domingo , 19 mayo 2024

Las autoridades cubanas califican de «negligencia» la huelga inédita de los empleados del tren de Artemisa

Los usuarios piden explicaciones a las autoridades sobre el impago a trabajadores y reclaman el derecho de estos a exigirlo.

La Habana (14ymedio) – Cuba vivió este martes una situación inédita con una huelga espontánea de un grupo de trabajadores, apenas unos días después del Primero de Mayo, celebrado excepcionalmente este año el viernes 5. Trabajadores de Antillana de Acero se plantaron, aparentemente por el impago de sus salarios en los últimos dos meses, provocando la cancelación del servicio ferroviario que va de Artemisa a La Habana.

La noticia, que circulaba ya en redes sociales, fue confirmada este miércoles por la Dirección Provincial de Transporte en su cuenta de Facebook, aunque en ningún momento citó las causas que provocaron la «negligencia de los tripulantes», como denomina la nota oficial al motivo de suspensión del servicio.

«La Unión de Ferrocarriles de Cuba, de conjunto con las autoridades de la provincia, crearon una comisión para investigar las causas y condiciones que originaron este lamentable incidente y aplicar las medidas organizativas y disciplinarias que correspondan, para que hechos como estos no se repitan», argumenta la nota.

Los pasajeros, de acuerdo con la información oficial, fueron trasladados en ómnibus y «se «crearon las condiciones para restablecer el servicio ferroviario en los horarios establecidos», añade el texto, que pide disculpas a los afectados.

Las reacciones a la nota han sido en su mayoría furibundas. Los usuarios piden explicaciones a las autoridades sobre el presunto impago de entre dos y tres meses de salario a los trabajadores y reclaman el derecho de estos a exigirlo.

«La primera medida a tomar es que paguen en tiempo y forma, ya bastante se tiene con los altos precios como para que también se atrasen con la miseria que pagan», reclama una comentarista. «Pararon el tren porque no les pagan. Y parece que piensan que ellos no tienen familia. No es fácil, y ahora encima sanción, cuando los que deben ser sancionados son los responsables de que no se les realice el pago», lamenta otra.

«Nuestro ‘gobierno’ es buen cobrador y muy mal pagador», tercia otro usuario. «Por solo citar un ejemplo, en mi municipio hay campesinos a los que les deben tres meses del pago de la leche a la industria. Solución: la venden ellos mismos a un mejor precio a las personas y no la entregan. Le aseguro que nadie tiene una explicación lógica y coherente acerca del tema de los impagos. Muchos de esos campesinos dependen de ese pago para sostener a sus familias. Realmente, si lo hicieron como forma de protesta es admirable su valor. Al final es la unìca forma de que se vea su problema», expuso.

Aunque algunos comentaristas señalan que los viajeros afectados no tenían por qué haber pagado la molestia llegando tarde a sus propios empleos, la mayoría comprenden el uso de este mecanismo ante la irresponsabilidad de la empresa.

La Administración municipal de Artemisa también comentó la publicación adjuntando fotografías de los ómnibus que asumieron el traslado. En su mensaje reivindican la rapidez con la que las autoridades «políticas, gubernamentales y administrativas» resolvieron la situación y compartieron las inquietudes con los pasajeros, pero eso no ha calmado la solidaridad de los usuarios con los trabajadores. «Me imagino que después de hablar con los pasajeros por sus preocupaciones, hicieran lo mismo con los trabajadores a ver cual era su inquietud, ¿verdad?», inquiere una comentarista.

La legislación cubana no prevé el derecho de huelga, y aunque tampoco está expresamente prohibida, es conocido que en la práctica no es posible ejercerlo. Según un extenso informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Organización de los Estados Americanos (Cidh/OEA), «puede concluirse que en Cuba no se reconoce el derecho a la huelga y que, en la práctica, ésta se proscribe y es punible».

Además, tampoco existe la libertad de afiliación sindical, ya que el único sindicato permitido es la oficialista Central de Trabajadores Cubanos, supeditada al partido Comunista y, por tanto, al Gobierno. Así, los trabajadores cubanos están indefensos en cuestiones de negociación colectiva o defensa cosus derechos.