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Empresa china somete a mineros
peruanos a bajos salarios y riesgos
La Jornada,
México, 25 de julio de 2005.
REUTERS - San Juan de Marcona, Perú, 24 de julio. Los residentes
de Marcona, un desolado y moribundo puerto en la costa del Pacífico
en Perú, no exageran cuando afirman que se sienten atrapados
sin salida.
En el pueblo rodeado por un desierto y que sólo tiene agua
durante cuatro horas al día, una minera de hierro propiedad
del estado de China es la única fuente de empleo y sus trabajadores
se quejan de los riesgos para su salud, de los bajos sueldos y de
accidentes frecuentes, algunos de ellos fatales.
China ha invertido miles de millones de dólares en América
del Sur desde Bolivia hasta Brasil, pero ninguna inversión
parece tan problemática como la de Shougang Group.
Funcionarios del gobierno peruano, mineros y ambientalistas acusan
a la minera de no cumplir con sus compromisos de inversión,
provocando el rechazo de sus trabajadores, que amenazan la reputación
de China, en busca de aprovechar los recursos de una región
rica de minerales.
''Shougang nos ha convertido en esclavos'', dijo Carolina Collantes,
una vendedora de caramelos, cuyo esposo trabaja 15 horas en la mina
por unos 13 dólares diarios. ''Marcona ha llegado a ser una
fuente barata de trabajadores para la producción de hierro'',
agregó.
Shougang Hierro Perú declinó una petición
de entrevista.
En 1992, cuando Shougang Group pagó 118 millones de dólares
para comprar la firma estatal Hierro Perú, ubicado a 325
kilómetros al sur de Lima, Marcona se llenó de expectativas
sobre que la compañía reviviría la economía
local.
Shougang acordó en ese tiempo invertir 150 millones de dólares
en tres años, pero sólo ha destinado 35 millones de
dólares y ha pagado una multa de 14 millones de dólares
por no cumplir con sus obligaciones, según el gobierno peruano.
''Pensamos que iba a ser muy diferente. La inversión china
es la gran esperanza para América Latina, ¿no?'',
dijo el minero Antonio Ventura, señalando un viejo autobús
camino a la mina.
Con la amenaza de más multas, la firma invirtió un
total de 88 millones de dólares entre 1995 y 1999. Incluyendo
las multas, sus inversiones crecieron a 137 millones de dólares
en siete años.
El sindicato de trabajadores de Shougang comenta que la firma presenta
buenos resultados -la mina elevó en 22 por ciento su producción
a 4.2 millones de toneladas el año pasado-, aunque también
hubo despidos, escasos niveles de seguridad y falta de inversiones
en el pueblo de 13 mil habitantes.
''Shougang es responsable del agua y la luz. El resultado es que
tenemos sólo cuatro horas de agua al día y apagones
frecuentes'', comentó Julissa Castaneda, gerente municipal
de la ciudad de Marcona.
Residentes del lugar y grupos ambientalistas peruanos acusan a
Shougang de contaminar el mar con desechos químicos, provocando
la muerte de peces.
Escasa seguridad
Miembros del sindicato afirman que el año pasado hubo 450
accidentes en la mina, incluyendo 22 en que los obreros quedaron
inválidos. Desde fallas en los cinturones de seguridad hasta
electrocutaciones, cinco mineros murieron en accidentes desde 2002.
''La empresa nos dice que lo inventamos, pero yo tengo que caminar
con muletas porque el motor de un remolcador me atrapó las
piernas'', declaró Constantino Contreras, de 56 años,
sentado en el frío cemento de su casa de ventanas rotas.
Las relaciones de Shougang con sus mil 800 trabajadores también
se han deteriorado y ha habido al menos una huelga por año
desde 2001. La última se declaró a comienzos de julio
de este año.
Los mineros dicen que los sueldos de Shougang son los más
bajos en la millonaria industria minera de Perú, con un promedio
de 14 dólares al día, pese a que la compañía
elevó 60 por ciento la productividad del trabajador desde
el año 2000.
Shougang dijo en un comunicado en julio del 2003 que sólo
BHP Billinton y Southern Perú Copper Corp pagan más
en el sector minero del país. El salario promedio de un minero
de Perú es de 33 dólares por día, según
la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía.
Un ejecutivo de Shougang en Pekín, quien declinó
divulgar su nombre, aseguró que ''la compañía
ha hecho mucho para mantener las relaciones en sus operaciones''
y se excusó de hacer más comentarios.
La aparente austeridad no se debe al desempeño económico
de Shougang. Con los precios internacionales altos, las utilidades
de la minera se duplicaron el año pasado a 21.6 millones
de dólares comparado con 2003.
Perú envía sólo 2 por ciento de su producción
de hierro a China, el mayor comprador de materias primas del mundo,
pero la mina tiene unos 30 años más de vida y se espera
que la producción se incremente.
Problema cultural
''Hay un problema de culturas'', opinó el ministro de Energía
y Minas Glodomiro Sánchez. ''Los gerentes chinos llaman a
su forma de hacer las cosas disciplina, pero los obreros lo ven
diferente'', agregó el funcionario.
Negó que el gobierno peruano haya cerrado sus ojos ante
la situación en Shougang. ''Les he dicho que tienen que cambiar
su manera de hacer las cosas. No pueden seguir así. Si lo
hacen, van a fracasar en la mina'', agregó.
La experiencia de Shougang es un balde de agua fría para
América Latina, que ve en el crecimiento de China una fuente
clave de inversiones, por lo que países de la región
han firmado acuerdos de cooperación, comercio y turismo con
Pekín.
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