7 de marzo de 2005
 

 

Dimite el presidente boliviano y desata nueva crisis política

Yahoo! News.

La Paz, 7 mar (EFE) - El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, anunció anoche su dimisión por su desacuerdo con la ola de protestas sindicales, lo que ha desatado una nueva crisis política en este país, asfixiado por un elevado y crónico déficit económico.

El mandatario, en un sorpresivo mensaje a la nación, dijo que enviará hoy, lunes, su carta de renuncia al Congreso, al creerse imposibilitado de gobernar por la decisión de varios sindicatos de bloquear las carreteras principales por varias demandas.

Mesa centró su discurso en críticas al jefe del Movimiento Al Socialismo (MAS), Evo Morales, y al presidente de la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE) de la ciudad de El Alto, Abel Mamani, a quienes responsabilizó de "poner en jaque" a Bolivia.

El cierre de los caminos, que empezó hace una semana por la huelga de la organización de vecinos de la ciudad de El Alto, fue secundado por los productores de coca del departamento de Cochabamba, en los valles centrales, y la entidad agraria del distrito de Chuquisaca, en el sur.

Mientras la FEJUVE alteña reclama la expulsión de la trasnacional francesa Suez de la gestión del servicio de agua de El Alto y La Paz, el MAS demanda la aprobación de una nueva ley de hidrocarburos que imponga una regalía a la producción petrolera del 50 por ciento, así como la inmediata convocatoria a una Asamblea Constituyente.

Mesa respondió que las protestas son "falsas" y producto de "medias verdades" de los líderes opositores, porque la expulsión de la trasnacional francesa derivaría en una suspensión de la ayuda internacional y la aplicación de una regalía del 50 por ciento ahuyentaría las inversiones extranjeras.

"Bolivia necesita más que ningún otro país de América Latina la inversión extranjera y la cooperación extranjera, porque no hay otro país latinoamericano más dependiente de la cooperación", remarcó.

El jefe del Estado afirmó que los bloqueos son un "carnaval de locos" y que esa actitud no es compartida por la mayoría de la población boliviana.

Sobre la postura del líder socialista, dijo que la ley de hidrocarburos que plantea Evo Morales "es inviable e imposible" porque los países de donde son nativas las petroleras y los organismos internacionales así lo han advertido.

En su discurso, el mandatario enfatizó que el gobierno no reprimirá las manifestaciones con la Policía y el Ejército, como acontecía habitualmente en el pasado y que causaron innumerables víctimas. "No estoy dispuesto a matar", subrayó.

La dimisión provocó un debate entre los dirigentes políticos del país y, a la vez, manifestaciones espontáneas en varias ciudades del país, la más numerosa en La Paz, protagonizadas por partidarios de Mesa.

Evo Morales, desde la ciudad central de Cochabamba, recriminó al mandatario por un presunto "chantaje" subyacente en su renuncia, para no cumplir los compromisos asumidos en el momento de tomar el poder en octubre de 2003, en sustitución del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.

El dirigente cocalero eludió adelantar cuál será la posición de su grupo parlamentario al considerar la dimisión y dijo que la cúpula del MAS está convocada para examinar el asunto el próximo martes.

De su lado, la jefa del Movimiento Nacionalista Revolucionaria, Mirtha Quevedo, se inclinó por aceptar la renuncia de Mesa, al que culpó del mayor deterioro de la economía local por no resolver la crisis.

Según la normativa boliviana, en caso de dimisión del Jefe del Estado, el sucesor será el presidente del Congreso o de la Cámara de Diputados y, a falta de éste, el titular de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

El actual presidente del Congreso es el titular del Senado, Hormando Vaca Díez, de las filas del Movimiento de la Izquierda Revolucionario, y el presidente de la Cámara de Diputados es Mario Cossío, del Movimiento Nacionalista Revolucionario.

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