4 de abril de 2006
 

 

Unas 100.000 personas protestan en Francia contra ley laboral

PARIS, 4 (AP) _ Cientos de miles manifestaron el martes en Francia, con la esperanza de que una gran demostración de fuerza lograra la derogación de la nueva ley de contrato de trabajo que ha dividido el país.

Una huelga a nivel nacional cerró la Torre Eiffel por segunda vez en una semana y paralizó el transporte público por aire y ferrocarril. Los estudiantes se parapetaron en las escuelas en protesta contra la medida, que facilita el despido de trabajadores jóvenes.

En una señal de que el atolladero entre el gobierno y los manifestantes empezaría a superarse, dirigentes de cinco centrales obreras aceptaron mantener conversaciones el miércoles. Pero insistieron que la ley debe ser derogada.

El primer ministro Dominique de Villepin, autor de la ley, dijo ante el parlamento que "la prioridad es salir de la crisis actual. No beneficia a nadie, en particular a los jóvenes que buscan trabajo y aguardan soluciones a sus dificultades".

Las manifestaciones han crecido en número en los últimos dos meses. Sin embargo, el presidente Jacques Chirac sancionó la ley el domingo, al afirmar que Francia debe mantener el paso de la economía mundial. Ofreció algunas enmiendas, pero los trabajadores y estudiantes las rechazaron, reclamando la anulación de la ley.

Para el mediodía por lo menos 100.000 personas habían salido a las calles, según la policía, con marchas estudiantiles en Marsella bajo un cielo despejado y grandes manifestaciones desde Nantes en el oeste hasta Saint-Etienne en el sureste. La protesta llegó a la colonia francesa de la isla Reunión, en el Océano Indico, donde marcharon 2.000 personas.

Unos 60 estudiantes arrojaron huevos y otros objetos a la policía en la ciudad norteña de Lille, donde por lo menos una persona fue detenida.

Los organizadores _que para el mediodía dijeron que había varios cientos de miles en las calles_ esperaban que la cifra total al final del día superase el millón.

La marcha en París era una de las más concurridas. Miles de personas se congregaban en la Plaza de la República, coreando consignas. Unos 4.000 agentes de policía intentaban prevenir actos de violencia.

Tanto los organizadores como la policía dijeron que algunas de las marchas eran las más concurridas hasta la fecha.

La policía trataba de desalentar a los alborotadores. En la estación parisina de Saint-Lazare, agentes antimotines con armas cortas y perros registraban a los pasajeros que llegaban de los suburbios y verificaban su identidad.

Por su parte, grupos de turistas desconcertados se congregaban frente a los portones cerrados de la Torre Eiffel. Los parisinos que iban a trabajar se apretujaban en los escasos trenes subterráneos (metro). La basura no recogida por los recolectores en huelga desbordaba los recipientes en algunos distritos.

El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, un aspirante a la presidencia, expresó la esperanza el martes de que se "insinuara una solución próxima" cuando el titular del bloque parlamentario de su partido, Bernard Accoyer, invitó a los sindicalistas a conversar el miércoles.

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