15 de junio de 2005
 

 

Primer plano de Ebtisam Ali Ayad Muosbahe (Jordania - TGC)

"En las zonas francas jordanas hay una proporción elevadísima de mujeres"

Bruselas, 17 de junio de 2005 (La CIOSL EnLínea): Jordanas o inmigrantes, las mujeres son la gran mayoría de la mano de obra de las zonas francas de Jordania. Al no tener otra opción, se ven obligadas a aceptar percibir los míseros salarios que se pagan en las zonas.

Hoy la CIOSL da a conocer una reseña de El mundo sindical, compuesta por 4 páginas, consagrada a las zonas francas jordanas (http://www.icftu.org/displaydocument.asp?Index=991221893&Language=ES) y En primer plano se entrevista a Ebtisam Ali Ayad Muosbahe, de 29 años de edad, obrera de la zona industrial de Al Asan, sita al norte de Jordania, cerca de Irbid. Es miembro del Sindicato de Trabajadores del Textil y de las Industrias del Vestuario y de la Confección de Jordania y nos cuenta la lucha de su sindicato para conseguir que las trabajadoras conozcan sus derechos.

¿Cuál es la proporción de mujeres que trabajan en las zonas francas jordanas?

De los 53.000 trabajadores que desempeñan tareas en las fábricas del textil y del vestuario que están en las zonas francas, casi 14.000 son obreras jordanas y más de 30.000 son obreros procedentes del sudeste de Asia. En realidad, debería decir obreras porque de los trabajadores inmigrantes, 19.000 son mujeres, es decir, una gran mayoría.

¿Cómo se explica esa enorme proporción de mujeres?

El principal problema que tenemos es el nivel de los salarios que se pagan. En las zonas generalmente rige el salario mínimo, es decir, 85 dinares (120 dólares), cantidad que, teniendo en cuenta el costo de vida de aquí, no es nada. En Jordania eso es una miseria. Ningún hombre, ni el más pobre de los pobres puede aceptar tales condiciones salariales. Con 85 dinares no se puede mantener un hogar, alimentar una familia ni criar a los hijos. En el sector público, el salario más bajo de un joven principiante sin la más mínima calificación nunca es inferior a los 150 dinares...

Y todavía tenemos que agradecer que ahora en las zonas se aplique un salario mínimo. Hasta el año 2000 no teníamos ni siquiera eso. Entonces los empleadores pagaban lo que querían: 40, 50, 60 dinares por mes, a voluntad. Si se dividen 40 dinares por 48 horas de trabajo semanales, no quiero ni siquiera saber cuánto representaba eso por hora. Hace poco se dio a conocer un estudio gubernamental donde se afirmaba que para que el país salga de la pobreza el salario mínimo debería ser de por lo menos 250 dinares. Es decir, el triple de lo que yo percibo en este momento.

¿Por qué aceptaron esas mujeres tales condiciones salariales?

El problema es que durante mucho tiempo el trabajo en las zonas no se consideró un trabajo como los demás. Los empleadores aprovecharon la novedad, la curiosidad de la gente para atraerla a pesar de los salarios irrazonables. Recuerdo que en un comienzo nadie sabía muy bien qué condiciones de trabajo había en esas fábricas. Vinieron hombres pero enseguida se volvieron a ir. Las mujeres se quedaron porque no tenían otra alternativa. No pensaban quedarse, por eso aceptaron las condiciones que les daban.

Las cosas van evolucionando pero muchas mujeres continúan trabajando en puestos no asalariados lo que evidentemente plantea problemas en el plano sindical. En Jordania solamente trabaja el 12 por ciento de las mujeres. Los empleadores se aprovechan. Me contaron que uno de ellos recientemente afirmó que las remuneraciones que paga son decentes porque según su planteo¡85 dinares multiplicado por la cantidad de chicas de una misma familia dispuestas a trabajar podían representar una buena cantidad!

¿En qué situación están los trabajadores y trabajadoras migrantes de las zonas?

Su situación es difícil. Se los contrata en los mercados laborales del sudeste asiático y se los somete a contratos especiales que derogan la ley jordana. Son contratos firmados de común acuerdo que imponen a los trabajadores jornadas de diez horas sin que se les paguen las horas extraordinarias, es decir, que con respecto al derecho jordano tienen que hacer un 25 por ciento de trabajo gratuito... E inclusive muchas veces no se respeta ese máximo. Los trabajadores migrantes llegan con visas especiales otorgadas por el Ministerio de Trabajo y esas visas los autorizan únicamente a trabajar para la empresa que los contrató. Llevan vidas de esclavos. Son asalariados que están atados de pies y manos y cuyas condiciones repercuten sobre las nuestras. Una persona de la India, de China o de Sri Lanka aceptará lo que ningún jordano estaría dispuesto a tolerar. 85 dinares para una persona a la que se le da casa y comida no es lo mismo que 85 dinares para quien tiene que alimentar una familia.

¿Cómo son las condiciones de trabajo en su fábrica?

Imagínese un galpón donde trabajan cerca de 500 personas. Un galpón sin aire acondicionado. En invierno el frío es terrible, el verano, el calor también es insoportable. Así son las cosas en la fábrica donde trabajo. Acabo de llegar. En abril la atmósfera todavía está soportable. No puedo imaginarme cómo será en verano... La empresa instaló ventiladores pero al cabo de cinco minutos lo único que hacen es que mover el aire caliente. Así son las condiciones en la zona. Cuando llega algún inspector de trabajo a las empresas para verificar si se aplica la ley, los empleadores nos piden que nos pongamos las máscaras, que coloquemos las protecciones en las máquinas, que nos pongamos los uniformes. Luego, la vida retoma su curso habitual...

¿Qué hacen con el sindicato para intentar cambiar las cosas?

Tenemos como prioridad hacer conocer la ley. Para ello, organizamos reuniones, ciclos de formación sobre los salarios y las condiciones de trabajo, a fin de que nuestros compañeros y compañeros conozcan los textos de la ley, de los que la mayoría nada saben. Cada vez que podemos tratamos de hablar con ellos, ya sea en los lugares de trabajo, durante la pausa del almuerzo o en el local que hemos abierto en Irbid. El local funciona tres tardes por semana. La puerta está siempre abierta. Cualquiera tiene derecho de solicitar información, asesoramiento, pedir ayuda. Hace poco supe que una mujer con la que yo estaba en contacto fue a buscar ayuda porque la empresa turca en la que trabaja se niega a pagarle a ella y a sus compañeras el salario que les corresponde en caso de paro técnico. Solos, cada uno por su lado, no podemos hacer que cambien las cosas. Es necesario que nos organicemos, que el sindicato tenga mayor influencia. Por lo demás, continuamos procurando conseguir un aumento del salario mínimo. Es absolutamente necesario que lo consigamos. Reviste importancia crucial.

¿Tiene dificultades especiales en la zona donde trabaja por ser militante sindical?

Como en todas partes, a los empleadores no les gusta nada tener entre su personal a personas que saben defenderse, a asalariados que conozcan el derecho. No es fácil para nada.

Entrevista realizada por Martine Hassoun.

- vínculo con la reseñá de El mundo sindical : Zonas francas jordanas - Una moneda de cambio política

vínculo con la entrevista En primer plano de Fathalla Omrani

Entrevista En primer plano de Fatmeh Habahbeh (Jordania - GFJTU)

Informe de la CIOSL sobre las zonas francas: "DETRÁS DE LA ETIQUITA" - Las condiciones de trabajo y los derechos sindicales en las zonas francas industriales


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