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Putin eleva la jubilación
para calmar protestas
Vladimir Isachenkov / Ap , Moscú. El
Nuevo Herald, 18 de enero de 2005.
El presidente Vladimir Putin prometió ayer un aumento moderado
en las jubilaciones y responsabilizó a funcionarios nacionales
y regionales por no implementar de manera correcta una reforma social
que recortó los beneficios que recibían millones de
rusos.
Con su decisión, Putin buscó calmar un creciente
descontento popular por las medidas avaladas por el Kremlin e implementadas
desde el 1 de enero.
''El gabinete y las regiones han fracasado en la implementación
de una tarea que habíamos discutido: no empeorar la posición
de aquellos que necesitan la ayuda estatal'', expresó Putin
a los miembros de su gabinete.
Fueron las primeras declaraciones del Presidente que trascendieron
desde que entró en vigor la reforma.
La ley que da estipendios de dinero en efectivo en lugar de beneficios
como medicinas y transporte gratuito a jubilados, discapacitados
y veteranos de guerra, comenzó a regir el 1 de enero, y causó
las mayores protestas que ha tenido que enfrentar Putin en sus cinco
años en el poder.
Las manifestaciones se extendieron por numerosas poblaciones de
todo el país, entre ellas San Petersburgo, la ciudad de Putin.
Las primeras declaraciones sobre el tema efectuadas por Putin este
año tuvieron lugar horas después que la policía
impidió a cientos de manifestantes interrumpir el tránsito
en una importante esquina del centro de San Petersburgo que miles
de jubilados habían ocupado el sábado y el domingo.
Los manifestantes sostienen que los nuevos pagos mensuales de unos
$10 valen mucho menos que los beneficios que ellos recibían,
obligándolos a elegir entre alimentos, transporte y medicina.
El Kremlin ha descrito la reforma social como un esfuerzo para
hacer más eficiente y moderna la economía, pero muchos
analistas vaticinan que ahora Putin deberá responder a la
crisis despidiendo a sus ministros.
Putin defendió la reforma, al considerar que su concepto
general era correcto y que el estado no puede mantener el ineficiente
sistema social existente. Sin mencionar a su antecesor Boris Yeltsin,
Putin responsabilizó a ese gobierno por incrementar la cantidad
de personas elegibles para los beneficios sociales en la década
de 1990, mientras carecía de fondos para hacer frente a la
situación.
Los manifestantes han demandado un aumento mayor ya que sostienen
que el promedio mensual de una jubilación, de unos $80, no
cubre los crecientes costos de la vida.
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