28 de febrero de 2005
 

 

Primer plano de Hakeima Ahmad Al-Rukhmiu (Yemen- GFWTUY)

CIOSL en Línea,

"La educación es la máxima prioridad para las mujeres yemenitas"

Bruselas, 3 de marzo de 2005 (La CIOSL EnLínea): Hakima Ahmad Al-Rekhemi, de 32 años de edad, es asistente médica, especializada como partera ayudante. Trabaja en un servicio de salud pública y en una clínica privada. Está a cargo de la sección de mujeres de su sindicato, con sede en Thama (localidad situada a un centenar de kilómetros al sur de Sanaa). Subraya la importancia que tienen los programas sindicales de formación en la lucha contra la pobreza y en la emancipación de las mujeres.

¿En qué situación están las trabajadoras en el sector de salud de Yemen?

Tienen que hacer frente a muchas discriminaciones. Es frecuente que haya desigualdades de remuneración y, sobre todo, en lo concerniente a ascensos porque se da prioridad a los hombres. Inclusive cuando las mujeres cuentan con altas calificaciones, se encuentran con que no pueden ascender. En los sindicatos sucede lo mismo. Actualmente, gracias a la labor de sensibilización para hacer comprender a los hombres que las mujeres tienen tanta capacidad como ellos, en mi región conseguimos que 35 mujeres fueran elegidas para ocupar cargos de responsabilidad en los sindicatos, representando a un total de 1.500 trabajadoras sindicalizadas de esa misma región.

¿Cómo comenzó usted a trabajar en el sindicato?

Desde 1992 estoy afiliada al sindicato del sector de salud. Hace dos años, en las primeras elecciones que se celebraron en mi sindicato (antes los cargos se otorgaban por nominación) fui elegida para encabezar la sección de mujeres, cargo para el que fui reelecta hace algunos meses. Desde 1992 hasta 1997 participé en la instauración de un programa de formación respaldado por nuestra central nacional, programa que consiste en brindar capacitación a las mujeres yemenitas en el ámbito de la salud, buscando reforzar la posición de las mujeres de nuestro país. Con el diploma que se les entrega al finalizar el programa, las mujeres reciben asimismo garantía del gobierno de obtener un empleo.

¿Cuáles son los principales obstáculos para que las mujeres tengan una mayor participación en el mercado laboral y en los sindicatos?

El problema general realmente fundamental es el nivel de educación, que es verdaderamente bajísimo. El índice de analfabetismo de las mujeres es terrible (más del 70 por ciento en las zonas rurales). La extrema pobreza hace que a las chicas de las regiones menos desarrolladas les resulte muy difícil poder acceder a la educación. La mentalidad tradicional también frena a las mujeres. La educación es realmente nuestra principal preocupación. En 2003 y 2004, junto con organizaciones cooperantes, llevamos a cabo nueve seminarios para desarrollar la capacidad profesional de las mujeres y de los hombres en toda una serie de sectores.

Esa enorme pobreza es también la causa de que haya trabajo infantil, que es un problema muy difundido en Yemen. En ocasiones esos chicos realizan tareas muy peligrosas, principalmente utilizando productos químicos. Hay también chicos víctimas de trata de niños hacia Arabia Saudita, donde se los somete a toda una serie de malos tratos.

Volviendo al lugar que ocupan las mujeres en la sociedad, es algo que comienza a evolucionar un poco positivamente. Por ejemplo, hay más mujeres que participan principalmente en el plano político pero todavía estamos hablando de una pequeñísima minoría. Tenemos tres millones de mujeres en Yemen ¡y una sola ministra!

¿Realiza su sindicato actividades específicas para las mujeres que trabajan en la economía informal?

Sí, en mi región se crearon comités que se ocupan de las mujeres de la economía informal, buscando motivarlas a afiliarse a un sindicato. Esos comités llevan a cabo programas de sensibilización de esas trabajadoras con respecto a sus derechos. Por ejemplo, basándose en los pedidos de las mismas mujeres, se las ayuda a organizar mejor su producción de artesanías y posterior comercialización. Es una manera de motivarlas que está teniendo mucho éxito.

Concretamente, ¿cómo hacen las mujeres para participar en las actividades sindicales al tiempo que cumplen con las responsabilidades familiares que tienen que asumir prácticamente en su totalidad?

Yo soy viuda y tengo nada más que una hija. Por lo tanto, no me resulta demasiado difícil llevar a cabo mis actividades sindicales paralelamente a mis actividades familiares y laborales. Pero es verdad que a muchas mujeres eso les resulta muy difícil. Por eso hacemos nuestros seminarios por la tarde temprano. De esa manera, a las mujeres les resulta más fácil organizar las cosas para trabajar por la mañana y realizar sus tareas familiares. Consideramos muy importante tomar en cuenta los problemas de las mujeres a fin de facilitarles al máximo las posibilidades de participar. La mayoría de ellas organizan las cosas con mucha antelación a fin de poder asistir y se preparan para nuestras reuniones como si fueran a una fiesta. No obstante, solamente participa un puñado de mujeres. Todavía tenemos mucho camino por recorrer... Sería necesario asimismo brindar las mismas oportunidades en todas las regiones. Las actividades de la central sindical se concentran demasiado en Sanaa y se deja un poco de lado a las demás regiones.

Entrevista realizada por Natacha David.

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