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En Primer Plano - Entrevista
a Han Dong Fang (Hong Kong)
CIOSL en Línea.
"Que los trabajadores chinos tuvieran derecho de hablar redundaría
en beneficio de los trabajadores y trabajadoras de todos el mundo
"
Bruselas, 28 de junio de 2005: (CIOSL En Línea): Mientras
aumenta la preocupación internacional por el traslado de
la producción a China, Han Dong Fang (*), el célebre
defensor de los derechos humanos residente en Hong Kong, habla sobre
la situación de los trabajadores chinos, sobre cómo
se puede defenderlos y sobre las repercusiones que las violaciones
de los derechos fundamentales que se cometen en China tienen en
la mano de obra mundial. Rememora asimismo el tiempo que estuvo
preso.
China pasó a ser miembro de la OMC en 2001. ¿Qué
cambios implicó esto para los trabajadores chinos?
La repercusión no fue tan notoria en los trabajadores chinos
como en los países occidentales, donde se ve claramente que
la admisión de China a la OMC ocasionó pérdidas
de puestos de trabajo. China produce con bajísimos costos
y no brinda a los trabajadores ninguna posibilidad de sindicalizarse,
razón por la cual atrae inversiones. Su admisión en
la OMC no tuvo un efecto negativo directo sobre los trabajadores
chinos pero aceleró la quiebra de empresas estatales. Durante
todo ese proceso, los trabajadores no tienen derecho de opinar,
no tienen ningún poder de negociación, ni siquiera
cuando las empresas estatales cierran.
¿Cuál es la razón por la que en China no se
paga el salario en término a numerosos trabajadores o trabajadoras?
En las empresas estatales, las quiebras y los retrasos en los pagos
de salarios se deben principalmente a la mala administración.
Si las empresas estatales no dan ganancias eso se debe a la corrupción
y no al mercado, como pretenden las autoridades o las personas a
cargo de la administración de esas empresas. Los gobiernos
locales son quienes contratan a esos administradores pero éstos
en lo primero que piensan es en obtener ganancias para ellos mismos
y para quienes los han designado. Por eso las empresas estatales
se van hundiendo una tras otra al tiempo que sus administradores
y los altos funcionarios de las autoridades locales se hacen millonarios.
Las quiebras se deben directamente al enriquecimiento personal de
esas personas.
¿En las empresas privadas se retrasa menos el pago de los
salarios?
En todo el territorio de China hay muchísimas violaciones
de los derechos de los trabajadores. Muchas empresas estatales fueron
privatizadas. Cuando sucedió eso, los trabajadores perdieron
sus jubilaciones, su seguridad social, etc. El gobierno quiere privatizar
todas las empresas estatales porque cree que es la manera de que
éstas pasen a ser perfectas, cosa que no es así. ¡Estamos
ante un gobierno comunista que cree que las privatizaciones resolverán
todos los problemas! Como los trabajadores no tienen ningún
poder de negociación, esas privatizaciones adquieren un perfil
todavía peor.
¿En qué situación están los trabajadores
de las empresas extranjeras establecidas en China?
Esas empresas obtienen mayores ganancias que las empresas estatales
porque producen fundamentalmente para la exportación. El
mayor problema que tienen los trabajadores de esas empresas es la
cantidad de horas diarias que tienen que trabajar. Es muy fácil
explotarlos porque a menudo proceden de regiones lejanas, no tienen
familia en la ciudad donde trabajan y sus derechos no están
tan protegidos como los de los trabajadores locales. Tienen miedo
de protestar, inclusive cuando sus empleadores los obligan a trabajar,
por ejemplo, diez horas por día los siete días de
la semana. Además, las condiciones de trabajo en muchas empresas
de propiedad extranjeras son terribles. Por ejemplo, en los últimos
años hubo más y más casos de trabajadores y
trabajadoras de orfebrería de la Provincia de Guangdong -la
zona más próspera del sur de china- que contrajeron
silicosis, enfermedad incurable que puede matar a una persona al
cabo de algunos años. Muchas veces, esos trabajadores contrajeron
la enfermedad debido a la falta de ventilación en las fábricas
donde trabajaban y en muchos casos, porque no se les proporcionaron
ni siquiera bozales (2). Una vez diagnosticada la silicosis en el
curso de un examen médico organizado por la fábrica,
los empleadores les ocultaron la verdad y los despidieron diciéndoles
que tenían algún tipo de enfermedad infecciosa, como
por ejemplo, tuberculosis (ya que en una primera etapa ambas enfermedades
tienen síntomas similares). Cuando los trabajadores pidieron
ayuda a los departamentos gubernamentales correspondientes y a los
sindicatos estatales, éstos, en lugar de brindarles respaldo,
procuraron no intervenir en los conflictos porque la prosperidad
de una ciudad se basa en el volumen de inversiones extranjeras.
¿Cuánto ganan esos trabajadores?
En la región de Shenzhen, el salario mínimo es de
unos 490 yuans mensuales (alrededor de 50 euros). Ese salario corresponde
a una labor de 8 horas diarias, 5,5 días por semana, pero
muchas empresas obligan a sus empleados a hacer 10 horas diarias
sin darles ningún franco semanal y les pagan muy poco más
que ese salario mínimo. En las regiones de China más
apartadas, por ejemplo, el noroeste, ese salario mínimo es
inferior, a veces es de un monto apenas equivalente a la mitad del
que se paga en una zona como Shenzhen.
¿Se crean empresas en esas regiones remotas?
Todavía no hay muchas porque el transporte es malo. El gobierno
intenta promover las inversiones en esas regiones y algunos inversores,
principalmente de Hong Kong, están explorando las perspectivas
de implantar industrias allí. Eso está creando un
riesgo de que se efectúen traslados de empresas en el interior
mismo de China además de los que tienen lugar desde los países
occidentales hacia China. Los trabajadores de la provincia de Guangdong
están quedándose sin trabajo porque sus empresas se
trasladan al norte o al noroeste donde pueden producir con menores
costos. Como los trabajadores no tienen ningún poder de negociación,
el capital puede irse donde quiera.
¿Deberían desalentarse las inversiones extranjeras
en China?
No nos oponemos a que se desplacen las inversiones dentro de China
ni tampoco estamos en contra de las inversiones extranjeras ya que
eso crea puestos de trabajo. Los inversores están siempre
buscando una mano de obra más barata que la que tienen. En
China encuentran trabajadores despojados de toda dignidad ya que
no tienen ningún poder de negociación. Por eso es
tan barata la mano de obra. Si los trabajadores pudieran negociar
con los inversores, podrían obtener una remuneración
decente. Eso resultaría beneficioso para todo el mundo ya
que el acceso de China a la OMC tuvo consecuencias negativas en
los trabajadores de numerosos países. Estos últimos
se ven ahora confrontados a la competencia de la gigantesca mano
de obra barata china que es precisamente tan barata porque no tiene
ningún poder de negociación. Ayudar a los trabajadores
y trabajadoras en este ámbito es nuestra manera de solidarizarnos
con el movimiento sindical internacional. No cabe duda de que si
los trabajadores chinos tuvieran derecho de defenderse, llevarían
una vida mejor y habría un mayor equilibrio con la mano de
obra del resto del mundo.
Cuando luchamos para que los trabajadores chinos puedan sindicalizarse
no estamos combatiendo a los inversores extranjeros. Sabemos que,
de hacerlo, no se volverían a crear los puestos de trabajo
que se perdieron en los países occidentales pero hay otras
maneras de contribuir a la solidaridad sindical internacional. La
nuestra consiste en dar mayor poder a la mano de obra china, lo
que contribuirá a mejorar la calidad de vida de trabajadores
que hasta ahora han sido privados de toda dignidad.
Pero si dejamos que las cosas se lleven a cabo en China como quisiera
la OMC, los salarios bajarán todavía más, se
reducirá la seguridad social, las jubilaciones, la atención
médica... Si se deja que la OMC promueva en China mejores
oportunidades para el mundo empresarial sin que haya ningún
progreso en el plano social, a la larga se podría terminar
con una sociedad donde no haya planes de jubilación ni atención
médica... ¿Qué sucedería entonces en
este país de 1.400 millones de habitantes si la gran mayoría
de ellos no tuviera acceso a atención médica? Eso
también implicaría peligros para los demás
países ya que una epidemia como el síndrome agudo
respiratorio severo (SARS, en su sigla inglesa) no se detiene cuando
llega a la frontera de China. Por razones como éstas, afirmamos
que si la OMC no toma más en cuenta las preocupaciones sociales
estará guiándose por una visión de corto plazo
muy irresponsable.
Usted es el animador de una emisión que se hace en Radio
Free Asia - estación cuya sede está en Hong Kong-
donde los oyentes pueden hablar de los problemas que los aquejan
llamando a una línea telefónica gratuita. ¿En
qué consiste la emisión?
Es un número telefónico gratuito al que pueden llamar
los oyentes para relatar en vivo sus experiencias. De esa manera,
habitantes de China que viven a miles de kilómetros unos
de otros pueden darse cuenta de que no son los únicos que
sufren un tipo u otro de explotación, que son problemas que
aquejan a todos los trabajadores y trabajadores chinos. La principal
finalidad es posibilitar que los oyentes expresen sus opiniones.
De vez en cuando les doy algún consejo si lo piden pero la
idea general es que hablen lo más posible. Intento que la
conversación se encauce de manera tal que los oyentes comprendan
que se tienen que unir ya que el hecho de que haya leyes no es suficiente
para protegerlos.
¿Originan esas emisiones mejoras concretas?
Cuando se termina la emisión, si las personas que han confiado
sus problemas lo desean, podemos ayudarlas brindándoles asesoramiento
jurídico. El Boletín Sindical Chino (China Labour
Bulletin) (1) puede también ponerlos en contacto con algún
buen abogado de otra región. Es mejor que los abogados no
sean de la misma región porque necesitan que las autoridades
locales les renueven anualmente sus licencias. Al defender a un
trabajador víctima de explotación en una empresa pública,
un abogado está poniendo en dificultades a las autoridades
públicas y corre grave riesgo de que al año siguiente
no se le renueve su licencia. Lo mismo ocurre cuando el empleador
es una empresa privada ya que los patrones del sector privado generalmente
tienen buenas conexiones con las autoridades locales y es probable
que acusen al abogado de perjudicar el desarrollo económico
de la región.
Por ejemplo, el Boletín decidió brindar ayuda legal
a seis de los diez trabajadores acusados de "destrucción
intencional de propiedad" durante las dos protestas masivas
de los días 21 y 23 de abril de 2004 respectivamente, donde
participaron miles de trabajadores y trabajadoras de las fábricas
Xing Xiong y Xing Ang, propiedad de la empresa taiwanesa Stella
International. Los detonantes de las protestas fueron las excesivas
horas de trabajo, la baja remuneración, los frecuentes atrasos
en los pagos y la mala calidad de la comida que se sirve en los
comedores de las fábricas. Finalmente, en el curso de una
audiencia de la corte penal de apelación llevada a cabo el
31 de diciembre de 2004, las condenas de los trabajadores, que inicialmente
eran de tres años y medio de cárcel, fueron reducidas
a nueve meses y dejadas en suspenso. Fueron asimismo liberados tres
trabajadores menores y se dejaron sin efecto las condenas originales
en suspenso que se les habían impuesto (3).
¿No se comunican entre sí las autoridades locales
de las distintas regiones los nombres de los abogados que defienden
a los trabajadores?
No. Todas las autoridades forman parte del mismo sistema pero no
colaboran entre sí. Por eso las cosas van tan mal en China,
por eso se está hundiendo el sistema. Todos están
de acuerdo en prohibir la libertad sindical pero no llevan las cosas
al punto de trabajar juntos para tomar medidas prácticas,
como comunicarse unos a otros los nombres de esos abogados.
¿Cómo pueden trabajadores tan pobres pagar los servicios
y los gastos de viaje de un abogado?
Les resulta difícil pero es lo único que pueden hacer
para defenderse. El Boletín Sindical Chino les sugiere compartir
los gastos entre todos los trabajadores de una fábrica. De
esa manera pueden defender sus derechos y forjar al mismo tiempo
una solidaridad entre ellos.
¿Tienen alguna posibilidad de ganar un juicio si lo hacen?
Muchas veces los trabajadores que hacen juicio llevan a cabo al
mismo tiempo medidas de protesta en las calles ya que piensan que
eso acelerará la resolución de sus casos. El Boletín
Sindical Chino no les aconseja hacer manifestaciones ni bloquear
las calles. Nos limitamos a brindarles asesoramiento en el plano
jurídico.
Es difícil estimar qué posibilidades tienen de obtener
una victoria ante un tribunal. Si se está haciendo juicio
a una empresa estatal, es como si se estuviera atacando a las autoridades
locales y, en general, el juez desestimará la queja. Luego
se puede efectuar una apelación ante otro tribunal más
alto que, por su parte, también desestimará la queja.
No obstante, continuamos aconsejando a los trabajadores que apelen
a la justicia, aun cuando no obtengan nada inmediatamente por esa
vía. Pensamos que si más y más trabajadores
procedentes de más y más fábricas recurrieran
a la justicia aumentaría la presión en los tribunales
y esperamos que a la larga esa presión los obligue a tomar
en cuenta las quejas de los trabajadores.
¿No intenta el gobierno chino prohibir su emisión
de Radio Free Asia ?
No puede. Sabe que hay muchísimos trabajadores en situaciones
desesperadas que no tienen ningún foro público donde
acudir. Entre 20 y 30 millones de personas de distintos lugares
de toda China escuchan nuestras emisiones. Quienes llaman al número
gratuito pueden hacerlo desde una cabina pública si así
lo desean. Nuestra oficina está en Hong Kong, que sigue siendo
"un país con dos sistemas". Si el gobierno nos
prohibiera emitir podría toparse con una reacción
muy negativa de la comunidad internacional. Creo también
que el gobierno chino nos tiene mucha menos bronca que el de Hong
Kong porque nosotros aconsejamos a los trabajadores que entablen
juicio y no que salgan a la calle a protestar.
Todos los años hay numerosas huelgas en China. Algunas de
ellas se reprimen, otras no. ¿Hay algún criterio que
permita determinar de antemano el nivel de riesgo de represión?
No, no se puede saber si se reprimirá o no una huelga. Dentro
del sistema no hay una idea precisa en cuanto a la manera de proceder
en caso de huelga. Nosotros continuamos aconsejando a los trabajadores
que se limiten a tomar medidas legales pero, a veces ellos saben
-porque tienen más experiencia que nosotros- que si bloquean
las calles durante uno o dos días, las autoridades locales
se sentirán molestas y tendrán entonces más
posibilidades de que les den una respuesta. Eso muestra que la reacción
del régimen es lastimosa ya que da a la gente la impresión
de que para obtener lo que desea tiene que bloquear las calles y
no utilizar las vías legales. Por eso es que hay cada vez
más y más trabajadores y trabajadoras que recurren
a las huelgas, manifestaciones o concentraciones como medio de protesta.
¿Puede existir una colaboración entre Radio Free
Asia y la única federación sindical que el régimen
chino tolera (y controla), la ACFTU (4)?
En caso de que los trabajadores efectúen una protesta, la
ACFTU puede actuar de dos maneras: o no hace nada o ayuda al gobierno
a controlar la situación, muchas veces enviando a su propia
gente a infiltrarse entre los trabajadores para identificar a los
cabecillas y comunicar sus nombres a la policía para que
los detengan.
Además, han desaparecido muchos sindicatos miembros de la
ACFTU en el nivel de las empresas, sobre todo desde las olas de
privatización. Sus representantes están entonces sin
trabajo, como todos los demás trabajadores. Algunos de ellos
consiguen empleo gracias a sus funciones en la ACFTU.
Muchas de las políticas del gobierno chino son muy criticables:
represiones en el Tibet, falta de derechos de los trabajadores,
mala gestión de las privatizaciones, etc. ¿Hay alguna
posibilidad de que ese gobierno cambie para bien?
No creo. Es un gobierno que destruye, no uno que construye. La
única cosa que ha construido es su propio poder, su ejército.
Cree que su poder solamente lo pueden proteger los militares. A
la larga, esa teoría no funcionará porque la única
manera de que el régimen tenga estabilidad consiste en desarrollar
mejor la economía. La mayor debilidad del Partido Comunista
es que no sabe manejar una economía, una sociedad, un desarrollo
duradero... No digo que sus dirigentes necesariamente tengan que
irse pero por lo menos tienen que aprender y rápido.
¿Cómo hizo para soportar su encarcelamiento tras
los sucesos de la Plaza Tienanmen? ¿Lo hicieron objeto de
violencia física?
No, no me golpearon pero me pusieron deliberadamente en una celda
donde me enfermé de tuberculosis. En un primer momento me
acordaba de los héroes comunistas que nos habían dado
como modelos en la escuela, héroes que a veces perdieron
la vida para que nosotros pudiéramos "vivir más
felices". Al escuchar a los docentes contarnos esas cosas,
a veces lamentaba no tener la ocasión de ser yo también
un héroe... y, en cierta manera, los primeros días
que pasé en la cárcel pensaba que quizás terminara
por serlo, que se iba a hacer realidad mi sueño de niño
de luchar contra un gobierno todopoderoso.
No obstante, fuera de esa visión "romántica"
del hecho de estar encarcelado, hay que subrayar la enorme presión
que se siente. Se está constantemente sobre ascuas por lo
que pueda suceder un rato después. Yo creía que en
cualquier momento me iban a ejecutar. Me había entregado
a la policía porque prefería morir dignamente en lugar
de esperar a que me capturaran. Al cabo de uno o dos meses me di
cuenta de que no me matarían. Contemplé entonces la
posibilidad de que dieran una larguísima condena de cárcel
y entonces mi prioridad fue tratar de mantenerme en el mejor estado
de salud posible. Pensaba que me condenarían a 20 años,
que me trasladarían a una cárcel donde pudiera leer,
escribir...
El respaldo internacional me ayudó mucho a mantener la moral
alta. Sin la presión que ejercieron la CIOSL, los sindicatos
nacionales, la OIT, los diplomáticos y las organizaciones
de defensa de los derechos humanos quizás en este momento
estaría muerto, sobre todo porque en la cárcel estuve
muy mal de salud. Afortunadamente, cuando salí de la cárcel,
la AFL-CIO, la afiliada estadounidense de la CIOSL, me ayudó
para que me hiciera atender.
¿Estaba usted al corriente del respaldo internacional durante
el tiempo en que estuvo detenido?
No estaba totalmente seguro pero me lo imaginaba ya que antes del
4 de junio de 1989 había mucha atención internacional
en torno a la Plaza Tienanmen. Para mí, cuando estaba en
esa celda, ese respaldo era importantísimo, saber que se
ejercían presiones internacionales para conseguir que me
liberaran... Lo único que veía un día tras
otro eran las paredes de la celda. Había solamente una ventanita
a través de la cual no podía ver nada, ni siquiera
una hoja de un árbol. Sin esa esperanza en las presiones
de la comunidad internacional me hubiera sido muy fácil venirme
abajo.
La experiencia que hice en la cárcel me impulsa a exhortar
a los sindicatos internacionales y a las organizaciones de defensa
de los derechos humanos a continuar luchando por la liberación
de los presos, a escribir al gobierno chino para que éste
sepa que no se los olvida.
Sin embargo, los trabajadores chinos no tenemos que esperarlo todo
del respaldo de la comunidad internacional. Tenemos que unirnos
internamente para crear puntos de contactos sobre los cuales pueda
apuntalarse la presión internacional.
Entrevista realizada por Samuel Grumiau.
(*) Cuando en 1989 comenzó el movimiento en pro de la democracia,
Han Dong Fang trabajaba en los ferrocarriles, luego fue elegido
portavoz de la "Federación de Trabajadores Autónomos
de Pekín", antes de la matanza de la Plaza Tienanmen.
Tras haber estado 22 meses en la cárcel, se fue a Hong Kong
donde fundó el Boletín Sindical Chino (1). Trabaja
también para Radio Free Asia, donde es el animador de una
emisión en la que los trabajadores chinos pueden dar sus
opiniones en vivo por teléfono.
(1) http://www.china-labour.org.hk/iso
(2) http://www.china-labour.org.hk/public/contents/article?revision%5fid=8347&item%5fid=8346
(3) Véase: http://www.china-labour.org.hk/public/contents/article?revision%5fid=4073&item%5fid=4072
La CIOSL también emitió un comunicado de prensa instando
a las autoridades a liberar a los trabajadores de la empresa Stella
International, (ver al respecto: http://www.icftu.org/displaydocument.asp?Index=991220705&Language=ES)
y una carta a Hu Jintao, Presidente de China, sobre las condenas
impuestas a los trabajadores (véase sobre esto: http://www.icftu.org/displaydocument.asp?Index=991220694&Language=EN)
(4) All China Federation of Trade Unions (Federación General
China de Sindicatos)
La CIOSL representa
a 158 millones de trabajadores y trabajadoras de 231 organizaciones afiliadas,
repartidas en 150 países y territorios. La CIOSL es asimismo miembro de
la agrupación Global Unions (Sindicatos
Mundiales): http://www.global-unions.org. Para mayor información,
favor de ponerse en contacto con la Oficina de Prensa de la CIOSL al teléfono:
+32 2 224 0206. Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales
Libres(CIOSL) Boulevard du Roi Albert II, B1, B-1210 Bruselas, Bélgica.
Para obtener mayores detalles, sírvase ponerse en contacto con la Oficina
de Prensa de la CIOSL a los teléfonos: +32 (2) 224 0232 - press@icftu.org |