".
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