sábado , 25 mayo 2024

Los sinsabores de los trabajadores en las Unidades Empresariales de Base

Una deficiencia crónica del engranaje empresarial del castrismo es la desmotivación que padecen los trabajadores en la base del sistema.

LA HABANA, Cuba (Orlando Freire Santana/CN) – Una deficiencia crónica del engranaje empresarial del castrismo es la frecuente desmotivación que padecen los trabajadores que se hallan en la base del sistema, es decir, los que crean los bienes o prestan los servicios que requiere la sociedad. Y esa desmotivación es el resultado del verticalismo con que está estructurado dicho sistema empresarial, donde los colectivos de base muchas veces deben pagar las consecuencias del mal trabajo de sus eslabones superiores.

Un ejemplo de lo anterior lo tenemos en la relación de subordinación que se establece entre las unidades empresariales de base (UEB) y las empresas. A pesar del discurso de las autoridades, en el sentido de brindársele una mayor autonomía a todos los componentes del sistema, lo cierto es que las UEB en muchos casos continúan atadas al devenir de sus empresas.

Un reciente artículo aparecido en el periódico Trabajadores informa acerca de las penurias afrontadas por los trabajadores de la UEB avileña Ferroazuc Ciro Redondo para cobrar las utilidades por ellos mismos creadas.

Hace cinco años ese colectivo laboral no pudo cobrar las utilidades debido a que la empresa a la que ellos se subordinaban, la Empresa Ferrocarriles Centro Este, no poseía respaldo financiero para enfrentar dichos pagos a los trabajadores de la UEB.

Una nueva reorganización estableció la subordinación de la UEB avileña a la Empresa de Ferrocarriles Azucareros, la cual pudo pagar las utilidades obtenidas por la UEB correspondientes a los primeros trimestres del 2021 y el actual 2022, pero ha sido incapaz de garantizar el pago de las utilidades a que tenían derecho los obreros de la UEB por el resto de los trimestres de esos años. Es de destacar que al cierre del 2021 la UEB Ferroazuc Ciro Redondo generó utilidades por más de 18 millones de pesos, mientras que al comenzar el actual periodo vacacional contabilizaba utilidades por 13 millones 689 mil pesos.

Con vistas a eliminar ─o atenuar─ las desventajas derivadas de su subordinación a la referida Empresa de Ferrocarriles Azucareros, la UEB avileña Ferroazuc Ciro Redondo ha solicitado convertirse en una empresa filial, otra de las modalidades contempladas en el esquema empresarial cubano. Estas empresas filiales, al menos en teoría, disponen de una mayor cuota de autonomía, y pueden elaborar estados financieros, pagar impuestos sobre utilidades, y también poseen mejores posibilidades para distribuir las utilidades que hayan sido creadas por su colectivo laboral, pues para ello no dependen de la actuación o las imposiciones de algún eslabón superior.

Sin embargo, hasta el presente han sido infructuosas las gestiones de la UEB avileña para transformarse en una empresa filial. Se trata de un proceso signado por la rancia burocracia que se observa en la isla. Depende de la presentación de un gran número de documentos, y de la aprobación por parte de los distintos niveles que componen la exorbitante maquinaria gubernamental castrista. Y mientras tanto, los trabajadores de esta UEB seguirán sin poder cobrar la totalidad ─o a veces ninguna─ de las utilidades por ellos creadas. Ello no obstante el discurso oficialista que insiste en la aplicación de medidas, entre ellas la estimulación de los trabajadores, para mejorar la eficiencia empresarial.

No debemos concluir sin mencionar esa especie de denominador común que tienen todas estas situaciones donde se ven afectados los intereses de los trabajadores. ¿Dónde está el sindicato oficialista ─el perteneciente a la CTC─, que dice en todo momento representar a los trabajadores cubanos? Pues, seguramente muy ocupado, y con los oídos bien abiertos, para escuchar las orientaciones que trasmiten Díaz-Canel y compañía.