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Una reforma laboral 'a la
francesa'
Nuria López, Teleprensa,
31 de marzo de 2006.
El primer ministro francés Dominique de Villepin no cede
en sus pretensiones y está decidido a poner en marcha su
reforma laboral, cuyo objeto principal, el Contrato de Primer Empleo
(CPE), plantea un duro revés a los jóvenes al facilitar
el despido de los trabajadores menores de 26 años durante
los dos primeros años sin justificación alguna.
Desde la Secretaría de Juventud de CC.OO. de Andalucía
respaldamos y apoyamos a los jóvenes franceses, ya que el
CPE viene a precarizar, aun más, un mercado de trabajo quebrado
por la situación de desempleo y de inestabilidad laboral.
Los miedos e inquietudes de los jóvenes franceses a enfrentarse,
con una mayor preparación y formación, a la precariedad
del primer empleo, a una remuneración no acorde con el trabajo
realizado, a unas condiciones laborales de escasa calidad y a unos
derechos laborales con mínimas garantías son realidades
que ya vivimos los jóvenes españoles y andaluces.
Somos protagonistas de unas relaciones laborales precarias no sólo
por la temporalidad, que en febrero se situó en un 99% de
los contratos realizados en Andalucía a jóvenes menores
de 25 años, sino por carecer de un horario laboral, que hace
imposible la conciliación de la vida personal y laboral,
por padecer bajos salarios y por perder un marco de relaciones estables
y sus derechos.
Cuando se plantean este tipo de reformas suele atacarse siempre
a los colectivos más débiles, en este caso los jóvenes,
y suelen justificarse con el argumento de la flexibilidad como herramienta
básica para garantizar a las empresas su pertenencia en el
sistema.
En España vivimos momentos similares al que vive hoy Francia
cuando se estableció un plan de empleo juvenil que suponía
un ataque directo contra los derechos de los más jóvenes.
La respuesta fue contundente con una convocatoria de huelga el 14
de diciembre de 1988 que movilizó al país.
La experiencia demuestra que las reformas laborales deben surgir
del compromiso, de la negociación y nunca de la imposición.
Deben ser consecuentes no sólo con las situaciones actuales
y puntuales sino también con las futuras y estructurales
y, por supuesto, no suponer un retroceso en derechos conquistados
y básicos.
En España, en la Mesa del Diálogo Social, la patronal
ha planteado la creación de un contrato que se asemeja al
Contrato de Primer Empleo francés. Nos habla de un contrato
indefinido, no sólo para jóvenes sino para todos los
trabajadores, que de indefinido sólo lleva el nombre pues,
en realidad, plantea un contrato de obras y servicios sometido,
por tanto, a la temporalidad del fin de la obra o el servicio.
Además, con esta modalidad contractual, el empresario no
tendría que justificar el despido, pues las indemnizaciones
correspondientes estarían recogidas ya en la firma del contrato,
con el riesgo que esto supone para el trabajador o trabajadora al
individualizar las relaciones de trabajo limitando fuertemente su
capacidad de defensa.
La patronal española nos plantea una propuesta en la que
el empresario despide sin tener que justificar su decisión
y sin rendir cuentas al juez, al trabajador, a los sindicatos o
a la autoridad laboral.
Una reforma laboral que, sin duda, tendría un rechazo social
contundente.
En la mesa de negociación, CC.OO. quiere negociar cómo
reducir la precariedad laboral; quiere reforzar la inspección
de trabajo para que sea eficaz; quiere limitar el encadenamiento
abusivo de los contratos, de las contratas y subcontratas para acabar
con la siniestralidad; pero, CC.OO. no quiere negociar el contrato
despido.
Eso se manifiesta con nuestras acciones diarias en los centros
de trabajo, intentando mejorar en cada negociación de convenio
las condiciones laborales de los trabajadores, extendiendo nuestra
presencia en las empresas y reforzando el papel de los sindicatos.
(*) Nuria López es responsable de Juventud de CC.OO de
Andalucía
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