Faltan médicos y cierran consultorios, pero el Gobierno se jacta de 40 años de medicina familiar

El régimen celebra 40 años Programa Médico y Enfermera de la Familia haciendo alarde de avances y de modelo exitoso.

La Habana (DDC) – Faltan médicos, cierran consultorios, la atención primaria de salud se precariza, pero el Gobierno celebró este jueves los 40 años del Programa del Médico y la Enfermera de la Familia en Cuba haciendo alarde de avances y de modelo exitoso, en medio de las críticas de los propios cubanos, que se quejan de su «decadencia».

«Tras 40 años de la fundación del Programa del Médico y la Enfermera de la Familia, los profesionales que dan vida a esa obra son, y lo seguirán siendo, como soñó Fidel (Castro), esa primera línea de batalla de nuestro sistema de salud por la vida de los cubanos», escribió el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, en su cuenta en la red social X.

En otro mensaje replicado por la web oficialista Cubadebate, Portal Miranda dijo que 40 años después, el programa «sigue avanzando, cuidando de nuestra gente» y el Gobierno «compartiendo su modelo exitoso con el mundo».

Según la doctora Ailuj Casanova Barreto, directora Nacional de Atención Primaria de Salud del MINSAP, el Programa del Médico y la Enfermera de la Familia «está aún en desarrollo, perfectible y sujeto a transformaciones para enfrentar nuevos retos». Sin embargo, 40 años después es incapaz de responder a los constantes reclamos de familias afectadas por la falta de medicamentos, tratamientos y una atención más rápida y de calidad.

En 1984 se creó el programa y en 1987 se graduaron los primeros especialistas en Medicina General Integral. Diez años más tarde, 18.090 consultorios, edificados en comunidades, pueblos y barrios, habían transformado el panorama de la salud pública a nivel nacional. Pero las cifras de los consultorios en Cuba han ido en picada, como recogió una investigación realizada por DIARIO DE CUBA en 2018. Hoy han desaparecido 6.542 de aquellos consultorios, según las cifras oficiales.

En un artículo dedicado a ensalzar la figura de Fidel Castro y sus «ideas fundacionales», Casanova Barreto dijo que en la actualidad «se proyectan mayores niveles de resolutividad» en los 11.548 consultorios del país y se apuesta en cada uno «a incrementar la satisfacción del pueblo y elevar su calidad de vida con sensibilidad y pormenorizado esmero».

También presumió de que de los más de 43.000 médicos del programa, que trabajan en difíciles condiciones y con enormes escaseces que el Gobierno no resuelve, se «distinguen por esa entrega y compromiso al sector, que permiten mantener bien en alto esta conquista y alcanzar indicadores de excelencia».

Según Casanova Barreto, durante 2023 se valoraron los problemas de infraestructura identificados en los consultorios médicos y se lograron «avances» con el apoyo de empresas, gobiernos locales y la comunidad, en un total de 1.035 inmuebles. Dijo que se coordinan actualmente con la industria nacional «alternativas para la recuperación del mobiliario clínico y no clínico existente».

Los anuncios de la funcionaria chocan con la opinión de los cubanos, que lamentaron en varios comentarios en la nota de Cubadebate la decadencia del publicitado programa.

«¡Un buen programa, en decadencia! En Santos Suárez, Diez de Octubre, se han cerrado varios consultorios por falta de médicos y se han entregado como viviendas. En unos 600 metros a la redonda de mi casa se cerraron cuatro de ellos en esas condiciones», dijo Julio Carmelo Arias Huergo.

«Era la guinda del pastel. En estos momentos, ni pastel ni guinda», consideró Oxford.

«Una idea brillante, sin dudas, que por un periodo de tiempo funcionó, pero la realidad de hoy, que es la realidad de hace ya tiempo, es que no funciona. No hay médicos, ya no es lo mismo», lamentó Miguelito.

Actualmente los consultorios son incapaces de aliviar las situaciones de muchas familias golpeadas por las carencias de medicamentos. Esta semana, Sarai Martínez, una madre residente en Antilla, Holguín, pidió para su hijo epiléptico valproato de sodio, un fármaco estabilizador del estado de ánimo que actúa en el sistema nervioso central, y lamotrigina, una molécula que se usa como medicamento para la epilepsia y el trastorno bipolar, ambas en falta en el sistema de Salud Pública.

«Es para mi angelito. Ando desesperada, yo los compro al precio que sea. No tengo dinero, pero lo invento si es necesario. Miren cómo está mi niño debido a las crisis de epilepsia, se da hasta golpes. Ya no sé qué hacer», dijo en su perfil de Facebook, plataforma a la que acuden frecuentemente los cubanos en busca de ayuda. En 2023 publicaciones como estas inundaron las redes sociales, en la evidencia más clara del caos del sistema de salud en la Isla durante el último año.

También esta semana, en un gesto solidario de iniciativas independientes, niños y adolescentes cubanos con parálisis cerebral recibieron donaciones para aliviar su condición de salud.

El grupo de ayuda humanitaria Aliento de Vida, coordinado por Yankiel Fernández y con sede en La Habana entregó a los menores y sus padres diferentes alimentos y recursos necesarios para su cuidado, como leche en polvo, huevos, pollo, yogurt, jabón, toallitas húmedas, culeros, gel antibacterial y leche evaporada, según publicó en sus redes sociales.