Inseguridad, hambre y falta de libertades, los mayores enemigos

Con el desespero por encontrar alternativas para sobrevivir, los cubanos esperan el próximo año con unos alarmantes niveles de inseguridad.

La Habana (Sindical Press) – En el mes de diciembre más tétrico de los últimos años, los cubanos que no pertenecen a la cúpula oficialista, que no sean gestores de negocios por cuenta propia, dígase MIPYMES y cooperativas no agropecuarias, o carezcan de un familiar en el exterior que les envíe remesas, están obligados a sobrevivir bajo el perturbador canon del “sálvese el que pueda”.

Las reventas y los cambalaches en el mercado negro son parte de las vías de subsistencia para miles de cubanos. Al otro lado de estas prácticas, cobran cada vez mayor auge hechos delictivos caracterizados por el uso de la fuerza bruta. Entre ellos hay que resaltar los robos con violencia de motorinas y celulares. Dos artículos preferidos por los delincuentes para luego venderlos al mejor postor.

En los últimos tiempos, algunos de los asaltos han ocupado titulares en los espacios informativos estatales, un tema usualmente vetado en las redacciones como parte de la férrea censura mediática establecida por los ideólogos del partido. Por esta vía y sobre todo a través de las redes sociales, el público ha sido testigo de verdaderas escenas de terror que han puesto en vilo la tranquilidad ciudadana.

Ser asaltado en algunas de las calles escasamente iluminadas o bajo las penumbras que llegan con los frecuentes cortes de electricidad por la falta de petróleo o debido al pésimo estado técnico de las termoeléctricas, es una posibilidad a enfrentar, en cualquier momento, con alto peligro para la vida. Los bandoleros suelen valerse de machetes y cuchillos en la consumación de los despojos. Muchos de las víctimas han fallecido tras los ataques o sufrido graves mutilaciones.

Los robos a las viviendas también han aumentado este fin de año. En Jaimanitas, una localidad ubicada al noroeste de La Habana, se registraron dos en la misma semana, mientras los inquilinos dormían.

En el municipio Marianao robaron en dos cajeros automáticos, además de reportarse varios asaltos a choferes particulares (boteros), mientras ejercían su labor en horas de la madrugada.

Las MIPYMES se han convertido en otro objetivo de los delincuentes por la cantidad de productos de primera necesidad acumulados en sus almacenes.  El sábado, 2 de diciembre, en horas de la noche, hubo un incidente en una de estas instalaciones, situada en calle 240 y Tercera, en Jaimanitas. Un individuo rompió el cristal y se llevó la caja registradora con el dinero.

En el momento de la sustracción, dos trabajadores que se encontraban laborando en el almacén, pudieron esconderse a tiempo. Más tarde, los peritos llevaron a cabo una investigación en el lugar de los hechos y el periodista independiente Frank Correa, que intentaba realizar un reporte sobre el robo, fue detenido y obligado a borrar la filmación bajo la amenaza de ser llevado preso por el delito de “desobediencia”.

Por otra parte, el sindicalista independiente Emilio Gottardi, secretario de la ASIC en la provincia de La Habana, reportó desde Centro Habana, que el 3 de diciembre, en horas de la madrugada, asaltaron una MIPYMES en la calle San Rafael y Aramburu. Los ladrones llevaban máscaras y portaban armas de fuego. Las sustracciones incluyeron, cajas de pollo, paquetes de perros calientes, cajas de aceite y dinero en efectivo.

Desde el municipio Colón, en Matanzas, el secretario general de la Asociación Sindical Independiente de Cuba, ASIC, Iván Hernández Carrillo, informó que en la madrugada del 29 de noviembre robaron en la tienda La Canastilla, situada frente al parque La Libertad, en la calle Martí y Gonzalo de Quesada.

Los malhechores aprovecharon que el custodio se había ausentado de la guardia, para romper los cristales y robar ollas arroceras, ollas multiuso, cafeteras eléctricas y otros equipos electrodomésticos. Esta tienda labora como una cooperativa mixta de cuentapropistas y trabajadores estatales.

Con una inflación galopante y el desespero por encontrar alternativas para sobrevivir a la crisis, los cubanos esperan el 2024 con alarmantes niveles de inseguridad, más hambre y la habitual falta de libertades.