3 de junio de 2005
 

 

Primer plano de Amadou M'Bow (CGTM- Mauritania)

CIOSL en Línea.

"Una labor sindical de proximidad para sindicalizar a los jóvenes presa de la precariedad"

Bruselas, 31 de mayo de 2005 (La CIOSL EnLínea): El 65 por ciento de la población mauritana tiene menos de 40 años, una juventud que se ve confinada a la precariedad y la pobreza. Con el respaldo de la CIOSL, la CGTM emprendió una campaña nacional de sindicalización de los trabajadores y trabajadoras jóvenes. Es una labor de proximidad para salir al encuentro de jóvenes desempleados, estudiantes y jóvenes que trabajan en la economía informal.

Entrevista En primer plano a Amadou M'Bow, a cargo de la dirección del comité nacional provisional de jóvenes, creado en agosto de 2003 aplicando la política sobre la juventud decidida en el Congreso de la CGTM de 2001.

- ¿Cuál fue el detonante de esta campaña?

Partimos de haber observado que tanto aquí, en Mauritania, como en muchos otros países de la región y creo que en el mundo, es notoria la falta de sindicalización de jóvenes a pesar de que se debe velar por la supervivencia del movimiento sindical. Los jóvenes constituyen el futuro de los sindicatos y hay que conseguir que se interesen en el movimiento.

Los jóvenes ya no se acercan a los sindicatos, ya sea porque no los conocen para nada o porque no les interesan. Saliendo a buscarlos nos dimos cuenta de que muchos de ellos piensan que el sindicalismo es algo que concierne únicamente a los asalariados y que no puede aportar nada a los jóvenes que egresan de los colegios y no tienen trabajo ni tampoco a todos esos jóvenes de la economía informal.

Nuestro país es pobre y las políticas de ajuste estructural provocaron una gran pérdida de puestos de trabajo y cierres de empresas. La gran mayoría de los jóvenes viven en la precariedad, librados por completo a su propia suerte. Les resulta dificilísimo conseguir un empleo y concretar un proyecto de vida. La idea consiste en salir a buscar a todos esos jóvenes atrapados en la precariedad. Eso también es parte de la lucha sindical global contra la pobreza.

- ¿De qué bagaje dotan los estudios a esos jóvenes?

El índice de deserción escolar es muy elevado, sobre todo entre las chicas, que abandonan la escuela antes del nivel segundario, hacia los 13-14 años de edad. Hay una gran diferencia entre lo que sucede en los grandes centros urbanos, donde el índice de escolaridad es bastante elevado y el campo, donde hay mucho trabajo infantil. Hay una gran diferencia de mentalidad entre ambos lugares.

La formación es realmente una cuestión de importancia nacional. Como muchos países africanos francófonos, la formación general es muy literaria y la educación no permite responder a la demanda de un mercado laboral muy reducido. El sector público prácticamente no crea puestos de trabajo. El sector privado busca sobre todo paraç la construcción, un sector donde se ha desarrollado mucho la subcontratación que se traduce en una gran explotación de los jóvenes. Los sectores que pueden ofrecer empleos son sobre todo el comercio y la agricultura.

En el valle del río Senegal, por ejemplo, los jóvenes son muy dinámicos en la agricultura, tienen buenos conocimientos básicos y muchas ideas nuevas pero no disponen de medios. ¿Por qué no desarrollar una colaboración sindical con los colegios técnicos agrícolas, por ejemplo?

- ¿Cómo hicieron para ganarse la confianza de esos jóvenes?

En diciembre, gracias al proyecto que financió la CIOSL emprendimos una campaña muy dinámica que se prolongará hasta fin de junio. En esta primera etapa hicimos un millar de nuevos miembros (es decir, más de la tercera parte del total de los miembros jóvenes de la CGTM), principalmente en Nuakchot, y todos pertenecientes a la economía informal.

Nuestro país es pequeño, casi todas las personas se conocen. La información se trasmite de uno a otro, de una familia a otra, de un amigo a otro, de un compañero de trabajo a otro, es una labor de proximidad. Nuestro principal instrumento es este tejido de relaciones, de amistades, de parentesco. Fuimos mucho a los barrios, a los colegios y a las universidades. Por no disponer de los medios necesarios hasta ahora nos concentramos en Nuakchot y tenemos solamente un enlace en Nouadhibou, capital económica del país.

Fue necesario utilizar mucha paciencia y persuasión para salvar el primer obstáculo, el de la desconfianza, para convencer a los jóvenes de que no estábamos haciendo política, que los sindicatos son un instrumento que puede realmente influir en la situación que viven y en la sociedad toda. Los jóvenes se dieron entonces cuenta de que no se trataba solamente de una toma de contacto individual basada en el vínculo afectivo sino que tanto el sindicato como el movimiento global se interesan en ellos, aceptan responder a sus críticas e ir a su encuentro en las regiones. Nuestra credibilidad salió muy reforzada de este proceso.

- ¿Tropezaron con dificultades propias de los distintos grupos destinatarios de su accionar?

Al comienzo, la situación más difícil se dio con los estudiantes, que se mostraban muy escépticos y muy críticos. Es normal, intelectualizan las cuestiones. Con ellos es necesario discutir. Lo hicimos con paciencia porque tenemos como principio que cada uno de los miembros debe estar profundamente convencido.

Con los jóvenes del sector informal fue más fácil, se acercaron inclusive masivamente. Creían que podíamos financiar proyectos, que les daríamos trabajo. Les explicamos que no era así, que la idea consistía en reflexionar cómo se podían hacer mejor las cosas uniéndose. Y ahora, inclusive han vuelto los que en un primer momento se fueron. Como no les hicimos promesas falsas, nos ganamos su confianza. Obviamente, esperamos obtener respaldo de donantes externos pero sobre todo hacemos hincapié en las posibilidades de autofinanciarnos. En el sector informal tenemos jóvenes de casi todos los pequeños oficios, desde mecánicos hasta lustrabotas, pasando por vendedores de pescado.

Si se pudiera acceder a microcréditos se podría ayudar muchos a los jóvenes para establecer sus pequeños talleres o comercios. Estoy convencido de que el potencial de movilización supera los 100.000 jóvenes. ¿Por qué no crear también mutuales para el sector informal, que podrían contribuir a mejorar las condiciones de vida de esos jóvenes?

- Uno de los objetivos de su campaña por la juventud es luchar contra las diferencias existentes entre los géneros. ¿Qué lugar ocupan las chicas en su comité?

En Mauritana, las chicas tienen que hacer frente a rígidas costumbres sociales. Persiste la idea de que las chicas tienen que limitarse a cumplir con su papel en el hogar. A muchas se las saca a muy temprana edad de las escuelas para casarlas y que tengan pronto su primer hijo. En cuanto a nosotros, los varones, el que llevemos pantalones nos autoriza a arreglárnoslas afuera. Para las chicas, es más difícil porque inclusive se les limita el permiso de salir y de moverse. Las cosas están evolucionando pero de manera todavía muy tímida.

Por suerte se observa que, a pesar de todo, cada vez más chicas pueden ir a la escuela, lo que marca una gran diferencia con las generaciones precedentes. En la escuela adquieren algunos conocimientos básicos que les permiten, por ejemplo, encargarse de la caja chica de un pequeño comercio. Sin embargo, muchas veces la escuela no se adapta a las chicas y ellas no se siente cómodas allí.

Pero en el sindicato comienzan realmente a ocupar el lugar al que tienen derecho. De los nueve miembros del comité de juventud de la CGTM, 4 son chicas y una de ellas es la vicepresidenta.

- ¿Se sienten respaldados por el movimiento sindical tanto en el plano nacional como internacional?

En toda la ejecutiva de la CGTM hay un verdadero compromiso para impulsar a los jóvenes pero necesitamos más cursos de formación. En lo referente al plano internacional, sobre todo en la región, quisiéramos tener contactos con otros países para realizar actividades de juventud e intercambiar experiencias, puntos de vista. ¿Por qué no crear un grupo de cabildeo vinculado con la Unión Africana sobre la cuestión de la lucha contra la pobreza y el empleo de los jóvenes? A menudo, las personas más directamente interesadas por una cuestión son las que no participan y cuando se otorga una ayuda financiera, ésta no llega casi nunca al verdadero destinatario.

Volviendo al tema de nuestra campaña, nuestra primera labor de sindicación se llevó a cabo en su totalidad gracias al respaldo de la CIOSL y se pudieron crear comités regionales y sectoriales. Ahora la CIOSL respaldará la segunda etapa del proyecto, concentrado en reforzar la formación de los jóvenes encargados de sensibilizar y sindicalizar a otros jóvenes. Luego de ello, el comité de juventud espera poder organizar seminarios regionales y más tarde un seminario nacional, una misión de seguimiento y finalmente un seminario de evaluación.

Entrevista realizada por Natacha David.

-Véase también la reciente reseña de El mundo sindical titulada "Jóvenes y vulnerables: Respondiendo al desafío del empleo juvenil", en la dirección: http://www.icftu.org/displaydocument.asp?Index=991221664&Language=ES.En esa reseña se describen en 12 páginas los actuales desafíos que enfrenta el movimiento sindical para ayudar a abrir las puertas de un trabajo y de una vida decentes para millones de jóvenes del mundo, como así también acciones concretas que llevan a cabo numerosos sindicatos procurando alcanzar ese objetivo.

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