Decreto 99: más abandono para los ancianos

Las medidas resultarán en otra vuelta de tuerca a los problemas económicos que afectan a la mayoría de la población.

La Habana (Sindical Press) – La degradación de los valores morales y cívicos de la sociedad cubana debido a la involutiva naturaleza del régimen no tiene límites.

En diciembre último, este reconoció lo que la prensa independiente y la sociedad civil venía denunciando desde el inicio en relación a que la Tarea Ordenamiento derivaría en un sonado fracaso. Con el fin de enmendar los errores cometidos durante su implementación, se procedió a ejecutar un paquete de medidas bajo la eufemística frase de “corregir distorsiones”, resultando en otra vuelta de tuerca a los problemas económicos que afectan a la mayoría de la población.

Al alza de precio del combustible, las tarifas eléctricas y la eliminación de subsidios, se sumó el Decreto 99, modificativo del decreto 283 “Reglamento de la ley de seguridad social”, del 6 de abril del 2009. Un golpe demoledor contra los ancianos que sobreviven, a duras penas, con sus magras jubilaciones.

La Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC), levantó su voz de inmediato para denunciar que “la medida atentaba contra el ya depauperado nivel de vida de las personas de la tercera edad, consecuencia de la crisis existencial provocada por la implementación de un programa económico, cuyos fundamentos continúan sobre los ejes de la planificación y la hegemonía absoluta del estado”.

Según la información divulgada por los medios controlados por el partido único, “de ahora en lo adelante se modificará la fórmula para calcular la pensión por vejez y por invalidez total, lo que se determinará sobre el salario promedio mensual que resulte de los salarios devengados en los últimos quince años anteriores a la solicitud de pensión”.

En el pronunciamiento de la ASIC sobre el Decreto de marras, se le advierte al régimen el peligro de que cientos de miles de personas que no pueden vivir de una pensión quedarán abandonadas y pudieran literalmente perecer, de hambre o por no tener acceso a medicamentos.

Al final de la misiva la ASIC, hace énfasis en la naturaleza depredadora y antinacional del régimen, junto a los habituales cómplices de la Central de Trabajadores de Cuba, indiferentes al destino de alrededor de 1 600 000 jubilados condenados a morir en la indigencia.

Entre los múltiples comentarios que en las redes sociales apoyaron el pronunciamiento de la ASIC, hay uno que pudiera tomarse como botón de muestra de la confluencia de criterios en torno a la desfavorable iniciativa que aumentará la vulnerabilidad de este sector.

“Con este decreto los jubilados verán afectados sus retiros, porque ahora la base de cálculo de la pensión por edad e invalidez total se determina por el salario promedio mensual que resulte de los mayores salarios devengados por el trabajador durante cinco años, seleccionados de entre los últimos quince años naturales a la solicitud de la pensión. Es una trampa que en nada los beneficia, muchos tendrán que trabajar más que la edad estipulada, por la propia ley, para alcanzar mejores pensiones”.

Otro usuario de Facebook calificó al Decreto 99 como “draconiano y estéril, que solo favorece a la dictadura que los engendró. El descontento es creciente y los trabajadores solo reciben malas noticias”.

La situación de los adultos mayores irá de mal a peor sin las exiguas ayudas del estado a los más desfavorecidos, que se esfumaron con la Tarea Ordenamiento y las nuevas medidas tomadas con la supuesta intención de sanear una economía que en vez de parches precisa de un reemplazo urgente.

Es de esperar que el mencionado grupo poblacional se enfrenta a un peligroso ciclo de escasez, inflación y merma sustancial de sus ingresos a cuenta de los despropósitos de una élite de poder que evidencia sus apuestas por exacerbar el deterioro social en aras de mantener sus privilegios. Una verdadera catástrofe se avecina para los pensionados.