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Camboya: la policía reprime
una vez más una manifestación pacífica de trabajadores
CIOSL en Línea,
Phom Penh, 5 de marzo de 2005 (EnLínea): El sábado
pasado, a eso de las 8 de la mañana, había unas 250
personas reunidas frente a la fábrica de confección
Sam Han (Camboya) Fabric Co Ltd, en Phnom Penh. Al igual que lo
hicieron muchas otras veces desde que se cerrara la fábrica,
llevaban a cabo una protesta pacífica reclamando que se les
paguen las indemnizaciones de despido a las que tienen derecho en
virtud de la ley camboyana. Como muchas otras veces, también,
no fue su patrón coreano el que llegó sino unos 60
policías equipados con armas, cascos y escudos. Los policías
los insultaron y luego los amenazaron: "No tienen nada que
hacer aquí, pedazo de..., váyanse o atacamos".
Y hacia las 9 de la mañana pasaron a la acción, como
ya lo hicieran otras veces desde que el 12 de febrero pasado cerraran
la fábrica. "Salimos corriendo pero dos jóvenes
trabajadores fueron atrapados por los policías, que los golpearon
con sus cachiporras eléctricas y las culatas de sus fusiles",
explica Sar Mora, uno de los funcionarios del sindicato CCAWDU (1)
de la fábrica Sam Han. "Nuestros dos compañeros
se reunieron con nosotros más tarde, uno de ellos tenía
la boca ensangrentada, al otro le dolían muchísimo
las costillas. No fueron ni al médico ni al hospital ya desde
que perdieron sus empleos que no tienen más dinero."
Tampoco entablarán juicio... para hacerle juicio a la policía
tendrían que presentarse a la policía.
Antes del primer cierre -ocurrido el 28 de octubre de 2004-, en
la fábrica Sam Han trabajaban unas 7.000 personas. "En
ese momento se suspendió el trabajo durante dos meses, señala
Sar Mora. El 3 de enero de 2005 se volvió a abrir la fábrica
pero el 5 de febrero, día de pago, el empleador nos dijo
que no tenía dinero para pagarnos. Nos pidió que esperáramos
una semana, hasta el 12 de febrero. Lo aceptamos, como lo habíamos
ya hecho otras veces. Sin embargo, el 11 de febrero, el empleador
-surcoreano de nacionalidad- se fue a su país, supuestamente
para reunir el dinero necesario. El 12 de febrero comenzamos una
huelga para exigir que se nos pagara el sueldo y las indemnizaciones
de despido que se nos deben pero el 14 de febrero las autoridades
nos anunciaron que Sam Han se había declarado en quiebra.
El gobierno aceptó pagarnos el sueldo de enero y del comienzo
de febrero en lugar de la patronal, a la espera de recuperar ese
dinero de su parte, pero también tenemos derecho a indemnizaciones
de despido y queremos hacer manifestaciones pacíficas para
que esta cuestión no caiga en el olvido".
Desde que comenzaron con la huelga, los trabajadores de Sam Han
se toparon a menudo con la violencia de la policía. Cada
vez son menos los que asisten a las manifestaciones. Según
el sindicato CCAWDU, más de 40 trabajadores sufrieron heridas
durante las distintas olas represivas, a veces de gravedad, como
un joven trabajador de 23 años que entró en coma a
consecuencia de los golpes que le dio la policía. Sok Chantha,
ex empleado de la fábrica Sam Han y militante de CCAWDU,
tiene nada más que 20 años de edad pero ella también
fue duramente golpeada por los uniformados. "Ocurrió
durante la protesta del 22 de febrero pasado. Utilizaron gases lacrimógenos
contra nosotros y agredían a los que atrapaban. Un policía
me dio un fuerte culatazo con su fusil en el torso y otro, un golpe
en la espalda. Se me ennegreció la piel en esos lugares pero
no tenía con qué pagar un médico."
Hacía ya varios meses que los trabajadores de Sam Han temían
perder sus empleos. "Veíamos que cada vez había
menos pedidos de ropa de los clientes habituales de nuestra fábrica,
como GAP o Walmart, señala Sar Mora. No obstante, desde que
GAP hacía pedidos a nuestro patrón, las condiciones
de trabajo habían mejorado". Los trabajadores de Sam
Han ahora tienen que hacer frente a dificultades peores para llegar
a fin de mes. El sector de la confección, la única
industria que se pudo desarrollar en Camboya, un país roído
por la corrupción, está sometida a una tensión
muy grande desde que 1 de enero terminara el sistema de cupos, sistema
que protegía un poco a ese país y a muchos otros de
la competencia desleal china. Algunas familias se habían
endeudado para pagar los 100 dólares de sobornos necesarios
para que una trabajadora fuera contratada en una fábrica
como Sam Han. "Antes, tener experiencia de trabajo en Sam Han
era una buena referencia para encontrar otro trabajo, explica Sok
Chantha. Ahora, es un estigma para los demás empleadores,
que nos consideran agitadores. Yo había conseguido otro trabajo
pero me despidieron a los diez días, cuando mi nuevo empleador
supo que había trabajado en Sam Han."
La CIOSL deplora la represión creciente del gobierno camboyano
contra trabajadores que ejercen pacíficamente su derecho
de libre expresión y de asociación (especialmente
en el sector de la confección desde que llegara a su fin
el acuerdo comercial firmado entre los Estados Unidos y Camboya,
que permitía que los cupos de exportación de este
último país hacia los Estados Unidos aumentaran si
mejoraba el respeto de su legislación laboral y de las normas
internacionales del trabajo). Como se recordará, el año
pasado se perpetraron en Camboya dos asesinatos de sindicalistas
independientes: el de Chea Vichea, Presidente del Sindicato Libre
de Trabajadores del Reino de Camboya (FTUWKC), ocurrido el 22 de
enero de 2004, y el de Ros Savannareth, otro funcionario del FTUWKC,
ocurrido el 7 de mayo de 2004. Ambos asesinatos, al igual que otros
numerosos actos de gran violencia contra sindicalistas independientes
cometidos desde entonces, son objeto de una queja que la CIOSL presentó
ante la OIT. Si no detienen inmediatamente esa violencia y si no
proceden a investigar seriamente los abusos ya cometidos, las autoridades
de Camboya corren el riesgo de aniquilar una de las raras ventajas
que hasta ahora tenía el sector de la confección de
su país sobre algunos de sus competidores (China, Vietnam,
etc.): mejor respeto de los derechos fundamentales de los trabajadores.
1) Coalición de Cambodian Apparel W.D.U.
2) FTUWKC, Trade Union of Workers of the Kingdom of Cambodia
La CIOSL representa
a 158 millones de trabajadores y trabajadoras de 231 organizaciones afiliadas,
repartidas en 150 países y territorios. La CIOSL es asimismo miembro de
la agrupación Global Unions (Sindicatos
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