Octubre 19, 2009
GINEBRA, 12 de octubre (Laura MacInnis / Reuters) - El auge del comercio global en las últimas dos décadas no ha mejorado la calidad de la mayoría de los puestos de trabajo en los países más pobres, dijeron el lunes la Organización Mundial del Comercio y la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El informe conjunto, cuyas conclusiones pueden hacer que un nuevo pacto mundial de libre comercio sea más difícil de aceptar por algunos, halló que la mayoría de los trabajadores de los países en desarrollo tienen que lidiar con ingresos bajos y seguridad laboral limitada, incluso en sectores vinculados a la exportación.
Pese a que el comercio internacional creció hasta representar más del 60 por ciento del Producto Interno Bruto mundial en el 2007, desde menos del 30 por ciento a mitad de los años 1980, el número de trabajadores informales ha permanecido estable o incluso ha crecido en los países más pobres.
"El fuerte crecimiento en la economía mundial no ha llevado, hasta ahora, a una mejora correspondiente en las condiciones laborales y en los patrones de vida de muchos", dijeron las organizaciones con sede en Ginebra.
Los trabajadores informales en áreas como construcción, agricultura y minería por lo general no pagan impuestos y no tienen acceso a beneficios como prestación por invalidez o pensiones. Siguen siendo tan vulnerables ahora como antes del boom del comercio, señaló el informe.
"Incluso en la economía formal, una creciente proporción de trabajadores no son declarados o trabajan bajo condiciones precarias", dijeron Pascal Lamy, de la OMC, y el jefe de la OIT, Juan Somavia, en el informe.
"Estos resultados probablemente empeoren como resultado de la crisis económica mundial", agregó el reporte.
Los 153 gobiernos que integran la OMC han trabajado durante ocho años para alcanzar un acuerdo sobre la Ronda de Doha para el comercio global, que abra los mercados mundiales a bienes y servicios mediante el recorte de aranceles y otras penalizaciones en las fronteras.
Ese acuerdo de la "Ronda de Doha", cuyas negociaciones comenzaron en Qatar en el 2001, reduciría también los subsidios que los países pagan para proteger de la competencia exterior a sus agricultores y trabajadores de fábricas.
Sin embargo, grandes economías como India, China, la Unión Europea y Estados Unidos, han sido reacias a las exigencias de la Ronda de Doha, lo que ha colocado lejos del alcance el acuerdo, que requiere un consenso pleno.
El informe reconoce que el crecimiento que se produjo después de rondas comerciales previas de la OMC y varios pactos regionales y bilaterales habían beneficiado principalmente a los trabajadores calificados, habiendo repercutido poco en los trabajadores físicos.
La OIT y la OMC concluyeron que una mayor liberalización del comercio mundial tiene el potencial de repercutir en beneficios en el mercado laboral y sugirieron que reformas comerciales futuras "pueden ser aplicadas en una forma que afecte positivamente al empleo".
El informe señaló además que la flexibilidad otorgada a los países en vías de desarrollo en la Ronda de Doha debería ayudarles a alentar las buenas prácticas laborales e introducir a más personas en el empleo regulado.
"Abrir sólo partes de la economía y mantener ciertos sectores o firmas protegidos de la competencia extranjera probablemente empeore las distorsiones en la economía sin traer necesariamente ningún beneficio macroeconómico", añadió el informe.