17 de mayo de 2004
 

 

Trabajadores se niegan a devolver mina de Sánchez de Lozada

Yahoo! News.

COLQUIRI, Bolivia, 12 (AP) - Más de un millar de mineros mantenían el miércoles el control de la mina Colquiri de donde expulsaron el pasado domingo a la empresa COMSUR del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y aseguran que no la devolverán.

Mientras, el gobierno intentaba frenar más invasiones a otros campamentos mineros.

"No vamos a devolver la mina y si el gobierno no rescinde contrato con COMSUR será su responsabilidad. Nosotros estamos dispuestos a sacrificar nuestras vidas", dijo a la AP el dirigente Alfredo Mamani.

La toma ha sido pacífica. Los técnicos y unos pocos funcionarios de la Compañía Minera del Sur fueron obligados a dejar el pueblo el lunes.

Desde entonces los mineros rebeldes tomaron el control de las oficinas y de la bocamina San Juanito y hacen turnos para controlar la maquinaria y la dinamita que la empresa tiene en los socavones de un kilómetro y medio de profundidad.

En La Paz el viceministro de Minería, Eduardo Gutiérrez, dijo que al gobierno "ni se le pasó por la mente revisar los contratos" con las empresas que arrendaron minas al estado.

Colquiri está en la punta de los cerros que bordean el páramo del altiplano, a más 4.500 metros de altitud y 240 kilómetros al sureste de esta ciudad. Tiene más de 8.000 habitantes, pero nunca se transformó en un pueblo, sigue siendo un campamento pobre, de donde salieron por décadas ricos filones de estaño. También produce zinc.

Un grupo de mineros de piel cuarteada por el frío controla el acceso al campamento desde el cerro más alto y soportan temperaturas bajo cero. "Nadie puede entrar porque otros mineros que se han marchado hace años, ahora quieren regresar para exigir su parte", dice Florencio Arce. Solo la prensa ha podido llegar hasta el campamento.

Los obreros esperaban a una comisión el miércoles, pero el gobierno negociaba en La Paz. Hace una semana otros obreros tomaron la mina Caracoles donde opera la empresa privada.

"Queremos que COMSUR se vaya. Saca estaño y zinc por seis millones de dólares al mes y no deja nada. Nos cortan la electricidad, el agua y nos acusan de depredar el medioambiente. La empresa sólo ha refaccionado algunas escuelas, pero nada más", dice Mamani. En el lugar no queda ni un funcionario de la empresa para conocer su versión.

Hasta 1986, la Coorporación Minera de Bolivia (COMIBOL) era la dueña de las minas. Tras el derrumbe de precios en el mercado internacional, cerró empresas deficitarias y despidió a más de 23.000 obreros. Las minas pasaron a privados para reactivarlas bajo contrato de riesgo compartido.

COMSUR, cuyo principal accionista es el ex presidente Sánchez de Lozada depuesto en octubre pasado por una revuelta popular, arrendó Colquiri y contrató a unos 500 obreros a los que paga un salario equivalente a 120 dólares al mes.

Pero otro millar de mineros cesantes se organizaron en cooperativas para explotar los rebalses de la mina por cuenta propia.

Los cooperativistas mineros que en todo el país suman 55.000 arrancan el mineral en condiciones precarias de los ríos que arroja el socavón o de yacimientos casi agotados. Muelen el estaño con piedras, como hace un siglo.

Pero el incremento del precio en el marcado en las últimas semanas -el estaño llegó a 4,2 dólares la libra fina, la mejor cotización en una década- desató la ambición de los cooperativistas, pero ellos alegan que las empresas que las arrendaron no cumplen los contratos.

Aprovechan también la debilidad en la que se encuentra el gobierno del presidente Carlos Mesa cercado por varios conflictos de los sindicatos.

Los mineros niegan que ese sea el móvil de su protesta, pero tampoco tienen la tecnología y capital para explotar minerales de los socavones y aspiran a organizarse en empresas.

Sánchez de Lozada vive actualmente en Estados Unidos.

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