3 de noviembre de 2004
 

 

«Sin la intervención de la CIOSL, junto con otras organizaciones, no habríamos obtenido nuestra liberación una semana después»

CIOSL en Línea,

Bruselas, 28 de octubre de 2004 (CIOSL Enlínea): Célestin Nsavyimana es Vicepresidente y Tesorero de la COSYBU (Confédération des Syndicats du Burundi, afiliada a la CIOSL) y primer Secretario Nacional del sindicato de trabajadores del transporte. Su detención el 24 de septiembre pasado, en compañía del Presidente de la COSYBU, Pierre-Claver Hajayandi, levantó las protestas de la CIOSL (véase CIOSL EnLínea del 27 de septiembre), que contribuirían a su liberación una semana después. Pocos días después de salir del calabozo nos concedió esta entrevista.

¿Cómo tuvo lugar su detención?

El viernes 24 de septiembre, estaba en los locales de la COSYBU cuando un oficial de la gendarmería llegó pidiendo información sobre nuestra organización. Presentó una orden de registro firmada por el procurador general de la República. Yo le indiqué que estaba dispuesto a colaborar en su investigación. Le entregamos una disquete con todos los archivos de nuestros ordenadores, así como ejemplares de un proyecto de declaración sindical relativa a la situación política en Burundi. Entre tanto, yo había llamado al Presidente de la COSYBU, que se personó en los locales. Volví a mi trabajo durante una hora (trabajo como inspector de navegación), pero cuando regresé a la COSYBU, los responsables del servicio de seguridad de la Presidencia estaban ya allí, así como otros gendarmes. Discutían con el Presidente de la COSYBU y pretendían llevarse todos los ordenadores a los locales del servicio especial de seguridad. Protestamos, aunque sin éxito.

A continuación, los responsables del servicio de inteligencia nos indicaron que también deberíamos acompañarles, el Presidente y yo mismo. Nos opusimos, dado que según el código de procedimiento penal vigente en Burundi, se necesita una orden de detención de la fiscalía para poder arrestar a cualquier persona. Nos respondieron que se trataba de una orden del inspector general de inteligencia. Completaron un documento de convocatoria a los locales del servicio de inteligencia, indicando como motivo "amenaza a la seguridad interior del Estado". Nadie pudo explicarnos por qué suponíamos una amenaza. Para evitar mayores incidentes, aceptamos seguirles, y entregar los ordenadores. Llegamos a los servicios especiales de inteligencia a eso de las 12:30. Una vez ahí, nos encerraron en celdas separadas, al Presidente y a mí mismo, a pesar de nuestras protestas.

¿Qué ocurrió durante su detención?

Estábamos en calabozos separados, no podíamos comunicarnos entre nosotros o con el exterior, ni tampoco leer los periódicos o escuchar la radio durante los cinco primeros días. El segundo día, un agente de la policía vino a interrogarnos durante unos 15 minutos sobre el funcionamiento de nuestra organización, sus estatutos, etcétera. Tras formular sus preguntas, me pidió qué era lo que yo quería, le respondí que quería ser liberado incondicionalmente, y que en el futuro respetasen la ley, particularmente la libertad sindical, garantizada por la Constitución y por los convenios sobre libertad sindical ratificados por Burundi.

El quinto día, nos autorizaron a hablar con las personas que nos trajeron comida desde el exterior. Dos días después, una delegación sindical belga que se encontraba en ese momento en Burundi pudo visitarnos, así como algunos compañeros borundeses. Esa misma noche fuimos liberados...y convocados a una audiencia con el Presidente de Burundi, tal como había solicitado la CIOSL, que recomendó a las autoridades entablar un diálogo permanente con los sindicatos.

¿Qué influencia tuvieron estas acciones en su liberación?

Sin esas acciones, pienso que no habríamos sido liberados al cabo de siete días. El código de procedimiento penal indica que el período de detención puede ser de siete días, prorrogables en una ocasión. Sin duda, se habría prorrogado sin la intervención de la CIOSL y de sus asociados, y podríamos haber sido trasferidos a la prisión tras cumplirse ese plazo. Durante mi detención me alentaron mucho estas acciones, de las cuales tuve noticia gracias a algunas indiscreciones. También se hizo pública una entrevista a Janek Kuczkiewicz, Director del Departamento de Derechos Sindicales de la CIOSL, que fue difundida en Radio France International, una emisora que se recibe en Burundi y durante la cual abordó el tema. De hecho, nuestra detención ocasionó un revuelo considerable en Burundi, particularmente porque era la primera vez que los servicios de inteligencia confiscaban el material de trabajo de una organización (hace poco nos devolvieron esos ordenadores).

¿Es frecuente que se produzca este tipo de detenciones en Burundi?

Efectivamente, se está convirtiendo en algo habitual. A principios de este año, los dirigentes del sindicato de docentes fueron ya detenidos. Yo mismo estuve arrestado durante seis días en 2002, durante una huelga de docentes. Los servicios de inteligencia afirmaban que yo había sido el instigador de la huelga, lo que era totalmente falso. No obstante, el Presidente de la República anunció a los dirigentes sindicales con los que se reunió la noche de nuestra liberación y al día siguiente, que a partir de ahora se entablará un diálogo permanente entre sindicatos y autoridades, y que no volverán a producirse arrestos de este tipo.

¿Qué es lo que les motiva a continuar la lucha a pesar de estos abusos?

A causa de la naturaleza de mi trabajo como inspector de la navegación, veo cuanto sufren los marinos y los trabajadores portuarios. Atraviesan enormes problemas debido a los bajos salarios que reciben. Pienso que es preferible defender a todos estos empleados en un marco sindical, e intentar al menos que mejoren sus condiciones de trabajo, las condiciones de seguridad e higiene en todo el sector del transporte. En Burundi, dentro de la sociedad civil, los sindicatos son las únicas organizaciones con cobertura nacional, por lo que están mejor capacitados para defender los intereses del conjunto de la población.

¿Cuál es actualmente la principal prioridad de la COSYBU?

La defensa de los intereses socio profesionales de nuestros miembros. En Burundi padecemos de una pobreza generalizada. Según estimaciones de 2002, en un hogar medio (una pareja con tres hijos) hacen falta al menos 350.000 francos (unos 250 euros) al mes para pagar el alquiler, la alimentación de base y los gastos escolares. Actualmente, un funcionario medio no llega a cobrar ni tan siquiera 50 euros al mes, tras varios años de antigüedad. Hay que hacer auténticos malabares para sobrevivir en tales condiciones. Algunos consiguen pequeños trabajos, ingresos paralelos, otros no comen más que una vez al día. Las zonas rurales, donde se concentra el 95% de la población, sufren igualmente: la guerra ha provocado numerosos desplazamientos de la población y el clima no ha sido muy clemente estos últimos 10 años. Se dan por tanto casos de desnutrición, mientras que, normalmente, la gente conseguía cultivar lo suficiente para subsistir.

¿Cuál es la situación política actualmente?

En 2001 se concluyeron los acuerdos de paz y reconciliación nacional de Arusha, firmados por los partidos políticos, pero no por las fuerzas armadas. Desde 2002, se consiguieron firmar acuerdos de cese el fuego con todos los grupos beligerantes, a excepción de uno sólo, que actúa en torno a la capital. Siguen produciéndose combates esporádicos, pero alrededor del 90% del país disfruta de una paz relativa. El actual gobierno de transición agrupa a unos 17 partidos. Debe todavía someterse a referéndum el proyecto de Constitución, y habíamos preparado una declaración a este respecto antes de nuestra detención.

Entrevista realizada por Samuel Grumiau

La CIOSL representa a 158 millones de trabajadores y trabajadoras de 231 organizaciones afiliadas, repartidas en 150 países y territorios. La CIOSL es asimismo miembro de la agrupación Global Unions (Sindicatos Mundiales): http://www.global-unions.org.
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