Limpiar nieve en Moscú, el trabajo que asumen los migrantes cubanos en Rusia

La escasez de migrantes y la inflación que sufre la nación euroasiática dejan sin personal oficios desechados por los rusos.

Moscú (DDC) – Los habitantes del centro de Moscú, en la zona acomodada de Arbat y el distrito de Khamovniki, se sorprendieron al ver a personas de raza negra de Cuba limpiando la nieve que durante las últimas semanas dejan las nevadas inéditas en décadas en la capital de Rusia.

«La nieve es blanca, ellos son oscuros. ¡Contraste!», escribió en el chat del barrio una residente de Khamovniki, citada por el medio local MSK1.RU, quien aseguró haber visto a los cubanos haciendo ese trabajo.

Otra residente local, esta vez de Arbat, dijo al propio medio que se sorprendió tras ver a varios cubanos en un supermercado de la cadena Pyaterochka cerca del teatro Vakhtangov. «Compraron panecillos y jugo e inmediatamente se sentaron en las mesas de la entrada, donde generalmente se pone la comida en bolsas. Eran unos 30. Al principio, pensé que eran migrantes de Asia Central, y luego miré más de cerca y vi que eran muy oscuros», comentó.

«Me sorprendió mucho. Es la primera vez que veo a alguien comer en Piaterochka como si fuera un café», agregó.

Un reportero de MSK1.RU habló con los cubanos, quienes confirmaron que trabajaban como barrenderos, usando los reconocibles chalecos naranjas de los obreros de servicios públicos.

«Mi nombre es Robert, vengo de Cuba. Soy el capataz de los muchachos», aseguró uno de los entrevistados, que dijo ser el responsable de la brigada de limpiadores.

«En general, puede haber entre 150 y 200 personas en mi brigada. Trabajamos en Arbat como limpiadores, pero podemos hacerlo donde nos pidan. Vinimos aquí por nuestra cuenta, voluntariamente, sin programas gubernamentales. Tengo una visa de estudiante por un año», aseguró el emigrante, de quien el reporte no ofreció otros detalles.

Según Robert, en Rusia cobra el doble que en Cuba: recibe 34.000 rublos (385 dólares) como promedio. «No tenemos una persona de Cuba que nos controle. Mi jefe es uzbeko. Me paga en efectivo», aseguró.

El entrevistado dijo que prefería no hablar mucho sobre las realidades de la vida en Cuba, pero alabó con entusiasmo las relaciones ruso-cubanas, fortalecidas a raíz del alineamiento de La Habana con Moscú, en apoyo a la invasión de Ucrania.

«A pesar de que hace frío en Rusia, me gusta mucho estar aquí. ¡Todo es genial! ¡Rusia es un gran amigo de Cuba!», comentó el joven.

Pese a las declaraciones de los cubanos, un empleado de la entidad estatal Autoridad de Vivienda del Distrito de Arbat dijo a MSK1.RU que los barrenderos cubanos no tenían nada que ver con su organización.

«Los extranjeros no trabajan en la Autoridad de Vivienda del Distrito de Arbat, excepto los ciudadanos de la CEI (Comunidad de Estados Independientes, exsoviéticos). Todos ellos cuentan con las patentes y registros necesarios. ¡Somos estrictos con esto! No sé de dónde sacaron esas chaquetas, te garantizo que no son nuestras», afirmó.

Pero el servicio de prensa de la prefectura del Distrito Administrativo Central moscovita confirmó para el propio reporte que los cubanos sí están ayudando a retirar la nieve. La entidad señaló que los presuntos estudiantes de Cuba trabajan de forma voluntaria y reembolsable.

«En este momento, el personal de la Institución Presupuestaria Estatal Zhilitnik, en el centro de Moscú, está al 100% (casi 17.000 personas). Pero durante las fuertes nevadas, se implican recursos adicionales en la limpieza de los territorios del distrito», indicó el departamento.

«Entre los que quieren participar en la remoción de nieve de forma voluntaria y reembolsable, muy a menudo hay estudiantes, incluidos cubanos, a los que se les proporciona el equipo y el mono necesarios», precisó el Distrito.

Rusia ha sufrido en las pasadas semanas las peores nevadas desde 1984, con temperaturas de más de 30 grados bajo cero. Solo la pasada semana se reportó el 40% de las precipitaciones de todo un mes.

Con la invasión de Ucrania tensando las demanda de hombres y recursos, la falta de personal se percibe en la mayoría de los sectores de la economía y los servicios. Según un estudio del Instituto de Economía de la Academia Rusa de Ciencias, citado por MSK1.RU, al cierre de 2023 la escasez de trabajadores en Rusia ascendía a 4,8 millones de personas, algo especialmente manifiesto en oficios como los de barrenderos y personal de mantenimiento.

Esa clase de trabajos son asumidos por migrantes, sobre todo de países vecinos, pero la actual debilidad del tipo de cambio del rublo, hundido por la inflación que golpea a Rusia, hace que haya dejado de ser rentable para ellos salir de sus países para trabajar en la nación euroasiática.

Según Valery Mironov, doctor en Economía y director adjunto del Instituto del Centro de Desarrollo de la Universidad HSE, «ellos ahorran cada centavo para enviar a sus familias. El tipo de cambio del rublo es muy importante para ellos, porque convierten los rublos en moneda extranjera. Cuando el tipo de cambio era de 50 rublos por dólar, estaba bien, pero ahora el tipo de cambio es el doble con casi el mismo salario. Así que no vienen», indicó.

«Simplemente no es rentable para ellos venir aquí. Prefieren ir al vecino Kazajistán, o a Europa. Los más inteligentes cruzarán ilegalmente la frontera hacia México y luego buscarán empleo en Estados Unidos», agregó.

«Pero con los cubanos todo es más sencillo, porque es un buen sueldo para ellos», afirmó.

Cientos de cubanos viajaron a partir del verano de 2023 a Rusia para luego firmar contratos con las Fuerzas Armadas, tal y como se reveló entonces. Pese a las explicaciones para ese flujo de mercenarios, que La Habana achacó a una red clandestina de reclutadores operando en la Isla, este ha seguido aportando carne de cañón a la invasión de Ucrania.

No obstante, numerosos cubanos han viajado a Rusia durante años beneficiándose de que no se les exige visado para ingresar a ese país. Muchos de ellos solían hacer turismo de negocios, pero otro número desconocido buscaba emigrar, en especial tratando de ingresar a Europa en un viaje lleno de riesgos.