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Avalancha de protestas contra
la dolorosa reforma social de Putin
Unión Radio,
Venezuela, 15 de Enero de 2005.
EFE - Una avalancha de protestas de jubilados en defensa de sus
beneficios sociales suprimidos sacudió toda Rusia esta semana
en la primera muestra del descontento popular con la política
del presidente Vladímir Putin.
"Putin: !Los pensionistas no somos perros!", rezaba una
pancarta esgrimida por centenares de ancianos reunidos ayer ante
el Palacio Smolny, sede del ayuntamiento de San Petersburgo, en
espera del jefe del Kremlin, quien recibía al presidente
alemán, Horst Koehler.
Al igual que miles de otros jubilados y veteranos de guerra por
todo el país, esos ancianos protestaban contra una nueva
ley que acaba de sustituir los beneficios sociales para los más
pobres heredados de la época soviética por exiguos
subsidios en metálico.
Hoy, unos 2.000 jubilados se congregaron ante la administración
de Jimki, ciudad satélite de Moscú, para reclamar
la devolución a los más desprotegidos de los privilegios
suprimidos, como transporte gratuito, descuentos en los servicios
comunales y atención médica.
Mítines similares, autorizados o espontáneos, se
sucedieron por decenas de pequeñas y grandes ciudades del
país, en algunos casos con cortes de carreteras para atraer
la atención de las autoridades.
En todos esos lugares las autoridades movilizaron a la policía,
pero en ningún caso se reportaron incidentes, tal vez porque
muchos agentes comparten los sentimientos de los manifestantes,
pues a ellos mismos esa ley los privó del derecho al transporte
gratuito.
Los pensionistas desesperados denuncian que en vez del derecho
al transporte gratuito ahora reciben "compensaciones"
en metálico de 50 a 250 rublos (entre 2 y 10 dólares)
mensuales, que apenas alcanzan para contados viajes y en muchas
ocasiones ni siquiera se pagan, por la grave escasez de fondos en
los raquíticos presupuestos locales.
La nueva norma también afecta a minusválidos, madres
solteras, familias numerosas, veteranos de guerra, víctimas
de catástrofes y otras categorías de los 30 millones
de habitantes, la quinta parte del total, que viven por debajo del
nivel oficial de pobreza.
Un grupo de jubilados envió por correo 90 rublos (3 dólares),
el equivalente de sus "compensaciones" de transporte,
a Borís Grizlov, el presidente de la Duma y líder
del partido del Kremlin, Rusia Unida, que con mano firme aprobó
la polémica ley en agosto pasado.
Muchos expertos coincidían en la necesidad de una reforma
del viejo y poco eficaz sistema de beneficios sociales, pero el
Kremlin optó por la variante más radical de los recortes
y sin crear los mecanismos para la denominada "monetización
de los privilegios".
Las protestas tomaron desprevenidos a los autores de la ley, el
Gobierno y la Duma, que responsabilizaron del descontento popular
a gobernadores regionales y a la prensa, que "instiga las pasiones"
en vez de "explicar a la población la esencia de la
nueva norma".
La ley que compensa en metálico las garantías sociales
"es justa y correcta", pues concede "ventajas adicionales",
insistió Grizlov, para quien lo que falló son los
mecanismos de su aplicación en las regiones.
Aún así, la Duma se negó en dos ocasiones
a celebrar antes del próximo viernes una sesión especial
dedicada a la reforma, lo que ayer llevó a la minoritaria
oposición comunista a amenazar con planear un voto de censura
al Gobierno.
El diputado comunista Vladímir Kashin recordó que
la normativa fue aprobada a instancias y con los votos de Rusia
Unida y señaló que el PC previsiblemente exigirá
"la dimisión del Gobierno, como autor de la nueva ley
que ha saqueado a tantos habitantes".
Para paliar la situación, una delegación de Rusia
Unida se reunió con varios ministros y gobernadores para
acordar que en las regiones donde no hay dinero para las compensaciones
se restablezca provisionalmente el transporte gratuito.
También se acordó que la pensión mínima,
que el Gobierno planeaba subir en un 5 por ciento a partir de abril
próximo, se elevará ya en febrero y en un 15 por ciento,
es decir de 660 a 760 rublos (de 23,6 a 27,2 dólares).
El Gobierno -que gracias a los altos precios del crudo obtuvo en
2004 miles de millones de "petrodólares" que no
esperaba-, accedió asimismo a compensar desde agosto, y no
desde el año que viene, la desvalorización de los
subsidios mensuales a causa de la inflación.
Hasta el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Alexis II, elevó
su voz para exigir "una política social justa y eficaz",
y la oficialista Federación de Sindicatos Independientes
amenazó con "protestas masivas" si el Gobierno
no revisa la nueva ley.
Altos cargos del Interior y el jefe de la Fuerza Aérea,
Vladímir Mijáilov, advirtieron sobre el descontento
que provoca la supresión del transporte gratuito entre los
agentes y oficiales.
Mientras, un catedrático de la Universidad de San Petersburgo
presentó la primera demanda contra el Gobierno y la nueva
ley según una norma legal que prohíbe empeorar las
condiciones de vida de los beneficiarios de los privilegios sociales.
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