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Imponen multa de $1 millón
por día a gremio huelguista de NY
NUEVA YORK, 20 (AP) _ El sistema de transporte
colectivo más grande de Estados Unidos se paralizó
el martes por su primera huelga en un cuarto de siglo, con lo que
millones de usuarios quedaron varados en medio del frío decembrino
mientras las negociaciones con los trabajadores seguían estancadas.
En tanto, un juez le impuso una multa de 1 millón de dólares
diarios al sindicato de trabajadores del transporte (TWU por sus
siglas en inglés), que declaró la huelga. El magistrado
Theodore Jones acusó a la organización de violar una
ley estatal que prohibe que los empleados públicos se declaren
en huelga.
El equipo de abogados de la ciudad y el estado le pidieron al juez
que le impusiera al sindicato una "multa bien alta" por
haber violado las leyes.
"Es un día sumamente triste en la historia de las relaciones
laborales para la ciudad de Nueva York", dijo Jones al imponer
la multa. El sindicato advirtió que apelará de inmediato
la sanción, al considerarla excesiva.
La huelga, por desacuerdos sobre salarios y pensiones, comenzó
cinco días antes de Navidad, en una época en que la
ciudad suele estar llena de compradores y turistas.
La multa obligaría a que los trabajadores del sistema de
autobuses y trenes subterráneos abandonaran las líneas
de piqueteros y volvieran a sus labores. Los 33.000 miembros del
sindicato enfrentan ya multas individuales de dos días de
sueldo por cada jornada que permanezcan en huelga.
Durante las horas matutinas de entrada a los puestos de trabajo,
la huelga no ocasionó el caos vial que se temía en
el centro de Manhattan, en parte por las severas restricciones al
tránsito. Sólo los automóviles con cuatro ocupantes
o más pudieron entrar al corazón de la ciudad entre
las 5.00 y las 11.00.
Los usuarios que enfrentaron la primera huelga del transporte desde
un paro de 11 días en 1980, buscaron adaptarse a la adversidad
mediante numerosas opciones. Algunos abordaron taxis acuáticos
en el Río Hudson, otros se subieron a vehículos particulares
acondicionados como transporte colectivo, y algunos más simplemente
se quedaron en casa.
Como ocurrió tras los atentados del 11 de septiembre del
2001 y con el apagón del 2003, los neoyorquinos se las arreglaron
para seguir adelante con sus vidas.
"La ciudad funciona y funciona bien, considerando la gravedad
de las circunstancias", dijo el alcalde Michael Bloomberg.
El sistema de transporte se paralizó después de las
3.00, cuando el sindicato comenzó la huelga tras romperse
la última ronda de negociaciones con la Autoridad Metropolitana
del Transporte (MTA). Los trenes subterráneos y autobuses
transportan a más de 7 millones de usuarios por día.
Bloomberg, quien advirtió que el paro del transporte puede
costar a la ciudad unos 400 millones de dólares diarios,
se unió a miles de peatones que iban a sus trabajos en medio
del frío invernal de 4 grados centígrados bajo cero.
En todo Manhattan, los trabajadores debieron soportar el frío
a la espera de autobuses provistos por sus empresas para reemplazar
al transporte público, o compartieron generosamente los clásicos
taxis amarillos, que se convirtieron en el vehículo más
popular de la ciudad. Había una tarifa fija de 10 dólares
por el viaje en taxi.
El sindicato "decidió de manera vergonzosa que no le
importaba la gente para la que trabaja, y dejó claro que
no respeta la ley", arremetió Bloomberg. "Su liderazgo
dio la espalda en forma criminal a la ciudad de Nueva York".
Bloomberg informó que un policía no identificado
debió ser internado en un hospital, tras ser atropellado
por un automóvil en uno de los retenes.
Aunque no fueron planeadas más negociaciones, el abogado
sindical Walter Meginnis salió de Brooklyn, tras testificar
en una audiencia sobre las sanciones, para reunirse con tres mediadores
en Manhattan.
Un mediador de un consejo estatal del trabajo se reunió
con representantes del sindicato y la MTA, la tarde del martes,
dijo James Edgar, director de la Junta de Relaciones con los Empleados
Públicos del estado.
La MTA pidió el martes a la junta que declarara formalmente
el estancamiento de las negociaciones, el primer paso para recurrir
a un arbitraje obligatorio sobre el contrato.
El presidente del sindicato, Roger Toussaint, dijo que la junta
directiva de la agrupación había votado por abrumadora
mayoría a favor de irse a la huelga.
"Esta es una lucha por la dignidad de nuestro trabajo, algo
que es totalmente ajeno a la MTA", dijo Toussaint. "Los
trabajadores del sistema de transporte están hartos de ser
abusados y despreciados".
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