21 de mayo de 2004
 

 

Algunos trabajadores alemanes aceptan aumentar la semana laboral

Yahoo! News.

FRANCFORT, Alemania, 21 (AP) - Los 220 técnicos de un laboratorio de reparación de teléfonos en Siemens debían escoger: trabajar cinco horas más por semana por el mismo sueldo, o perder sus empleos.

En realidad, no tuvieron mucha alternativa.

Al abandonar su semana laboral de 35 horas, conquistada por los trabajadores industriales alemanes tras una huelga de siete semanas hace veinte años, los empleados impidieron que sus empleos fuesen a Hungría, donde la mano de obra es más barata. También consiguieron que Siemens aceptara una cláusula contra cualquier despido.

Las semanas laborales más prolongadas son una posibilidad que cada vez enfrentan más los trabajadores alemanes a medida que la industria, presionada por los salarios más bajos en el exterior y una economía floja en casa, trata de reducir los costos laborales.

"La cuestión era muy sencilla: 220 personas en la calle o aceptar estos retrocesos", afirmó Michael Stahl, director del consejo de empleados en esa planta en la ciudad norteña de Bocholt.

"Después de ir y hablar con los trabajadores, decidimos aceptar conjuntamente estas desventajas", agregó.

Con millones de trabajadores más baratos y a menudo altamente calificados de las antiguas naciones comunistas y una tasa de desempleo del 10,7%, al menos algunos trabajadores en las fábricas alemanas parecen dispuestos a aceptar un compromiso.

Siemens es una de varias compañías alemanas grandes que están hablando con sus trabajadores en determinadas secciones para ver si acceden a trabajar más horas. La empresa automotriz DaimlerChrysler, la firma de neumáticos Continental y la abastecedora automovilística Robert Bosch también lo están gestionando.

En la mayoría de los casos las conversaciones están en curso y las empresas se resisten a ventilarlas antes de concretar un acuerdo.

Siemens y su director general, Heinrich von Pierer, fueron duramente criticados por los líderes del sindicato metalúrgico, que representa a unos 2,5 millones de trabajadores en manufactura y electrónica.

Pero aun el sindicato accedió a aumentar el uso limitado de semanas laborales de 40 horas para algunos trabajadores en un nuevo acuerdo con grandes empleadores este año. Los empleados recibirán paga por esas horas de más, aunque no a la tasa mayor con que se pagan las horas extras.

Según el contrato, los trabajadores pueden acceder a nivel de cada empresa a trabajar más horas para salvar sus empleos, pero los dirigentes sindicales deben avalar la decisión.

Por cuenta propia, trabajadores y empleadores pueden convenir semanas de 40 horas para un número limitado de trabajadores en puestos bien pagos de investigación y desarrollo.

El director general de Siemens von Pierer dice que el aumento de horas no es solución para todos sus 170.000 trabajadores en Alemania, sobre el total mundial de 417.000 que tiene la empresa. Pero agrega que algunas plantas, como Bocholt y otra cercana en Kamp-Lintfort, deberán reducir costos o perder 2.000 empleos.

"Quiero mantener los empleos aquí", afirmó.

Stahl, el representante de los trabajadores, dijo que si los empleos iban a Hungría la firma ahorraría costos por un 20% a 25%. "Intentamos demostrar de varias maneras cómo sería posible igualar aquí esa ventaja de costos".

"Lamentablemente no fue posible hacerlo por otros medios", agregó Stahl. "En cambio al final, para salvar los empleos, nos vimos obligados a aceptar una semana más larga. Sólo por ese medio logramos ahorrar costos en 14,3%".

El resto del ahorro se logró eliminando la paga extra por los turnos de la noche y equiparando a los resultados otra tradición sagrada de los trabajadores germanos: el aguinaldo anual.

Stahl advirtió que el acuerdo sólo fructificó porque Siemens tenía suficiente trabajo con la reparación de teléfonos inalámbricos y móviles para ocupar las horas adiciones de trabajo en el centro, por lo que no podía generalizarse como modelo.

"Esto fue un retroceso", agregó.

Los líderes del sindicato metalúrgico prometieron lucha.

Su dirigente, Juergen Peters, calificó de "locura" la presión por aumentar la semana laboral. Y su lugarteniente, Berthold Huber, advirtió que si Siemens persiste en su empeño, "la compañía encara un gran enfrentamiento".

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