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Dirigentes sindicales se reśnen
con el Primer Ministro Blair y reclaman "trabajo decente para todos"
CIOSL en Línea.
Bruselas, 28 de junio (La CIOSL EnLínea): Una delegación
internacional de dirigentes sindicales, en nombre de 170 millones
de trabajadores y trabajadoras de 150 países, se reunirá
en el día de la fecha con el Primer Ministro del Reino Unido,
Sr. Tony Blair, antes de la Cumbre del 6-8 de junio de los países
del G8, con el fin de hacer hincapié en la necesidad de que
haya trabajo decente para todos. La delegación, encabezada
por John Sweeney, Presidente de la AFL-CIO estadounidense y de la
Comisión Sindical Consultiva ante la OCDE, manifestará
el respaldo del movimiento sindical mundial a los esfuerzos del
Reino Unido y de otros gobiernos por combatir la pobreza en los
países en desarrollo y reclamará a los gobiernos del
G8 que acuerden tomar medidas más decididas con respecto
a la pobreza mundial, a cuestiones relativas a medio ambiente y
al VIH/SIDA. En la delegación están Brendan Barber,
Secretario General de la central sindical TUC de Gran Bretaña,
Guy Ryder, Secretario General de la CIOSL y dirigentes sindicales
de Nigeria, Rusia, Francia, Japón y España, como así
también representantes de la Confederación Mundial
del Trabajo, de las Federaciones Sindicales Internacionales y de
la CES.
A través de su participación en el Llamado Mundial
a la Acción contra la Pobreza, el movimiento sindical internacional
ha unido sus fuerzas con una amplia gama de organizaciones a fin
de ejercer presión para que se conceda alivio de la deuda
a los países más pobres, para que se aumente considerablemente
la ayuda internacional al desarrollo y para que se establezca un
sistema comercial justo.
En su declaración
ante la Cumbre del G8 de Gleneagles, los organismos sindicales
señalan la necesidad de "puestos de trabajo e ingresos
decentes y sostenibles en toda la economía mundial",
subrayando que: el trabajo decente basado en el respeto de las normas
fundamentales internacionales del trabajo se debe colocar en el
centro de las políticas socioeconómicas y de las estrategias
nacionales de empleo y lucha contra la pobreza, tomando en cuenta
la edad, la igualdad de géneros y la equidad. El trabajo
informal debe ser incorporado a la economía legal; los países
desarrollados deben alcanzar la meta de la ONU de asignar el 0,7
por ciento del PNB como ayuda oficial al desarrollo y adherirse
al Servicio Financiero Internacional propuesto, cancelando en su
totalidad la deuda de los países pobres muy endeudados que
respetan los derechos humanos; se ha de dar prioridad a las inversiones
en educación, salud y acceso a agua potable; se debe terminar
con el trabajo infantil y todos los menores deben ir a la escuela
en lugar de trabajar; las negociaciones comerciales deben ir acompañadas
de una evaluación constante de sus repercusiones en el empleo,
con financiaciones internacionales y medidas de salvaguarda a corto
plazo, cuando fueran necesarias para corregir los trastornos ocasionados,
por ejemplo, por el fin de los cupos del sector textil; debe haber
planes de acción más efectivos para la utilización
sostenible de la energía, incluyendo una combinación
de fuentes energéticas limpias y ecológicas; se deben
crear nuevos puestos de trabajo en tecnologías de energía
limpia, tales como las fuentes renovables, el carbón limpio,
los vehículos con tecnología de punta, la energía
nuclear, el gas natural y la preservación; se deben poner
en práctica programas de ajuste económico para ayudar
a los trabajadores y trabajadoras y a las comunidades que se vean
afectados a hacer la transición hacia nuevos y buenos puestos
de trabajo y hacia la consecución de un crecimiento económico
sostenible (con el fin de mitigar los desajustes económicos
de corto plazo que se originarán con las políticas
climáticas, especialmente en los países desarrollados).
En la declaración se ponen también de relieve las
devastadoras consecuencias de la pandemia de VIH/SIDA y la delegación
que irá al número 10 de la calle Downing entregará
al Primer Ministro Blair una declaración
conjunta acordada en junio entre la CIOSL y la Organización
Internacional de Empleadores, comprometiéndose a trabajar
juntos para combatir la pandemia de VIH/SIDA y reclamando que el
G8 establezca un grupo de trabajo permanente sobre VIH/SIDA que
presente anualmente su informe ante los líderes del G8.
La CIOSL representa
a 158 millones de trabajadores y trabajadoras de 231 organizaciones afiliadas,
repartidas en 150 países y territorios. La CIOSL es asimismo miembro de
la agrupación Global Unions (Sindicatos
Mundiales): http://www.global-unions.org. Para mayor información,
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