Muchos viajeros rehúsan ir a dorarse bajo el sol y a disfrutar de las playas paradisíacas que promocionan los operadores.
La Habana (Sindical Press) – Transcurría el 10 de mayo de 1994 cuando Fidel Castro se presentó en Varadero, como parte de sus afanes de convertir el turismo en una fuente lucrativa de ingresos. Y vaya si lo logró, con la complicidad de varios empresarios españoles que, a lo largo de los años, realizaron aportes vitales para que hoy existan decenas de hoteles en esa localidad de la provincia de Matanzas, convertida en uno de los principales polos turísticos del país.
Aquel día, eufórico y convencido de poner a Cuba a la cabeza de la industria turística regional, el dictador recorrió las áreas del Sol Palmeras y el Puntarenas, dos símbolos de la ilusión oficialista de borrar los fracasos anteriores: la zafra de los 10 millones y el fiasco ganadero del cruce Holstein-Cebú, que supuestamente aportaría millones de litros de leche de alta calidad, entre otros proyectos fallidos.
La cadena Meliá fue una de las pioneras en incursionar en el sector. Actualmente, gestiona numerosos hoteles en diversas localidades de la Isla, con una fuerte presencia en Varadero. Otras cadenas, como Barceló e Iberostar, tampoco se quedaron atrás en sus planes de expansión. Sin embargo, lo que ayer fueron ganancias y expectativas halagüeñas hoy se desvanece entre los entretelones de una decepción que dejó de ser pasajera para convertirse en una pesadilla permanente.
El asunto es que muchos viajeros rehúsan ir a dorarse bajo el sol cubano y a disfrutar de las playas paradisíacas que promocionan los operadores. En cambio, prefieren destinos más seguros y estables, como República Dominicana y México.
No faltan motivos para que en la agenda de miles de potenciales visitantes extranjeros desaparezcan nombres como Varadero, Viñales, Trinidad o los cayos Coco y Santamaría.
La crisis sistémica, lejos de solucionarse, se agrava. Las afectaciones sobrepasan lo imaginable, sobre todo en asuntos básicos como alimentación, energía eléctrica y abastecimiento de agua.
El sector turístico no está exento de las anomalías que provoca el agotamiento del modelo estatal. Los apagones y el aumento de la delincuencia, como respuesta a la pobreza extrema, forman parte de las experiencias que numerosos turistas han vivido y que apagan los incentivos de conocer Cuba o repetir la visita.
No sorprende, entonces, que el hotel Sol Palmeras permanezca semivacío. Así lo reconoció, hace apenas unos días, el secretario general del buró sindical de la entidad, Arnaldo Díaz Hiedra, durante el acto por el 36 aniversario de su inauguración.
La información constituye apenas una muestra de la decadencia estructural que corroe los cimientos de una nación que jugó a presentarse como independiente, soberana y exitosa bajo los auspicios de una caterva de falsos estadistas, ineptos y delincuentes.
A ello se suma el impacto de las nuevas sanciones de la administración Trump, promulgadas el 1 de mayo, que afectan a entidades extranjeras con negocios en sectores estratégicos de la Isla. Sherritt International Corporation, la compañía canadiense vinculada durante décadas a la extracción de níquel y cobalto en Cuba, anunció primero la suspensión de su participación directa en operaciones de la empresa mixta, aunque posteriormente dejó en pausa su plan de disolver sus intereses en el país mientras evalúa alternativas frente al nuevo escenario.
Sin clientes suficientes y con el país al borde de un colapso definitivo del sistema eléctrico nacional, lo más sensato para muchos operadores extranjeros parece ser ponerse a buen recaudo antes de exponerse a multas, confiscaciones o medidas que comprometan sus intereses corporativos
Aún es prematuro saber si los directivos españoles abandonarán definitivamente el sector del que obtuvieron pingües dividendos durante años. Lo que sí resulta indiscutible es que los hoteles continuarán vacíos si el país continúa atrapado entre apagones, escasez, inseguridad y un modelo económico incapaz de sostener siquiera la vitrina turística que alguna vez presentó como prueba de éxito.