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Sindicalistas independientes
piden a los inversionistas en Cuba no ser 'cómplices' de la violación
de los derechos sociolaborales
Encuentro en La Red,
6 de abril de 2005.
El Movimiento Sindical Independiente cree que las empresas extranjeras
deben respetar en la Isla los mismos derechos que tienen los trabajadores
en sus países de origen.
Sindicalistas independientes cubanos han llamado a los empresarios
extranjeros con negocios en la Isla a poner fin "a su complicidad
en aplicar o permitir medidas que afectan a la clase trabajadora
de Cuba".
En un mensaje enviado a la I Reunión del Grupo por la Responsabilidad
Social Corporativa en Cuba (GRSCC), que termina este miércoles
en Madrid, los sindicalistas independientes de la Isla recuerdan
los reiterados señalamientos del Comité de Libertad
Sindical de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
al gobierno cubano, por sus violaciones de los convenios y resoluciones
de la entidad.
Reconocen que las inversiones foráneas "han beneficiado
a muchos trabajadores del sector turístico", pero consideran
que "también han coadyuvado al apuntalamiento del régimen"
y "al incremento de la discriminación sociolaboral".
"El Movimiento Sindical Independiente de Cuba, conjuntamente
con las demás organizaciones que hoy forman parte de la sociedad
civil alternativa al régimen cubano, tendrá derecho
en un futuro democrático a establecer acciones legales por
daños y perjuicios al movimiento obrero de la Isla y al patrimonio
laboral de la nación", advierten.
Los sindicalistas piden que la permanencia de inversionistas y
accionistas extranjeros en Cuba no contribuya a la violación
de los acuerdos internacionales sobre libertad sindical y protección
del derecho a sindicación. Para ello, los empresarios "deben
permitir el ejercicio de este derecho dentro de cualquier entidad
extranjera en Cuba y no hacerse cómplice de dicha violación
ante la intransigencia de las autoridades del régimen",
dicen.
Recomiendan, asimismo, que las empresas extranjeras contraten directamente
a los trabajadores, sin aceptar "que medie la bolsa de empleados
implementada de forma obligatoria por el gobierno y la oficialista
Central de Trabajadores de Cuba (CTC)", y que otorguen los
"derechos de sindicalización y negociación colectiva"
que establece la OIT, "entre los que sobresale la no ingerencia
de los empleadores en las organizaciones de trabajadores".
Otra solicitud del Movimiento Sindical Independiente de Cuba a
los empresarios extranjeros con inversiones en la Isla es que respeten
los acuerdos sobre la protección del salario, que prohíben
a los empleadores "limitar de forma alguna la libertad del
trabajador a disponer de su salario, como sistemáticamente
viene ocurriendo en Cuba". También, que no se presten
a ningún tipo de "distinción o exclusión
de un trabajador en una empresa extranjera por razones discriminatorias
como raza, color sexo religión u opinión política,
esta última causante de los más flagrantes actos de
violación" de los derechos de los trabajadores del país.
Los sindicalistas independientes consideran que las inversiones
extranjeras deben "contribuir al mejoramiento de la calidad
de vida de los trabajadores dentro y fuera de los centros laborales,
en áreas tales como seguridad, higiene ambiental, protección
del medio ambiente, jornada de trabajo, salarios y períodos
vacacionales, reclamos fundamental de los diversos proyectos cívicos
que abogan por el respeto a los derechos humanos en Cuba".
Además, que las empresas deben cumplir dentro de la Isla
"iguales principios básicos o derechos sociolaborales
y sindicales de los trabajadores que los aplicados en el país
de origen de los inversionistas".
En sus propuestas para "un futuro inmediato", el Movimiento
Sindical Independiente solicita que no se deje de invertir en Cuba,
pero que las inversiones se hagan "respetando las normas internacionales
del trabajo" y teniendo en cuenta "las desventajas de
una clase trabajadora sujeta a un solo empleador, el gobierno, que
exige la incondicionalidad política para propiciar mínimos
beneficios luego de humillantes limitaciones al trabajador".
Por otra parte, exigen que no se olvide que la OIT "reclama
la puesta en libertad de siete sindicalistas independientes, condenados
a penas de 16 a 27 años de prisión por el sólo
delito de defender estos derechos sociolaborales y sindicales".
Los siete sindicalistas son Nelson Molinet, secretario general
de la Confederación de Trabajadores Democráticos de
Cuba, condenado a 21 años; Carmelo Díaz, director
de la Agencia de Prensa Sindical y Miembro del Ejecutivo del Consejo
Unitario de Trabajadores de Cuba (16 años); Miguel Galbán,
periodista independiente y subdirector del Centro Nacional de Capacitación
Sindical y Laboral (26 años); Pedro Pablo çlvarez,
secretario general del Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos
(25 años); Iván Hernández Carrillo, presidente
de honor del Ejecutivo Nacional de la Confederación Obrera
Nacional Independiente de Cuba (25 años); Alfredo Felipe
Fuentes, dirigente del Consejo Unitario de Trabajadores de Cuba
(26 años); y Héctor Raúl Valle, condenado a
12 años.
Todos fueron encarcelados, junto a otros 68 disidentes, en la primavera
de 2003, durante la peor campaña represiva lanzada en las
últimas décadas por el gobierno cubano contra la oposición
interna.
Carmelo Díaz recibió en junio de 2004 una licencia
extrapenal por razones de salud. Ese tipo de permiso no implica
el perdón del resto de la condena.
La I Reunión del Grupo por la Responsabilidad Social Corporativa
en Cuba se realizó durante martes y miércoles en Madrid
con la participación representantes de organizaciones sindicales
de Colombia, México, Venezuela y sindicalistas cubanos radicados
en Estados Unidos.
Asistieron, además, instituciones y Organizaciones No Gubernamentales
de España, Estados Unidos, Holanda y República Checa.
Sin embargo, no estuvieron representantes de sindicatos y agrupaciones
de empresarios españoles, a pesar de haber sido invitados
al evento, que tuvo entre sus objetivos "establecer las primeras
líneas que permitan diseñar un código de responsabilidad
social de las corporaciones con inversiones directas en la Isla",
según los organizadores.
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