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Blair corteja a sindicatos
pero avisa no habrá vuelta al pasado
Yahoo! News.
Londres, 13 sep (EFE).- El primer ministro británico, el
laborista Tony Blair, cortejó hoy a los sindicatos con la
vista puesta en las elecciones generales de 2005, aunque les advirtió
de que no habrá una vuelta a las políticas económicas
del pasado.
Ante la asamblea anual de la confederación británica
de sindicatos (TUC) en Brighton (sur de Inglaterra), Blair pidió
el apoyo de las organizaciones de los trabajadores, con las que
ha mantenido una relación ambivalente durante sus dos mandatos,
por sus políticas privatizadoras y su apoyo a la guerra de
Irak.
El jefe del Gobierno del Reino Unido aseguró a los sindicatos
que cuenta con ellos para elaborar las políticas laboristas
con las que concurrirá a los comicios de la primavera próxima
y prometió incrementar la inversión pública
en los próximos dos años.
Pero insistió en que no habrá un regreso a "la
agenda del pasado".
"El pasado, que quede en el pasado (...). No volveremos a
la agenda del pasado, pero hay mucho que hacer sobre la nueva agenda
y que podemos hacer juntos", dijo Blair, quien insistió
en que no dará marcha atrás en los planes de privatización
de los servicios públicos, a menudo controvertidos.
Al mismo tiempo que prometió luchar por la calidad de vida
de las familias trabajadoras, Blair confesó que no se arrepiente
de las decisiones que ha tomado desde los atentados del 11 de septiembre
contra EEUU, como su apoyo a la guerra de Irak, muy contestado en
el ala izquierda del Partido Laborista.
"No puedo pedir perdón por lo que pienso sobre el
mundo después del 11 de septiembre de 2001 o por lo que he
hecho en la guerra contra el terrible terrorismo que afrontamos.
Sería poco sincero y deshonesto", indicó Blair.
En cualquier caso, Blair aseguró que es momento de centrarse
en las políticas internas, en un claro intento de situarlas
en el centro del debate ante los comicios del próximo año,
en lugar de la guerra de Irak, que tantos sinsabores le ha causado.
"Aunque en realidad nunca me he ido, es el momento de demostrar
que aquí estoy", indicó el "premier"
británico.
"A pesar de que la guerra fue vital, las vidas diarias de
nuestros ciudadanos del Reino Unido no se rigen por asuntos externos"
sino por "los tipos de interés, el lugar de trabajo,
los impuestos, los proyectos de ley, los colegios, los hospitales
y los delitos", afirmó Blair.
Su discurso fue aplaudido con cortesía por los delegados
presentes, aunque durante apenas 20 segundos y con escaso entusiasmo,
si bien algunos líderes sindicales saludaron el tono de su
intervención.
La intervención de Blair se produjo un día después
de que el sindicato de Servicios Públicos anunciase que pretende
convocar una huelga para el próximo 5 de noviembre en protesta
por los recortes de empleos en el sector.
De prosperar, el paro será el más importante que
secunden los trabajadores del sector público en diez años
y podría causar un gran caos en los departamentos del Gobierno.
La relación de Tony Blair con los sindicatos ha sido difícil
desde que llegó al poder en 1997 como adalid del Nuevo Laborismo,
abogando por la modernización de los servicios públicos
y la introducción paulatina del sector privado.
La relación del Partido Laborista con los sindicatos ha
sido de "amor-odio", resumió hoy Brendan Barber,
secretario general del TUC.
Pero Barber dijo que el discurso de Tony Blair fue "serio
y bueno", y que el primer ministro ha demostrado que se encuentra
ahora "cómodo" con el movimiento sindical.
Dave Prentis, secretario general de la organización Unison,
afirmó que Blair mostró "un claro cambio de tono,
así que supongo que las elecciones generales serán
antes de lo que creía", y lamentó que "no
hubiera mostrado esos compromisos hace siete años".
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