|
Entrevista a Gregory Mysyurin
y Ludmila Salina
CIOSL en Línea.
"Nuestros sueldos son realmente demasiado bajos para
poder vivir decentemente"
Bruselas, 26 de julio de 2005 (La CIOSL EnLínea): En Kaliningrado
(*), como ocurre en todo Rusia, la brecha entre ricos y pobres continúa
profundizándose. En el enclave de Kaliningrado, donde más
salta a la vista esta situación es en Yantarny, una aldea
tan desprovista de todo como miles de otras de Rusia, salvo que
es la capital mundial del ámbar. A finales de junio, los
trabajadores y trabajadoras del ámbar llevaron a cabo una
huelga de hambre de cinco días que culminó con un
aumento salarial del 100 por ciento. La entrevista a Gregory Mysyurin,
funcionario sindical de la fábrica de extracción,
y a Ludmila Salina, una obrera del taller de orfebrería,
se hizo durante la huelga.
¿Cómo se inició el conflicto?
G. M.: El conflicto se inició porque la patronal no quería
reconocer nuestra organización sindical y se negaba a aumentar
los salarios. En mayo hablé con la patronal para negociar
un aumento salarial. Al día siguiente, los guardias no me
dejaron entrar en la fábrica. Me quitaron el pase. El director
no quiere ni oír hablar de sindicatos y considera que yo
ya no tengo derecho a entrar en la fábrica. Queremos que
se haga justicia.
¿Por qué no entablaron juicio antes de llegar a tales
extremos?
G. M.: ¡Los juicios llevan demasiado tiempo! Ayer el adjunto
del fiscal me confirmó que lo que había hecho el director
era ilegal. Pero con las advertencias y las multas no se consigue
nada. Le doy un ejemplo: el año pasado unos inspectores que
actuaban dentro del marco de la lucha contra la delincuencia financiera
tuvieron que entrar por la fuerza para poder llegar a los expedientes
contables. La patronal se oponía a ello. Nosotros queremos
que se nos paguen inmediatamente salarios decentes, del orden de
los 10.000 a 15.000 rublos mensuales. Mire los recibos de sueldo:
el promedio se sitúa entre 1.500 y 3.000 rublos. ¿Cómo
se puede vivir con eso? Por eso los obreros decidieron iniciar esta
medida de protesta aunque continúen trabajando. Entre pasar
hambre aquí o en casa no hay ninguna diferencia.
¿Cómo evoluciona el conflicto?
G. M.: Antes de empezar a trabajar nos revisa un médico.
A quienes tienen problemas de salud debido a la huelga de hambre
les da un justificante médico. Por el momento, hay 7 trabajadores
en esa situación. Continuamos con la huelga porque no se
han producido adelantos significativos. A lo más, el director
declaró estar dispuesto a instaurar un sistema de sobresueldos
para que los salarios lleguen a los 6.000 rublos. Pero los trabajadores
se negaron a aceptar tal cosa. Correríamos el riesgo de que
se paguen los sobresueldos únicamente durante los meses en
que extraemos ámbar. Cabe señalar que durante la mitad
del año -es decir, durante el invierno- no se puede extraer
ámbar. En ese período hacemos labores de mantenimiento.
¿Es una empresa estatal?
G. M.: Sí. Se designó una nueva dirección
para sanear la empresa, cuyas deudas se elevaban a 40 millones de
rublos. Se crearon dos nuevas firmas: una para la extracción
y otra para la orfebrería. Pero hoy en día las deudas
se elevan a 100 millones de rublos. Ahora bien, el valor del ámbar
que se extrae aquí mensualmente es de 150 millones de rublos.
Según parece, a muchos les interesa que ambas empresas vayan
a la quiebra.
Ludmilla, ¿qué significa la presencia de todas estas
mujeres en torno a los huelguistas de hambre?
L. S.: Durante la hora del mediodía y al cabo de la jornada
laboral venimos para brindarles apoyo moral. Los salarios de todos,
hombres y mujeres, son demasiado bajos para que podamos vivir decentemente.
Hace cinco años que no los suben. Durante el período
de reestructuración, durante el cual muchas personas quedaron
sin trabajo, no nos movimos, pero ahora ya estamos hartos. No es
que odie al director actual pero ¿por qué nos deniega
un salario normal o nos acusa de robar ámbar? La existencia
de algunos casos aislados no le da derecho a generalizar.
¿Cómo son sus condiciones de trabajo?
L. S.: Los aparatos de calefacción son vetustos. En invierno
hace un frío tremendo y en verano el calor es agotador. No
se pueden abrir las ventanas. El transporte y la comida corre a
nuestro cargo. Solamente los guardias contratados en San Petersburgo
tienen un buen salario y las comidas pagadas.
¿Y los salarios?
L. S.: La mayoría de las obreras no ganan más de
2.000 rublos. No entiendo cómo hacen. A mí me cuesta
muchísimo llegar a fin de mes a pesar de que gano 7.000 rublos
(confecciono joyas). Vivo con mi marido y mi hijo de 12 años
en casa de mis padres, jubilados. El apartamento es minúsculo.
Mi marido acaba de perder su empleo de marino. Su empleador le debía
muchísimo dinero. No se lo pagarán nunca. La calefacción
cuesta cada vez más. Lo mismo sucede con los alimentos. Todos
los negocios del pueblo se ven obligados a dar mercadería
al fiado a los trabajadores. La carne es un lujo y las huertas particulares
han pasado a ser vitales. Nos vestimos con ropa de segunda mano.
Pero eso ya ni siquiera nos da vergüenza porque todos hacen
lo mismo.
¿A todo el pueblo le afecta en cierta medida la suerte que
corran los trabajadores?
L. S.: Sí. La mitad del pueblo trabajaba en el Kombinat.
Mis padres también. Le mostraré todos los certificados
de honor que tiene mi padre. Trabajaba allí como carpintero.
Antes, a los padres no les preocupaba que sus hijos no tuvieran
carreras buenas porque sabían que tenían la posibilidad
de trabajar en el Kombinat. Ahora, sumando ambas empresas, los puestos
de trabajo no llegan a 1.000. Tanto los hombres como las mujeres
se ven obligados a tratar de que los contraten en la fábrica
de hornos de microondas de Kolosovka o en la de pescado de Pionerski,
mientras que antes, el ámbar hacía que centenares
de trabajadores de esas localidades vinieran aquí.
Entrevista realizada por Jacky Delorme.
(*) Kaliningrado festeja con gran pompa su 750 cumpleaños.
La ciudad acaba de acoger principalmente a los Presidentes Putin,
Chirac y al Canciller Schroeder. Esta antigua capital de Prusia
oriental, arrasada en 1945 y transformada en bastión militar
durante la guerra fría, constituye hoy un enclave ruso separado
del resto de la Federación por Lituania, Polonia y el Mar
Báltico. El oblast (región administrativa) de Kaliningrado
tiene la categoría de "zona económica especial",
lo que supuestamente debería hacer que se transforme en una
"región piloto", en un puente entre la Federación
Rusa y la Unión Europea. Pero hasta ahora, las exenciones
fiscales y aduaneras solamente han dado provecho a unos pocos rusos.
La CIOSL representa
a 158 millones de trabajadores y trabajadoras de 231 organizaciones afiliadas,
repartidas en 150 países y territorios. La CIOSL es asimismo miembro de
la agrupación Global Unions (Sindicatos
Mundiales): http://www.global-unions.org. Para mayor información,
favor de ponerse en contacto con la Oficina de Prensa de la CIOSL al teléfono:
+32 2 224 0206. Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales
Libres(CIOSL) Boulevard du Roi Albert II, B1, B-1210 Bruselas, Bélgica.
Para obtener mayores detalles, sírvase ponerse en contacto con la Oficina
de Prensa de la CIOSL a los teléfonos: +32 (2) 224 0232 - press@icftu.org |