domingo , 19 mayo 2024

Cuba y el fracaso de la empresa estatal socialista

Los mandamases que habitan en las cumbres borrascosas del poder insisten en mantener el obsoleto engendro para conservar sus privilegios.

La Habana (Sindical Press) – La debacle social y económica generada por razones políticas, testarudez ideológica, exceso de control, prohibiciones y cambios de rol, alcanza perfiles dramáticos en la isla cuando se abordan temas como las pérdidas en la Empresa Estatal Socialista y la cadena de impagos, entre otros conflictos socio laborales causados por el castrismo en el país.

El malogrado y pertinaz intento de mantener una economía centralizada al mejor estilo del desaparecido y fracasado modelo soviético, no sólo ha sumido en la miseria a varias generaciones de cubanos, sino también se convirtió en la fuente de violación de los derechos fundamentales de los trabajadores bajo una despótica y cínica revolución.

No obstante, a sabiendas de la inviabilidad y el fraude de una economía Frankenstein construida sobre la marcha en los laboratorios ideológicos del Partido Comunista de Cuba (PCC), los mandamases que habitan en las cumbres borrascosas del poder insisten en mantener el obsoleto engendro para conservar sus privilegios de casta a tutiplén.

Conocedores y partícipes de los altos niveles de corrupción empresarial, el desvío de recursos, las malas condiciones laborales, los bajos salarios, la falta de pagos, el éxodo de trabajadores hacia otros sectores y fuera del país, entre otras causas de las pérdidas financieras y la improductividad, la burocracia política, administrativa y sindical sigue apostando por una Empresa Estatal Socialista simbólica, impuesta y en quiebra total.

Sin embargo, y pese a la evidente y desastrosa realidad que atraviesa el país desde hace décadas, obesos funcionarios en el poder, escribidores de la prensa oficial, voceros penetrados por el espíritu maligno de la revolución y líderes sindicales arropados por la corrupción estatal, defienden en cuatro patas la narrativa del Estado empleador.

Esta nueva camada de potentados y fantoches que medran a costa de la miseria del cubano de a pie, cuando están frente a las cámaras de la televisión, un micrófono de una emisora radial o de otro medio de información, repiten como cacatúas “que la empresa estatal socialista es nuestra principal fuente de riquezas, bienestar y prosperidad”.

Oída esta impúdica e irreverente expresión que como salmos repite esta especie de monjes benedictinos adoradores del diablo en las satánicas imágenes de Carlos Marx, Lenin y Fidel yo les podría preguntar: ¿Llaman riqueza estos fanáticos de la empresa estatal socialista a la ruina económica que apenas aporta bienes y servicios al país?

¿Es bienestar vivir entre apagones, sin alimentos, medicinas, transporte, precios inalcanzables, y una vivienda a punto de caer sobre tu cabeza o en una habitación de cuatro por cuatro metros para una familia de seis personas en un infernal solar?

¿Acaso los altos niveles de prosperidad se miden por la cantidad de alimentos que dejes de consumir, la suma de los sueños o deseos que no se pueden lograr en el país o el número creciente de cubanos que dejan sus familiares atrás y arriesgan sus vidas para huir del paraíso de los trabajadores prometido por Fidel, Raúl, Ulises y Díaz-Canel?

No sean cobardes ni tontos útiles o de capirotes, estimados señores amantes de la hoz, pues ya sé que el mango del martillo lo llevan bien clavado en salve sea la parte de sus voluminosos cuerpos.

Si algo cierto se puede decir de la empresa estatal socialista, es que de no desaparecer junto a quienes la impusieron y sus seguidores, pronto se convertirá en el ataúd de la clase trabajadora cubana y del resto de los pobladores del país. Ver para creer.