15 de junio de 2005
 

 

Primer plano de Fathalla Omrani (Jordania - TGC)

"Los textiles de Jordania son un producto político, una moneda de intercambio"

Bruselas, 17 de junio de 2005 (La CIOSL EnLínea): Los textiles jordanos se fabrican ahora únicamente en zonas francas creadas en 1996 por decisión del Congreso de Estados Unidos para recompensar al Reino de Jordania por el papel que desempeña en el proceso de paz en Oriente Próximo. Es "un seguro de vida" que debería permitirle a ese país sobrevivir a los avatares que sufre el mercado mundial del textil, asegura Fathalla Omrani, Presidente del Sindicato General de Trabajadores del Textil y de las Industrias del Vestuario y de la Confección de Jordania, quien sin embargo lamenta el escaso aporte que las zonas francas hacen al verdadero desarrollo del país.

¿Cómo se toma en el sector textil jordano la finalización del sistema de cupos?

No me cabe duda de que mi respuesta lo sorprenderá: con calma. Si bien nuestra industria es frágil porque está toda basada en la exportación hacia un único país, es decir, los Estados Unidos, las condiciones en que comerciamos nos permiten pensar que no tenemos mucho que temer.

Los productos fundamentales que fabricamos están ahora en zonas francas que se crearon en 1996 en virtud de un acuerdo firmado entre el gobierno jordano y el Congreso de los Estados Unidos. Según dicho texto, los textiles que se fabrican en esas zonas están directamente destinados a ese mercado, mercado que está abierto para nosotros sin limitación alguna y con una exoneración impositiva total sobre los productos exportados. Desde comienzos del año perdimos la primera ventaja: la de exportar sin estar en el sistema de cupos. No obstante, para darle un ejemplo ¿puede la industria china gozar de un ingreso sin impuestos en el mercado de Estados Unidos?

¿Piensa usted realmente que los productos jordanos pueden hacer frente a la competencia de los productos del sudeste asiático?

Si la pregunta es si podemos disputar el mercado estadounidense a los productos chinos de inferior calidad, por supuesto que le contesto que no. ¿Cómo podríamos defendernos en ese terreno dado que nuestros costos de producción equivalen al doble de los de ese país? Es imposible y no combatimos en ese terreno. Podemos seguir siendo competitivos porque podemos posicionarnos bien en otro nivel, el de los productos de buena calidad. Los 53.000 asalariados que trabajan actualmente en las zonas francas de Jordania producen en su mayoría ropa para marcas como Hugo Boss, Century o Victoria Secret. Son marcas internacionales que demuestran nuestra capacidad para ubicarnos muy bien en el mercado internacional de alta calidad. Además, aclaremos las cosas: la producción jordana de textiles representa un volumen de negocios de mil millones de dólares. Eso no es nada al lado del mercado chino: nuestra producción se puede vender en un día. En el sector textil chino hay 50 millones de trabajadores: diez veces más que la cantidad total de hombres, mujeres, niños y viejos que viven en Jordania. ¿De qué podríamos tener miedo? No tenemos ningún peso.

Justamente, ¿no podrían ser víctimas de la racionalización de compras que se vislumbra en el mercado textil mundial?

¿Por qué tendrían los estadounidenses que dejar de comprar nuestros productos cuando junto con los israelíes invirtieron capitales en esas zonas que ellos mismos pidieron crear? Aclaremos las cosas: los textiles de Jordania no son una mercadería como cualquier otra. Son un producto político. Una moneda de intercambio. Un regalo que se hace a Jordania por el papel que desempeña en los acuerdos de paz entre israelíes y palestinos, por el lugar que acepta ocupar en la definición de un nuevo orden en Oriente Próximo y Medio. Yo sé que esto que estoy diciendo puede resultar sorprendente. Además, los empleos de las seis zonas francas que hay en el país existen únicamente gracias a la voluntad política de los Estados Unidos de reforzar las relaciones entre Israel y Jordania. Según las condiciones del acuerdo firmado, la producción debe contener un 8 por ciento de valor agregado de origen israelí. Los textiles jordanos son un producto político cuyo futuro es el mismo que que tengan los acuerdos de paz entre Ammán y Tel Aviv. Si los Estados Unidos y, con ellos, el gobierno israelí, desean que el Reino Hachemita de Jordania continúe desempeñando su papel de polo de estabilidad en la región, saben lo que tienen que hacer: seguir invirtiendo aquí, sean cuales fueren las condiciones de la evolución del mercado textil mundial, invirtiendo, produciendo en las zonas francas y comprando los productos jordanos para ayudarnos a crear empleos. Ésa es la condición para que haya estabilidad en Jordania. ¿Por qué se negarían a hacerlo cuando aquí el salario mínimo equivale a la cuarta parte del que rige del otro lado del Jordán?

¿Pero no teme que las nuevas reglas del comercio textil hagan que se deterioren todavía más las condiciones de trabajo en las zonas francas jordanas?

Las condiciones de trabajo no pueden empeorar. La mayoría de los asalariados de las zonas francas gana el salario mínimo jordano: 85 dinares, es decir, 120 dólares mensuales. ¿Quién puede vivir con tal salario cuando, según un estudio que hicieron los servicios gubernamentales, 250 dólares sería el mínimo necesario para combatir la pobreza en el país? El salario medio en esas zonas es de 170 dólares. ¿Qué más se les podría imponer a los trabajadores que están empleados allí? No, la única cosa que se puede temer es que se sigan otorgando los puestos de trabajo cada vez más a trabajadores extranjeros, que ya representan más de la mitad de los asalariados de las zonas francas. Los gobiernos de Estados Unidos, Jordania e Israel deben asumir sus responsabilidades. Más de la cuarta parte de los jordanos están desocupados. Nadie sabe exactamente cuántas personas desempeñan tareas en el sector informal, hay quienes dicen que es la mitad de la población activa de Jordania. La situación social es inaceptable. 50.000 jóvenes terminan anualmente sus carreras universitarias y no consiguen los trabajos que esperan. Las guerras que nos rodean terminaron por fragilizar nuestra economía. Iraq desempeñaba para nosotros un papel económico primordial que ha desaparecido. Hace apenas 15 años, muchos jordanos trabajaban en los países del Golfo y aportaban al país divisas indispensables. Eso también se terminó. La situación en que estamos nos impide desarrollarnos. Entonces, que los responsables nos ayuden a no hundirnos.

¿Qué papel le asigna usted a la organización sindical que dirige?

En primer lugar, tenemos que conseguir que aumenten los salarios. Lo repito una vez más, el salario mínimo jordano es inaceptable. El hecho de que haya tan pocos hombres jordanos en las zonas francas se debe a que con esos sueldos nadie puede esperar subvenir a las necesidades de la respectiva familia. Es necesario aumentar ese salario para solucionar el problema del desempleo. Hace falta también dejar de mentir con respecto a las ventajas de la inmigración. La mano de obra inmigrante cuesta cara, mucho más cara de lo que se quiere hacer creer: el triple, si se toman en cuenta los gastos de transporte, alojamiento y comida. Entonces, que se brinde formación a los trabajadores jordanos y que se les dé el salario representado por ese sobrecosto y se estarán solucionando muchos de nuestros problemas. Brindar formación y calificaciones, controlar las inversiones y hacer que los empleadores extranjeros respeten la ley, eso es lo que reclamamos, ése es nuestro programa de trabajo para los meses venideros. Lucharemos para mejorar las condiciones de trabajo, para que se instaure un sistema de seguro de enfermedad y por el derecho de sindicación de los trabajadores inmigrantes. Luego, que los políticos se hagan cargo del resto. Solamente la quinta parte del volumen de negocios de la industria textil de las zonas queda en el país en forma de salarios y de impuestos. No es lo que se nos había prometido. El cambio de las reglas del comercio internacional no alterará para nada esta verdad.

Entrevista realizada por Martine Hassoun.

- vínculo con la reseñá de El mundo sindical : Zonas francas jordanas - Una moneda de cambio política

- vínculo con la entrevista de En primer plano de Ebtisam Ali Ayad Muosbahe (Jordania - TGC): "En las zonas francas jordanas hay una proporción elevadísima de mujeres"

- vínculo con la eentrevista En primer plano de Fatmeh Habahbeh (Jordania - GFJTU)

- vínculo con el Informe de la CIOSL sobre las zonas francas: "DETRÁS DE LA ETIQUITA" - Las condiciones de trabajo y los derechos sindicales en las zonas francas industriales

Vínculo con el informe de la CIOSL sobre la finalización de los cupos del textil : EL FIN DE LOS CUPOS ANUNCIA DRAMAS SOCIALES


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