22 de agosto de 2005
 

 

China no compra noticias

Luis Ignacio Parada / Periodista. El Norte de Castilla, España, 22 de agosto de 2005.

China está reforzando el control sobre las emisoras extranjeras y ha impuesto severos controles sobre Internet. Los oyentes y los usuarios de la red solo tienen derecho a recibir música e informaciones controladas por el Gobierno. La censura ha aumentado desde la llegada al poder de Hu Jintao, en especial desde que, tras su ingreso efectivo en la OMC, las exportaciones chinas de productos textiles han destapado los míseros salarios de los trabajadores y la crisis que esa competencia está provocando en la industria de la confección mundial.

Un chino trabaja de 12 a 14 horas diarias, siete días a la semana, sin Seguridad Social y cobra por término medio 45 euros con un descuento de 23 en concepto de hospedaje y alimentación. Sobre esta base, China ha vendido en Europa 360 millones de camisetas en los tres primeros meses de 2005; 240 millones de pantalones; 125 millones de jerseys; 39 millones de camisas; 25 millones de vestidos. En comparación con el mismo trimestre del año anterior las ventas se han multiplicado por seis o por veinte, según los productos. Y los precios se han reducido entre un 37% y un 59%.

La Comisión Europea acaba de anunciar que no concederá más licencias de importación a los pantalones y jerseys de hombre procedentes de China porque al 15 de agosto ya se había superado la cuota pactada para todo el año 2005. Europa emplea a unos 2,5 millones de trabajadores de los que cerca de 400.000 han perdido su puesto de trabajo por el cierre de 150 empresas.

Estados Unidos podría decidir esta semana si impone sanciones arancelarias a China en los próximos tres meses porque la invasión de textiles chinos ha provocado el cierre de 50 empresas y el despido de 200.000 de los 700.000 trabajadores del sector.

Occidente tiene que decidir entre la libertad del consumidor para comprar barato y el proteccionismo a sus empresas y sus trabajadores. China ya ha decidido: economía capitalista; política comunista; come y calla.