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El Gobierno francés, firme
al inicio de una semana de huelgas
PARIS, 17 (Reuters) - El Gobierno conservador de Francia prometió
el lunes impulsar sus controvertidas reformas, incluidos sus planes
para hacer la semana laboral de 35 horas más flexible, pese
a que tendrá que hacer frente a días de malestar laboral.
"Su semana negra" advirtió el periódico
France Soir a los viajeros en portada ante las protestas previstas
en correos, trenes, colegios, hospitales y fábricas de electricidad.
Los trabajadores demandan una subida salarial y protestan contra
los planes del Gobierno, entre ellos hacer la semana de 35 horas
más flexible, introducir nuevos patrones educativos en las
escuelas y establecer un servicio mínimo de trenes durante
las huelgas.
El portavoz del Gobierno, Jean-Francois Cope, dijo que no estaba
preocupado por que las protestas pudieran ser tan amplias como las
de mediados de los años 90 que contribuyeron a la caída
del gobierno conservador del primer ministro Alain Juppe.
"Los tiempos han cambiado. Hace diez años, la mentalidad
de la población ha evolucionado", dijo Cope a la cadena
de televisión LCI.
"Sobre las 35 horas, muchas encuestas indican que muchas personas
quieren trabajar más para ganar más en unos momentos
que son un poco inciertos para todos nosotros".
Pero el primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, cuya popularidad
ha caído bruscamente en las encuestas de opinión,
es cauto ante las huelgas ampliamente generalizadas.
Las protestas coinciden con los esfuerzos gubernamentales por convencer
a los votantes de que respalden la Constitución de la Unión
Europea en un referéndum que se debe celebrar antes de julio.
A Raffarin le preocupa que los votantes usen el referéndum
como un modo de mostrar su descontento con el Gobierno, que respalda
la Constitución.
Raffarin dijo la semana pasada que confiaba en que los votantes
respaldarían el Tratado, pero los votantes franceses se han
mostrado caprichosos en el pasado.
El referéndum de 1992 sobre el Tratado de Maastricht parecía
una victoria segura cuando se anunció en un primer momento,
pero se aprobó por una mayoría ajustadísima
mientras los oponentes se aliaban con los votantes disgustados.
Raffarin también es consciente de que los votantes castigaron
al Gobierno por los recortes económicos en las elecciones
regionales y al Parlamento Europeo el año pasado, lo que
ayudó a que los socialistas cosecharan amplias victorias.
COMPRENSIÓN
Un 65 por ciento de los franceses son comprensivos con los trabajadores
en huelga, y un 75 por ciento saldrían a las calles por los
salarios, según mostró una encuesta el lunes. Alrededor
de la mitad de los encuestados dijeron que se manifestarían
para defender las 35 horas semanales.
"La situación es tensa de nuevo en este momento, y
la movilización podría ser fuerte en 2005", dijo
Jean-Claude Mailly del sindicato Force Ouvriere al diario La Tribune.
Los médicos jóvenes iban a ir a la huelga el lunes,
y los trabajadores de Correos el martes. Los empleados del ferrocarril
y electricistas planeaban paros para el miércoles y los profesores
se iban a unir a las protestas el jueves.
Los sindicatos han convocado un día nacional de manifestaciones
el 5 de febrero para protestar contra los cambios en la semana de
35 horas, que fue establecida bajo el último gobierno socialista.
El Gobierno quiere permitir que las compañías negocien
la jornada laboral con los empleados de un modo más flexible,
diciendo que podría ayudar a recortar la tasa de desempleo
cerca de un 10 por ciento, y hacer que la segunda economía
de la eurozona sea más competitiva.
Los sindicatos temen que los cambios abran el camino a trabajar
más horas sin aumentos salariales. Los trabajadores de varias
compañías de Francia ya han llegado a acuerdos de
este tipo en un esfuerzo por salvar sus puestos de trabajo.
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