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Dimite el presidente boliviano
y desata nueva crisis política
Yahoo! News.
La Paz, 7 mar (EFE) - El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, anunció
anoche su dimisión por su desacuerdo con la ola de protestas
sindicales, lo que ha desatado una nueva crisis política
en este país, asfixiado por un elevado y crónico déficit
económico.
El mandatario, en un sorpresivo mensaje a la nación, dijo
que enviará hoy, lunes, su carta de renuncia al Congreso,
al creerse imposibilitado de gobernar por la decisión de
varios sindicatos de bloquear las carreteras principales por varias
demandas.
Mesa centró su discurso en críticas al jefe del Movimiento
Al Socialismo (MAS), Evo Morales, y al presidente de la Federación
de Juntas Vecinales (FEJUVE) de la ciudad de El Alto, Abel Mamani,
a quienes responsabilizó de "poner en jaque" a
Bolivia.
El cierre de los caminos, que empezó hace una semana por
la huelga de la organización de vecinos de la ciudad de El
Alto, fue secundado por los productores de coca del departamento
de Cochabamba, en los valles centrales, y la entidad agraria del
distrito de Chuquisaca, en el sur.
Mientras la FEJUVE alteña reclama la expulsión de
la trasnacional francesa Suez de la gestión del servicio
de agua de El Alto y La Paz, el MAS demanda la aprobación
de una nueva ley de hidrocarburos que imponga una regalía
a la producción petrolera del 50 por ciento, así como
la inmediata convocatoria a una Asamblea Constituyente.
Mesa respondió que las protestas son "falsas"
y producto de "medias verdades" de los líderes
opositores, porque la expulsión de la trasnacional francesa
derivaría en una suspensión de la ayuda internacional
y la aplicación de una regalía del 50 por ciento ahuyentaría
las inversiones extranjeras.
"Bolivia necesita más que ningún otro país
de América Latina la inversión extranjera y la cooperación
extranjera, porque no hay otro país latinoamericano más
dependiente de la cooperación", remarcó.
El jefe del Estado afirmó que los bloqueos son un "carnaval
de locos" y que esa actitud no es compartida por la mayoría
de la población boliviana.
Sobre la postura del líder socialista, dijo que la ley de
hidrocarburos que plantea Evo Morales "es inviable e imposible"
porque los países de donde son nativas las petroleras y los
organismos internacionales así lo han advertido.
En su discurso, el mandatario enfatizó que el gobierno no
reprimirá las manifestaciones con la Policía y el
Ejército, como acontecía habitualmente en el pasado
y que causaron innumerables víctimas. "No estoy dispuesto
a matar", subrayó.
La dimisión provocó un debate entre los dirigentes
políticos del país y, a la vez, manifestaciones espontáneas
en varias ciudades del país, la más numerosa en La
Paz, protagonizadas por partidarios de Mesa.
Evo Morales, desde la ciudad central de Cochabamba, recriminó
al mandatario por un presunto "chantaje" subyacente en
su renuncia, para no cumplir los compromisos asumidos en el momento
de tomar el poder en octubre de 2003, en sustitución del
ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
El dirigente cocalero eludió adelantar cuál será
la posición de su grupo parlamentario al considerar la dimisión
y dijo que la cúpula del MAS está convocada para examinar
el asunto el próximo martes.
De su lado, la jefa del Movimiento Nacionalista Revolucionaria,
Mirtha Quevedo, se inclinó por aceptar la renuncia de Mesa,
al que culpó del mayor deterioro de la economía local
por no resolver la crisis.
Según la normativa boliviana, en caso de dimisión
del Jefe del Estado, el sucesor será el presidente del Congreso
o de la Cámara de Diputados y, a falta de éste, el
titular de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
El actual presidente del Congreso es el titular del Senado, Hormando
Vaca Díez, de las filas del Movimiento de la Izquierda Revolucionario,
y el presidente de la Cámara de Diputados es Mario Cossío,
del Movimiento Nacionalista Revolucionario.
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