17 de diciembre de 2004
 

 

Dramas sociales ante el fin de los cupos

CIOSL en Línea,

Bruselas, 23 de noviembre de 2004 (La CIOSL EnLínea):"El sector del textil y el vestuario registrará una auténtica revolución el 1 de enero de 2005" afirma un informe de la CIOSL , publicado hoy, que teme la inminencia de un "drama social a escala planetaria que se reflejará en la pérdida de millones de puestos de trabajo en algunos países que figuran ya entre los más pobres del mundo".

El informe de la CIOSL, titulado "El fin de los cupos anuncia dramas sociales", se concentra en las repercusiones sociales catastróficas que deberán provocar la supresión del sistema de cupos de exportación y la competencia desleal de China en varios países que han articulado su desarrollo en el sector del textil y el vestuario. Los casos de Bangladesh, Camboya, Isla Mauricio, Guatemala y la República Dominicana se examinan detalladamente a través de encuestas realizadas sobre el terreno, pero sólo representan algunos ejemplos de una situación que despierta gran inquietud en todos los rincones del mundo. Los países industrializados también se ven afectados: el sector del textil y el vestuario emplea a más de 2,5 millones de personas en la Unión Europea y la extinción fin de los cupos podría provocar la desaparición del 15% de los puestos de trabajo en el Reino Unido y el 13% en Alemania. En EE.UU., en los últimos 4 años se han perdido 350.000 empleos en este sector, y la perspectiva de la expiración del sistema de cupos corre el riesgo de provocar otras pérdidas de empleo, al igual que en Canadá.

Creado en la década de los años 1970 por los países industrializados, el sistema de cupos contuvo durante mucho tiempo las exportaciones de vestuario y textiles de los países productores hacia mercados mundiales más grandes (principalmente los Estados Unidos y la Unión Europea). Sin embargo, desde 2005, los grandes compradores de vestuario, especialmente las grandes marcas multinacionales, ya no tendrán que dispersar sus pedidos entre varios países, a menudo los más pobres del mundo, como debían hacerlo hasta ahora para no superar los contingentes de exportación asignados a cada país. No cabe duda alguna que esta supresión de los contingentes de exportación beneficiará a China, que resulta sumamente competitiva gracias a su mano de obra barata y a la que puede explotar todo lo que desee debido a la total ausencia de derechos sindicales. Numerosos países temen que los productos chinos lleguen a suplantar (¿o eliminar?) a todos los demás en las tiendas de ropa. Un informe publicado por la OMC este verano estima que tras la eliminación de los cupos la participación china en las importaciones de vestuario de EE.UU. podía representar el 50% (de un 16% en 2002), y para Europa el 29% (frente al 20% en 2002). El Banco Mundial estima que la mitad de las exportaciones mundiales de vestuario provendrán de China en 2010, cuando actualmente apenas representan la cuarta parte.

La explotación de los trabajadores y trabajadoras activos para la exportación, que es la regla en China, contribuye a la caída de los precios que se pagan a los proveedores del mundo entero, empujándolos a reducir a su vez los derechos de sus trabajadores y trabajadoras para intentar seguir siendo competitivos. La CIOSL condena esta situación, tanto por solidaridad hacia los trabajadores y trabajadoras chinas como debido al efecto de incitación que tiene en otros países. Este efecto negativo resulta ya patente en algunos países. Así pues, el gobierno de Filipinas ha indicado que la ley sobre el salario mínimo no se aplicará al sector de la confección. El gobierno de Bangladesh indicó recientemente que tenía previsto aumentar el número de horas extraordinarias autorizadas y suavizar los límites impuestos al trabajo nocturno para las mujeres, preparándose para el período que vendrá después de 2005. Una oficina de consultas encargada de estudiar lo que ocurrirá a partir de 2005 en Bangladesh ha citado las medidas de "protección" de los trabajadores/as entre los obstáculos a la competitividad, pese a que los trabajadores y trabajadoras de Bangladesh figuran ya entre los menos protegidos del mundo en la práctica.

La CIOSL hace un llamamiento a todos los interesados (proveedores, compradores, distribuidores, gobiernos nacionales e instancias internacionales) para que desarrollen con toda urgencia una política integrada a fin de evitar esta dramática pérdida de millones de puestos de trabajo en el sector textil, la que sólo va a incrementar aún más la miseria en los países pobres, privados brutalmente de la protección que ofrece el sistema de cupos.

La CIOSL representa a 148 millones de trabajadores y trabajadoras de 234 organizaciones afiliadas, repartidas en 152 países y territorios. La CIOSL es asimismo miembro de la agrupación Global Unions (Sindicatos Mundiales): http://www.global-unions.org.

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