8 de diciembre de 2004
 

 

Un nuevo informe de la CIOSL pone de relieve los abusos laborales en las zonas francas

CIOSL en Línea,

Miyazaki, Japón, 7 de diciembre de 2004: La competencia entre países en desarrollo para atraer inversores extranjeros incita a sus gobiernos a recurrir a la concesión de exenciones fiscales y liberalizar su política laboral económicos, lo que tiene como consecuencia una agravación cada vez mayor de los abusos laborales, afirma la CIOSL con motivo del lanzamiento de un informe especial durante el segundo día de su Congreso Mundial, celebrado cada cuatro años. El informe (http://www.icftu.org/www/PDF/EPZreportS.pdf) se publica hoy en el marco de las acciones del movimiento sindical internacional centradas en la globalización durante el 18º Congreso Mundial de la CIOSL (http://congress.icftu.org/default.asp?Language=ES), que se celebra en Miyazaki, Japón, del 5 al 10 de diciembre de 2004. La situación de los trabajadores y las trabajadoras en las zonas francas industriales ilustra los efectos negativos que tiene la globalización para los trabajadores/as y el informe destaca la importancia de la solidaridad sindical internacional para hacer frente a sus secuelas.

En el informe, titulado "Detrás de las etiquetas - las condiciones de trabajo y los derechos sindicales en las zonas francas industriales", la CIOSL saca a la luz toda una serie de violaciones que caracterizan las condiciones laborales en las zonas francas (ZFI) establecidas en distintas partes del mundo.

El informe, que presenta varios estudios de casos en distintos países (entre ellos Bangladesh, China, la República Dominicana y Madagascar), utiliza testimonios directos para poner de relieve cómo la competencia encarnizada entre los países que establecen estas zonas para conseguir inversiones está creando una tendencia a sacrificar incluso los derechos más básicos de los trabajadores a fin de atraer a los inversores que buscan una mano de obra más barata y dócil.

Casi 42 millones de personas, principalmente mujeres, trabajan actualmente en las zonas, lo que representa un incremento muy rápido frene a los pocos miles que se hallaban en esa situación en 1970. La evolución hacia una importancia cada vez mayor de las ZFI en las economías de varios países en vías de desarrollo se ve acompañada por un menoscabo de la protección de los trabajadores/as afectados, quienes por lo general no tienen más remedio que aceptar sueldos míseros, jornadas laborales excesivas y condiciones abusivas. De hecho, los empleadores en las ZFI a menudo están exentos de cumplir las normas laborales y sociales, y en todo caso no se ven sometidos a un control eficaz que garantice el cumplimiento de la legislación vigente.

El informe indica que, si bien las ZFI suelen establecerse en países que teóricamente han ratificado las normas fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en la práctica esas normas apenas se respetan. La prohibición de formar o afiliarse a sindicatos, impuesta a menudo en las ZFI, constituye una violación flagrante de las normas internacionales del trabajo. Las seis ZFI ubicadas en Bangladesh, por ejemplo, están dispensadas de cumplir las principales leyes nacionales que protegen la libertad sindical y el derecho de negociación colectiva, es decir, que no se permite la existencia de ningún sindicato en dichas zonas. Como resultado de ello, se burlan las normas internacionales del trabajo: por ejemplo, no se pagan las horas extraordinarias, se utiliza mano de obra infantil y no se aplican las leyes relativas a los salarios mínimos.

También se utiliza la amenaza de despido para acallar las reivindicaciones de los trabajadores y trabajadoras.

Los empleadores de las maquiladoras de América Central habitualmente utilizan los despidos para deshacerse de los trabajadores que intentan formar sindicatos y en los Emiratos Árabes Unidos, donde el 85% de la fuerza laboral está constituida por inmigrantes, en su mayoría asiáticos, los trabajadores corren el riesgo de ser expulsadas si intentan establecer sindicatos.

En Egipto, los sindicatos han informado que la mayoría de los trabajadores y trabajadoras en la zona "Tenth of Ramadan City" se ven obligados a firmar cartas de renuncia antes de empezar a trabajar, de manera que pueden ser despedidos a discreción del empleador.

Las mujeres que trabajan en estas zonas, que representan la mayor parte de los empleados en las ZFI, suelen encontrar numerosas barreras en el trabajo, sufren por ejemplo discriminación con respecto a la contratación, los salarios y los beneficios, y son víctimas de acoso sexual. Se han producido también casos, bien documentados, de mujeres obligadas a realizar pruebas de embarazo. Por ejemplo, en las maquilas (o ZFI) de América Central a veces se imponen pruebas de embarazo a las nuevas trabajadoras antes de contratarlas.

La CIOSL aduce que, aunque las ZFI se crearon con la esperanza de atraer a inversores y generar ganancias en divisas promoviendo exportaciones no tradicionales, en realidad sólo aportan beneficios a corto plazo.

"Las ZFI no contribuirán a largo plazo al desarrollo de los países que las acogen a menos que se respeten en mayor medida los derechos de los trabajadores y trabajadoras, algo que sólo puede garantizarse con la presencia de sindicatos libres e independientes", afirma el informe.

La eliminación del sistema de cupos en el sector del textil y vestuario ha contribuido a reducir aún más las condiciones de trabajo en las zonas francas, dado que las firmas buscan invertir en países donde los costos laborales sean bajos y la legislación laboral no resulte muy estricta. Por ejemplo, conforme nos aproximamos al final del sistema de cupos en el sector del textil y vestuario, las industrias de estos sectores en Filipinas y Mauricio han perdido ya terreno frente a China, que ofrece una capacidad prácticamente ilimitada, una mano de obra barata y dócil y la represión frente a cualquier intento de establecer organizaciones sindicales independientes. La tendencia de salir perdiendo frente a China podría agravarse aún más después del 1 de enero de 2005, fecha en que se pondrá fin definitivamente al sistema de cupos.

La importancia de los sindicatos queda demostrada, en particular, por uno de los casos reseñados en el informe. En septiembre de 2003, la CIOSL publicó un vídeo - coincidiendo con la conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Cancún - en el que se denunciaban los maltratos físicos e insultos de que eran víctimas los trabajadores y trabajadoras de la fábrica Corazón Apparel en Honduras. Seis meses más tarde esos mismos trabajadores celebraron la firma de su primer convenio colectivo, tras una larga lucha de los miembros de la base contando con el apoyo de la solidaridad sindical internacional (para ver el vídeo sobre el caso de la fábrica Corazón Apparel: http://congress.icftu.org/displaydocument.asp?Index=991220926&Language=ES). Además de aumentos salariales, el convenio preveía mejoras significativas en las condiciones laborales. "Se terminaron los abusos. Por fin nos tratan como seres humanos, como empleados con todas las de la ley," afirmaba uno de los trabajadores de la fábrica.

La CIOSL ha producido 3 vídeos exponiendo las experiencias de los trabajadores y trabajadoras en las zonas francas de exportación de los siguientes países:
o Filipinas (vídeo en inglés con trascripción en español)
o Madagascar (vídeo en francés con trascripción en español)
o República Dominicana (vídeo en español)

Puede accederse a estos vídeos en la siguiente dirección:
http://congress.icftu.org/displaydocument.asp?Index=991220858&Language=ES

La CIOSL representa a 158 millones de trabajadores y trabajadoras de 231 organizaciones afiliadas, repartidas en 150 países y territorios. La CIOSL es asimismo miembro de la agrupación Global Unions (Sindicatos Mundiales): http://www.global-unions.org.
Para mayor información, favor de ponerse en contacto con la Oficina de Prensa de la CIOSL al teléfono: +32 2 224 0206.
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