miércoles , 22 mayo 2024
Ulises Gilarte, secretario de la CTC, junto a Raúl Castro y Díaz-Canel en un desfile de Primero de Mayo.

Imposible quedar bien con dios y con el diablo

Como siempre, el evento sindical oficialista será una mera fachada para afirmar las directivas trazadas por la cúpula del poder

La Habana, Cuba | Cuba Sindical Press – Aunque el señor Ulises Guilarte de Nacimiento aparente defender a los trabajadores, siempre garantizará los intereses del Poder.

En días pasados el secretario general de la oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Ulises Guilarte de Nacimiento, se reunió con los delegados de la provincia de Guantánamo que asistirán al Congreso de la CTC que se efectuará entre los días 20 y 24 de abril.

Según recoge una información aparecida en el periódico Trabajadores (“Nuestro Congreso supone las mayores expectativas”, edición del 18 de marzo), el máximo jerarca de la CTC apuntó que “un Congreso de la CTC supone, por la estructura heterogénea y la representación de la vida económica de los diversos sectores del país, las mayores expectativas”.

Si tomamos en cuenta tales palabras, podríamos pensar que estaremos en presencia de un evento donde prime la espontaneidad, y en el cual sus asistentes puedan plantear libremente sus opiniones sin ninguna coerción de instancias superiores. O sea que, de momento, el señor Guilarte de Nacimiento pretende dar la imagen de un líder sindical que apuesta por que su gremio defienda los intereses de los trabajadores. 

Sin embargo, muy pronto nos convencemos de lo contrario. El mandamás de la CTC reafirma que dicho Congreso “será un espacio cargado de compromisos que demuestren porqué los trabajadores estamos empeñados en seguir construyendo el socialismo”.

En realidad, el evento sindical oficialista será una mera fachada donde se dará el visto bueno a directivas trazadas por la cúpula del poder. Apenas habrá lugar para la espontaneidad, pues ya Guilarte de Nacimiento confirmó que allí la clase trabajadora abogará por aumentar la eficiencia de la empresa estatal, incrementar las exportaciones, sustituir las importaciones, diversificar las producciones, y asegurar el encadenamiento productivo. Como puede apreciarse, todos son eslóganes repetidos hasta la saciedad por la propaganda oficialista.

En otra parte de su intervención ante los trabajadores guantanameros, y tras anunciar también que en el Congreso de la CTC se aprobarán los Estatutos y las Normativas de la organización, el secretario general aseveró que “los trabajadores cubanos debatirán la incidencia de las políticas del Estado en el escenario laboral y emitirán criterios sobre la distorsión de sus materializaciones en la base”.

Es decir que, para la dirigencia de la CTC, las políticas que traza el Estado en el ámbito laboral –sistemas de pago, distribución de utilidades en las empresas, y la manera en que se confeccionan los planes, entre otras– son infalibles, y únicamente no dan resultados positivos debido a que son mal interpretadas por los funcionarios en la base. Una prueba más de que el señor Ulises Guilarte de Nacimiento y su tropa acompañante, antes que defensores de la clase trabajadora, son guardianes de los intereses de los gobernantes. A la postre, es inevitable tomar partido por uno de los polos en pugna. Y la cúpula de la CTC hace rato que apostó por los “de arriba”.

Lo anterior, de igual manera, nos hace recordar a los mayorcitos lo sucedido en la isla de Granada en octubre de 1983. En ese territorio los militares cubanos protagonizaron un auténtico papelazo cuando se rindieron casi sin ofrecer resistencia a las tropas norteamericanas que intervinieron en esa isla.

Pero, por supuesto, la derrota no le fue achacada a Fidel Castro, sino al principal jefe militar cubano, el coronel Tortoló, el cual fue acusado de “tergiversar” las órdenes del Comandante en Jefe.

Las culpas las pagan los de abajo. Los de arriba no pueden perder.