13 de septiembre de 2005
 

 

Estudio revela contaminación en obreros

Por José Javier Pérez, end.jperez1@elnuevodia.com. El Nuevo Día. Puerto Rico, 11 de septiembre de 2005.

Cicatrices en sus pulmones causadas por asbesto. Problemas renales fatales como consecuencia del contacto con mercurio. Ingesta de sustancias tóxicas en el lugar de trabajo por falta de información y rotulación adecuada.

Éstas no son las quejas de un sindicato en protesta. Son las conclusiones de un estudio epidemiológico completado en 2003 en el que se evaluaron 1,162 empleados y jubilados de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).

El estudio fue realizado por Stephen Levín, director médico del Centro para Medicina Ocupacional y Ambiental del Hospital Monte Sinaí de Nueva York, y Rosa Pérez Perdomo, ex decana de la Escuela graduada de Salud Pública y actual secretaria de Salud.

Se completó tras 17 años de incesantes gestiones, a veces infructuosas, para que la AEE costeara el estudio, dijo Ricardo Santos, presidente de la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER).

Sus resultados se dieron a conocer ayer a la matrícula de la UTIER en una reunión que se efectuó en el edificio de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

El estudio evaluó la exposición de los empleados a mercurio, asbesto e hidracina.

El mercurio es un metal líquido que se utiliza en equipos eléctricos y que al evaporarse puede ser inhalado o absorbido por la piel. Por muchos años, trabajadores de la UTIER manejaron esta sustancia sin utilizar ningún tipo de protección, dijo Santos. Incluso, en una época, los trabajadores hasta cocinaban, comían y bebían en el mismo lugar donde se manejaba mercurio sin que la AEE les advirtiera sobre el efecto acumulativo que esa sustancia podría tener en la salud, como le ocurrió Conrado "Cayayo" Dávila.

"Cayayo" murió a consecuencia de un paro renal y una autopsia reveló mercurio en su cuerpo. Pero los médicos de la AEE alegaron que el mercurio llegó al cuerpo del trabajador porque comía mucho pescado, hacía demasiado ejercicio y porque tenía varias muelas platificadas con una amalgama que tiene mercurio entre sus componentes, narró Santos. El Hospital Monte Sinaí vinculó la muerte de "Cayayo" al mercurio en su taller de trabajo.

Sin embargo, el estudio epidemiólogo reveló que ninguno de los empleados examinados tenía niveles de mercurio más allá de los límites normales.

De otra parte, se encontró que el 11% de los empleados tenían cicatrices en sus pulmones compatibles con la exposición al asbesto, según el estudio. Otro 46% mostró problemas en su sistema respiratorio, dijo Santos.

El asbesto es un mineral muy resistente al calor que se usa como material de aislamiento en las calderas de las plantas eléctricas. La inhalación de fibras de asbesto puede provocar serias enfermedades en los pulmones y otros órganos, padecimientos que pueden aparecer años después de ocurrir la exposición inicial.

Al igual que ocurrió con el mercurio, empleados de la AEE trabajaron muchos años en lugares donde había asbesto expuesto y hasta realizaron tareas de remoción de este material sin utilizar protección.

La AEE ha estado implementando un proyecto para remover asbesto de sus instalaciones. En la actualidad falta remover cerca de un 20% de la sustancia, indicó Santos.

Otros trabajadores estuvieron expuestos y hasta ingirieron accidentalmente una sustancia llamada hidracina creyendo que era agua potable. La hidracina es un producto que se añade al sistema de vapor de agua de las plantas eléctricas para remover el oxígeno y prevenir la corrosión en sus tuberías. Es un carcinógeno.

El estudio recomendó que la hidracina sea sustituida por un producto inofensivo, pero no se han concretado acuerdos formales para ello, explicó Santos en un aparte con El Nuevo Día.

Recomienda además que aquellos empleados que mostraron problemas de salud sean evaluados nuevamente en el Hospital Monte Sinaí. La AEE acordó sufragar todos los gastos, recordó el líder sindical.

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