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Unas 100.000 personas protestan
en Francia contra ley laboral
PARIS, 4 (AP) _ Cientos de miles manifestaron el martes en Francia,
con la esperanza de que una gran demostración de fuerza lograra
la derogación de la nueva ley de contrato de trabajo que
ha dividido el país.
Una huelga a nivel nacional cerró la Torre Eiffel por segunda
vez en una semana y paralizó el transporte público
por aire y ferrocarril. Los estudiantes se parapetaron en las escuelas
en protesta contra la medida, que facilita el despido de trabajadores
jóvenes.
En una señal de que el atolladero entre el gobierno y los
manifestantes empezaría a superarse, dirigentes de cinco
centrales obreras aceptaron mantener conversaciones el miércoles.
Pero insistieron que la ley debe ser derogada.
El primer ministro Dominique de Villepin, autor de la ley, dijo
ante el parlamento que "la prioridad es salir de la crisis
actual. No beneficia a nadie, en particular a los jóvenes
que buscan trabajo y aguardan soluciones a sus dificultades".
Las manifestaciones han crecido en número en los últimos
dos meses. Sin embargo, el presidente Jacques Chirac sancionó
la ley el domingo, al afirmar que Francia debe mantener el paso
de la economía mundial. Ofreció algunas enmiendas,
pero los trabajadores y estudiantes las rechazaron, reclamando la
anulación de la ley.
Para el mediodía por lo menos 100.000 personas habían
salido a las calles, según la policía, con marchas
estudiantiles en Marsella bajo un cielo despejado y grandes manifestaciones
desde Nantes en el oeste hasta Saint-Etienne en el sureste. La protesta
llegó a la colonia francesa de la isla Reunión, en
el Océano Indico, donde marcharon 2.000 personas.
Unos 60 estudiantes arrojaron huevos y otros objetos a la policía
en la ciudad norteña de Lille, donde por lo menos una persona
fue detenida.
Los organizadores _que para el mediodía dijeron que había
varios cientos de miles en las calles_ esperaban que la cifra total
al final del día superase el millón.
La marcha en París era una de las más concurridas.
Miles de personas se congregaban en la Plaza de la República,
coreando consignas. Unos 4.000 agentes de policía intentaban
prevenir actos de violencia.
Tanto los organizadores como la policía dijeron que algunas
de las marchas eran las más concurridas hasta la fecha.
La policía trataba de desalentar a los alborotadores. En
la estación parisina de Saint-Lazare, agentes antimotines
con armas cortas y perros registraban a los pasajeros que llegaban
de los suburbios y verificaban su identidad.
Por su parte, grupos de turistas desconcertados se congregaban
frente a los portones cerrados de la Torre Eiffel. Los parisinos
que iban a trabajar se apretujaban en los escasos trenes subterráneos
(metro). La basura no recogida por los recolectores en huelga desbordaba
los recipientes en algunos distritos.
El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, un aspirante a la presidencia,
expresó la esperanza el martes de que se "insinuara
una solución próxima" cuando el titular del bloque
parlamentario de su partido, Bernard Accoyer, invitó a los
sindicalistas a conversar el miércoles.
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