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Primer plano de Ebtisam Ali
Ayad Muosbahe (Jordania - TGC)
"En las zonas francas jordanas hay una proporción
elevadísima de mujeres"
Bruselas, 17 de junio de 2005 (La CIOSL EnLínea): Jordanas
o inmigrantes, las mujeres son la gran mayoría de la mano
de obra de las zonas francas de Jordania. Al no tener otra opción,
se ven obligadas a aceptar percibir los míseros salarios
que se pagan en las zonas.
Hoy la CIOSL da a conocer una reseña de El mundo sindical,
compuesta por 4 páginas, consagrada a las zonas francas jordanas
(http://www.icftu.org/displaydocument.asp?Index=991221893&Language=ES)
y En primer plano se entrevista a Ebtisam Ali Ayad Muosbahe, de
29 años de edad, obrera de la zona industrial de Al Asan,
sita al norte de Jordania, cerca de Irbid. Es miembro del Sindicato
de Trabajadores del Textil y de las Industrias del Vestuario y de
la Confección de Jordania y nos cuenta la lucha de su sindicato
para conseguir que las trabajadoras conozcan sus derechos.
¿Cuál es la proporción de mujeres que trabajan
en las zonas francas jordanas?
De los 53.000 trabajadores que desempeñan tareas en las
fábricas del textil y del vestuario que están en las
zonas francas, casi 14.000 son obreras jordanas y más de
30.000 son obreros procedentes del sudeste de Asia. En realidad,
debería decir obreras porque de los trabajadores inmigrantes,
19.000 son mujeres, es decir, una gran mayoría.
¿Cómo se explica esa enorme proporción de
mujeres?
El principal problema que tenemos es el nivel de los salarios que
se pagan. En las zonas generalmente rige el salario mínimo,
es decir, 85 dinares (120 dólares), cantidad que, teniendo
en cuenta el costo de vida de aquí, no es nada. En Jordania
eso es una miseria. Ningún hombre, ni el más pobre
de los pobres puede aceptar tales condiciones salariales. Con 85
dinares no se puede mantener un hogar, alimentar una familia ni
criar a los hijos. En el sector público, el salario más
bajo de un joven principiante sin la más mínima calificación
nunca es inferior a los 150 dinares...
Y todavía tenemos que agradecer que ahora en las zonas se
aplique un salario mínimo. Hasta el año 2000 no teníamos
ni siquiera eso. Entonces los empleadores pagaban lo que querían:
40, 50, 60 dinares por mes, a voluntad. Si se dividen 40 dinares
por 48 horas de trabajo semanales, no quiero ni siquiera saber cuánto
representaba eso por hora. Hace poco se dio a conocer un estudio
gubernamental donde se afirmaba que para que el país salga
de la pobreza el salario mínimo debería ser de por
lo menos 250 dinares. Es decir, el triple de lo que yo percibo en
este momento.
¿Por qué aceptaron esas mujeres tales condiciones
salariales?
El problema es que durante mucho tiempo el trabajo en las zonas
no se consideró un trabajo como los demás. Los empleadores
aprovecharon la novedad, la curiosidad de la gente para atraerla
a pesar de los salarios irrazonables. Recuerdo que en un comienzo
nadie sabía muy bien qué condiciones de trabajo había
en esas fábricas. Vinieron hombres pero enseguida se volvieron
a ir. Las mujeres se quedaron porque no tenían otra alternativa.
No pensaban quedarse, por eso aceptaron las condiciones que les
daban.
Las cosas van evolucionando pero muchas mujeres continúan
trabajando en puestos no asalariados lo que evidentemente plantea
problemas en el plano sindical. En Jordania solamente trabaja el
12 por ciento de las mujeres. Los empleadores se aprovechan. Me
contaron que uno de ellos recientemente afirmó que las remuneraciones
que paga son decentes porque según su planteo¡85 dinares
multiplicado por la cantidad de chicas de una misma familia dispuestas
a trabajar podían representar una buena cantidad!
¿En qué situación están los trabajadores
y trabajadoras migrantes de las zonas?
Su situación es difícil. Se los contrata en los mercados
laborales del sudeste asiático y se los somete a contratos
especiales que derogan la ley jordana. Son contratos firmados de
común acuerdo que imponen a los trabajadores jornadas de
diez horas sin que se les paguen las horas extraordinarias, es decir,
que con respecto al derecho jordano tienen que hacer un 25 por ciento
de trabajo gratuito... E inclusive muchas veces no se respeta ese
máximo. Los trabajadores migrantes llegan con visas especiales
otorgadas por el Ministerio de Trabajo y esas visas los autorizan
únicamente a trabajar para la empresa que los contrató.
Llevan vidas de esclavos. Son asalariados que están atados
de pies y manos y cuyas condiciones repercuten sobre las nuestras.
Una persona de la India, de China o de Sri Lanka aceptará
lo que ningún jordano estaría dispuesto a tolerar.
85 dinares para una persona a la que se le da casa y comida no es
lo mismo que 85 dinares para quien tiene que alimentar una familia.
¿Cómo son las condiciones de trabajo en su fábrica?
Imagínese un galpón donde trabajan cerca de 500 personas.
Un galpón sin aire acondicionado. En invierno el frío
es terrible, el verano, el calor también es insoportable.
Así son las cosas en la fábrica donde trabajo. Acabo
de llegar. En abril la atmósfera todavía está
soportable. No puedo imaginarme cómo será en verano...
La empresa instaló ventiladores pero al cabo de cinco minutos
lo único que hacen es que mover el aire caliente. Así
son las condiciones en la zona. Cuando llega algún inspector
de trabajo a las empresas para verificar si se aplica la ley, los
empleadores nos piden que nos pongamos las máscaras, que
coloquemos las protecciones en las máquinas, que nos pongamos
los uniformes. Luego, la vida retoma su curso habitual...
¿Qué hacen con el sindicato para intentar cambiar
las cosas?
Tenemos como prioridad hacer conocer la ley. Para ello, organizamos
reuniones, ciclos de formación sobre los salarios y las condiciones
de trabajo, a fin de que nuestros compañeros y compañeros
conozcan los textos de la ley, de los que la mayoría nada
saben. Cada vez que podemos tratamos de hablar con ellos, ya sea
en los lugares de trabajo, durante la pausa del almuerzo o en el
local que hemos abierto en Irbid. El local funciona tres tardes
por semana. La puerta está siempre abierta. Cualquiera tiene
derecho de solicitar información, asesoramiento, pedir ayuda.
Hace poco supe que una mujer con la que yo estaba en contacto fue
a buscar ayuda porque la empresa turca en la que trabaja se niega
a pagarle a ella y a sus compañeras el salario que les corresponde
en caso de paro técnico. Solos, cada uno por su lado, no
podemos hacer que cambien las cosas. Es necesario que nos organicemos,
que el sindicato tenga mayor influencia. Por lo demás, continuamos
procurando conseguir un aumento del salario mínimo. Es absolutamente
necesario que lo consigamos. Reviste importancia crucial.
¿Tiene dificultades especiales en la zona donde trabaja
por ser militante sindical?
Como en todas partes, a los empleadores no les gusta nada tener
entre su personal a personas que saben defenderse, a asalariados
que conozcan el derecho. No es fácil para nada.
Entrevista realizada por Martine Hassoun.
- vínculo
con la reseñá de El mundo sindical : Zonas francas
jordanas - Una moneda de cambio política
vínculo
con la entrevista En primer plano de Fathalla Omrani
Entrevista
En primer plano de Fatmeh Habahbeh (Jordania - GFJTU)
Informe
de la CIOSL sobre las zonas francas: "DETRÁS DE LA ETIQUITA"
- Las condiciones de trabajo y los derechos sindicales en las zonas
francas industriales
La CIOSL representa
a 158 millones de trabajadores y trabajadoras de 231 organizaciones afiliadas,
repartidas en 150 países y territorios. La CIOSL es asimismo miembro de
la agrupación Global Unions (Sindicatos
Mundiales): http://www.global-unions.org. Para mayor información,
favor de ponerse en contacto con la Oficina de Prensa de la CIOSL al teléfono:
+32 2 224 0206. Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales
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