5 de julio de 2005
 

 

Dirigentes sindicales se reśnen con el Primer Ministro Blair y reclaman "trabajo decente para todos"

CIOSL en Línea.

Bruselas, 28 de junio (La CIOSL EnLínea): Una delegación internacional de dirigentes sindicales, en nombre de 170 millones de trabajadores y trabajadoras de 150 países, se reunirá en el día de la fecha con el Primer Ministro del Reino Unido, Sr. Tony Blair, antes de la Cumbre del 6-8 de junio de los países del G8, con el fin de hacer hincapié en la necesidad de que haya trabajo decente para todos. La delegación, encabezada por John Sweeney, Presidente de la AFL-CIO estadounidense y de la Comisión Sindical Consultiva ante la OCDE, manifestará el respaldo del movimiento sindical mundial a los esfuerzos del Reino Unido y de otros gobiernos por combatir la pobreza en los países en desarrollo y reclamará a los gobiernos del G8 que acuerden tomar medidas más decididas con respecto a la pobreza mundial, a cuestiones relativas a medio ambiente y al VIH/SIDA. En la delegación están Brendan Barber, Secretario General de la central sindical TUC de Gran Bretaña, Guy Ryder, Secretario General de la CIOSL y dirigentes sindicales de Nigeria, Rusia, Francia, Japón y España, como así también representantes de la Confederación Mundial del Trabajo, de las Federaciones Sindicales Internacionales y de la CES.

A través de su participación en el Llamado Mundial a la Acción contra la Pobreza, el movimiento sindical internacional ha unido sus fuerzas con una amplia gama de organizaciones a fin de ejercer presión para que se conceda alivio de la deuda a los países más pobres, para que se aumente considerablemente la ayuda internacional al desarrollo y para que se establezca un sistema comercial justo.

En su declaración ante la Cumbre del G8 de Gleneagles, los organismos sindicales señalan la necesidad de "puestos de trabajo e ingresos decentes y sostenibles en toda la economía mundial", subrayando que: el trabajo decente basado en el respeto de las normas fundamentales internacionales del trabajo se debe colocar en el centro de las políticas socioeconómicas y de las estrategias nacionales de empleo y lucha contra la pobreza, tomando en cuenta la edad, la igualdad de géneros y la equidad. El trabajo informal debe ser incorporado a la economía legal; los países desarrollados deben alcanzar la meta de la ONU de asignar el 0,7 por ciento del PNB como ayuda oficial al desarrollo y adherirse al Servicio Financiero Internacional propuesto, cancelando en su totalidad la deuda de los países pobres muy endeudados que respetan los derechos humanos; se ha de dar prioridad a las inversiones en educación, salud y acceso a agua potable; se debe terminar con el trabajo infantil y todos los menores deben ir a la escuela en lugar de trabajar; las negociaciones comerciales deben ir acompañadas de una evaluación constante de sus repercusiones en el empleo, con financiaciones internacionales y medidas de salvaguarda a corto plazo, cuando fueran necesarias para corregir los trastornos ocasionados, por ejemplo, por el fin de los cupos del sector textil; debe haber planes de acción más efectivos para la utilización sostenible de la energía, incluyendo una combinación de fuentes energéticas limpias y ecológicas; se deben crear nuevos puestos de trabajo en tecnologías de energía limpia, tales como las fuentes renovables, el carbón limpio, los vehículos con tecnología de punta, la energía nuclear, el gas natural y la preservación; se deben poner en práctica programas de ajuste económico para ayudar a los trabajadores y trabajadoras y a las comunidades que se vean afectados a hacer la transición hacia nuevos y buenos puestos de trabajo y hacia la consecución de un crecimiento económico sostenible (con el fin de mitigar los desajustes económicos de corto plazo que se originarán con las políticas climáticas, especialmente en los países desarrollados).

En la declaración se ponen también de relieve las devastadoras consecuencias de la pandemia de VIH/SIDA y la delegación que irá al número 10 de la calle Downing entregará al Primer Ministro Blair una declaración conjunta acordada en junio entre la CIOSL y la Organización Internacional de Empleadores, comprometiéndose a trabajar juntos para combatir la pandemia de VIH/SIDA y reclamando que el G8 establezca un grupo de trabajo permanente sobre VIH/SIDA que presente anualmente su informe ante los líderes del G8.

La CIOSL representa a 158 millones de trabajadores y trabajadoras de 231 organizaciones afiliadas, repartidas en 150 países y territorios. La CIOSL es asimismo miembro de la agrupación Global Unions (Sindicatos Mundiales): http://www.global-unions.org.
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