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Primer plano de Fathalla Omrani
(Jordania - TGC)
"Los textiles de Jordania son un producto político,
una moneda de intercambio"
Bruselas, 17 de junio de 2005 (La CIOSL EnLínea): Los textiles
jordanos se fabrican ahora únicamente en zonas francas creadas
en 1996 por decisión del Congreso de Estados Unidos para
recompensar al Reino de Jordania por el papel que desempeña
en el proceso de paz en Oriente Próximo. Es "un seguro
de vida" que debería permitirle a ese país sobrevivir
a los avatares que sufre el mercado mundial del textil, asegura
Fathalla Omrani, Presidente del Sindicato General de Trabajadores
del Textil y de las Industrias del Vestuario y de la Confección
de Jordania, quien sin embargo lamenta el escaso aporte que las
zonas francas hacen al verdadero desarrollo del país.
¿Cómo se toma en el sector textil jordano la finalización
del sistema de cupos?
No me cabe duda de que mi respuesta lo sorprenderá: con
calma. Si bien nuestra industria es frágil porque está
toda basada en la exportación hacia un único país,
es decir, los Estados Unidos, las condiciones en que comerciamos
nos permiten pensar que no tenemos mucho que temer.
Los productos fundamentales que fabricamos están ahora en
zonas francas que se crearon en 1996 en virtud de un acuerdo firmado
entre el gobierno jordano y el Congreso de los Estados Unidos. Según
dicho texto, los textiles que se fabrican en esas zonas están
directamente destinados a ese mercado, mercado que está abierto
para nosotros sin limitación alguna y con una exoneración
impositiva total sobre los productos exportados. Desde comienzos
del año perdimos la primera ventaja: la de exportar sin estar
en el sistema de cupos. No obstante, para darle un ejemplo ¿puede
la industria china gozar de un ingreso sin impuestos en el mercado
de Estados Unidos?
¿Piensa usted realmente que los productos jordanos pueden
hacer frente a la competencia de los productos del sudeste asiático?
Si la pregunta es si podemos disputar el mercado estadounidense
a los productos chinos de inferior calidad, por supuesto que le
contesto que no. ¿Cómo podríamos defendernos
en ese terreno dado que nuestros costos de producción equivalen
al doble de los de ese país? Es imposible y no combatimos
en ese terreno. Podemos seguir siendo competitivos porque podemos
posicionarnos bien en otro nivel, el de los productos de buena calidad.
Los 53.000 asalariados que trabajan actualmente en las zonas francas
de Jordania producen en su mayoría ropa para marcas como
Hugo Boss, Century o Victoria Secret. Son marcas internacionales
que demuestran nuestra capacidad para ubicarnos muy bien en el mercado
internacional de alta calidad. Además, aclaremos las cosas:
la producción jordana de textiles representa un volumen de
negocios de mil millones de dólares. Eso no es nada al lado
del mercado chino: nuestra producción se puede vender en
un día. En el sector textil chino hay 50 millones de trabajadores:
diez veces más que la cantidad total de hombres, mujeres,
niños y viejos que viven en Jordania. ¿De qué
podríamos tener miedo? No tenemos ningún peso.
Justamente, ¿no podrían ser víctimas de la
racionalización de compras que se vislumbra en el mercado
textil mundial?
¿Por qué tendrían los estadounidenses que
dejar de comprar nuestros productos cuando junto con los israelíes
invirtieron capitales en esas zonas que ellos mismos pidieron crear?
Aclaremos las cosas: los textiles de Jordania no son una mercadería
como cualquier otra. Son un producto político. Una moneda
de intercambio. Un regalo que se hace a Jordania por el papel que
desempeña en los acuerdos de paz entre israelíes y
palestinos, por el lugar que acepta ocupar en la definición
de un nuevo orden en Oriente Próximo y Medio. Yo sé
que esto que estoy diciendo puede resultar sorprendente. Además,
los empleos de las seis zonas francas que hay en el país
existen únicamente gracias a la voluntad política
de los Estados Unidos de reforzar las relaciones entre Israel y
Jordania. Según las condiciones del acuerdo firmado, la producción
debe contener un 8 por ciento de valor agregado de origen israelí.
Los textiles jordanos son un producto político cuyo futuro
es el mismo que que tengan los acuerdos de paz entre Ammán
y Tel Aviv. Si los Estados Unidos y, con ellos, el gobierno israelí,
desean que el Reino Hachemita de Jordania continúe desempeñando
su papel de polo de estabilidad en la región, saben lo que
tienen que hacer: seguir invirtiendo aquí, sean cuales fueren
las condiciones de la evolución del mercado textil mundial,
invirtiendo, produciendo en las zonas francas y comprando los productos
jordanos para ayudarnos a crear empleos. Ésa es la condición
para que haya estabilidad en Jordania. ¿Por qué se
negarían a hacerlo cuando aquí el salario mínimo
equivale a la cuarta parte del que rige del otro lado del Jordán?
¿Pero no teme que las nuevas reglas del comercio textil
hagan que se deterioren todavía más las condiciones
de trabajo en las zonas francas jordanas?
Las condiciones de trabajo no pueden empeorar. La mayoría
de los asalariados de las zonas francas gana el salario mínimo
jordano: 85 dinares, es decir, 120 dólares mensuales. ¿Quién
puede vivir con tal salario cuando, según un estudio que
hicieron los servicios gubernamentales, 250 dólares sería
el mínimo necesario para combatir la pobreza en el país?
El salario medio en esas zonas es de 170 dólares. ¿Qué
más se les podría imponer a los trabajadores que están
empleados allí? No, la única cosa que se puede temer
es que se sigan otorgando los puestos de trabajo cada vez más
a trabajadores extranjeros, que ya representan más de la
mitad de los asalariados de las zonas francas. Los gobiernos de
Estados Unidos, Jordania e Israel deben asumir sus responsabilidades.
Más de la cuarta parte de los jordanos están desocupados.
Nadie sabe exactamente cuántas personas desempeñan
tareas en el sector informal, hay quienes dicen que es la mitad
de la población activa de Jordania. La situación social
es inaceptable. 50.000 jóvenes terminan anualmente sus carreras
universitarias y no consiguen los trabajos que esperan. Las guerras
que nos rodean terminaron por fragilizar nuestra economía.
Iraq desempeñaba para nosotros un papel económico
primordial que ha desaparecido. Hace apenas 15 años, muchos
jordanos trabajaban en los países del Golfo y aportaban al
país divisas indispensables. Eso también se terminó.
La situación en que estamos nos impide desarrollarnos. Entonces,
que los responsables nos ayuden a no hundirnos.
¿Qué papel le asigna usted a la organización
sindical que dirige?
En primer lugar, tenemos que conseguir que aumenten los salarios.
Lo repito una vez más, el salario mínimo jordano es
inaceptable. El hecho de que haya tan pocos hombres jordanos en
las zonas francas se debe a que con esos sueldos nadie puede esperar
subvenir a las necesidades de la respectiva familia. Es necesario
aumentar ese salario para solucionar el problema del desempleo.
Hace falta también dejar de mentir con respecto a las ventajas
de la inmigración. La mano de obra inmigrante cuesta cara,
mucho más cara de lo que se quiere hacer creer: el triple,
si se toman en cuenta los gastos de transporte, alojamiento y comida.
Entonces, que se brinde formación a los trabajadores jordanos
y que se les dé el salario representado por ese sobrecosto
y se estarán solucionando muchos de nuestros problemas. Brindar
formación y calificaciones, controlar las inversiones y hacer
que los empleadores extranjeros respeten la ley, eso es lo que reclamamos,
ése es nuestro programa de trabajo para los meses venideros.
Lucharemos para mejorar las condiciones de trabajo, para que se
instaure un sistema de seguro de enfermedad y por el derecho de
sindicación de los trabajadores inmigrantes. Luego, que los
políticos se hagan cargo del resto. Solamente la quinta parte
del volumen de negocios de la industria textil de las zonas queda
en el país en forma de salarios y de impuestos. No es lo
que se nos había prometido. El cambio de las reglas del comercio
internacional no alterará para nada esta verdad.
Entrevista realizada por Martine Hassoun.
- vínculo
con la reseñá de El mundo sindical : Zonas francas
jordanas - Una moneda de cambio política
- vínculo
con la entrevista de En primer plano de Ebtisam Ali Ayad Muosbahe
(Jordania - TGC): "En las zonas francas jordanas hay una proporción
elevadísima de mujeres"
- vínculo
con la eentrevista En primer plano de Fatmeh Habahbeh (Jordania
- GFJTU)
- vínculo
con el Informe de la CIOSL sobre las zonas francas: "DETRÁS
DE LA ETIQUITA" - Las condiciones de trabajo y los derechos
sindicales en las zonas francas industriales
Vínculo
con el informe de la CIOSL sobre la finalización de los cupos
del textil : EL FIN DE LOS CUPOS ANUNCIA DRAMAS SOCIALES
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