Marzo 25, 2008
BUENOS AIRES, 25 de marzo (AFP) - La protesta de millares de agricultores argentinos contra el alza de impuestos cumple este martes su decimotercera jornada, en un callejón sin salida por la ausencia de negociaciones con el Gobierno y una creciente tensión en las rutas bloqueadas por los huelguistas.
"La huelga sigue hasta que el Gobierno revea las alzas impositivas", señaló la Federación Agraria Argentina (FAA), una combativa entidad ruralista que nuclea a pequeños productores y que está en pie de guerra contra el Gobierno de la presidenta Cristina Kirchner.
"A este gobierno no se lo condiciona", reaccionó el martes frente a la amenaza de los ruralistas el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, al afirmar que no habrá negociaciones con medidas de fuerza en las rutas y mercados.
Productores agropecuarios mantenían este martes los cortes de ruta en estratégicas carreteras de la región central del país, en la mayor zona de producción cerealera y de soja, principal cultivo y producto exportable.
Sin embargo, las protestas aún no impactaban con fuerza en las exportaciones de soja y derivados, que le aportan al país unos 24.000 millones de dólares anuales, de los cuales poco menos de la mitad son captados por las arcas fiscales.
Los agricultores cortaban parcialmente el martes la denominada Ruta del Mercosur, que permite el transporte de mercancías desde y hacia Brasil, Paraguay y Uruguay.
Los productores iniciaron la huelga el 13 de marzo, dos días después de que el ministro de Economía Martín Lousteau, anunciara un severo programa de tributos móviles a las exportaciones agrícolas que provocó la ira de los productores del campo.
El esquema de impuestos móviles establece que el Gobierno aumentará sus porcentajes impositivos en la medida en que suban los precios internacionales, pero si caen, se reducirá la presión fiscal.
Sin negociaciones, la huelga entró en un callejón sin salida, mientras en las góndolas de supermercados se acentúan los faltantes de carnes y productos lácteos, lo que llevó a asociaciones de consumidores a exigir la apertura de un diálogo entre las partes en conflicto.