Profesores cubanos en fuga: bajos salarios, sobrecarga docente, horas extras sin retribución

La movilización de estudiantes universitarios y profesores jubilados no ha resultado suficiente para resolver el problema del déficit de docentes.

La Habana (DDC) – Todas las provincias de Cuba sufren déficit de docentes, pero en siete del occidente y centro la situación es peor, provocada por las condiciones en que trabajan los profesores, con sobrecarga de contenidos, horas extras sin retribución y un salario irrisorio que no les permite satisfacer sus necesidades, publicó el portal Cubadebate.

El medio recoge el testimonio de varios maestros y profesores de La Habana, algunos ya desvinculados del sector y trabajando para el sector privado, y otros sufriendo las pésimas condiciones en que imparten sus clases.

Como admitió la ministra de Educación, Naima Ariatne Trujillo Barreto, en una reciente intervención en el programa oficial de la Mesa Redonda, en Oriente existe una situación mucho más favorable que en las provincias del Centro y Occidente con la cobertura docente. De hecho, los territorios orientales se han convertido en emisores de profesionales hacia el resto del país, que ven en esta migración interna, a la vez, una forma de mejorar sus condiciones de vida.

Además de La Habana, entre las provincias que menor cobertura docente tienen están Artemisa, Mayabeque, Sancti Spíritus, Camagüey y Ciego de Ávila. Al cierre de septiembre, faltaban 17.278 docentes en las aulas, según declaró la directora de Educación Básica del MINED, la doctora Marlén Triana Mederos.

Camagüey (con 719 centros de enseñanza y más de 110.000 estudiantes) inició este curso escolar con casi el 90% de la capacidad de maestros completadas; de ellos 487 son egresados de centros pedagógicos, pero según el testimonio de los entrevistados por Cubadebate, son cada vez menos los que optan por el magisterio.

Unos 20 días antes de comenzar el actual curso, la cobertura docente en la Isla de la Juventud estaba solo al 79,9%, según la Asamblea Municipal del Poder Popular.

El municipio especial demanda 1.435 maestros y profesores a fin de cubrir la red escolar de 84 instituciones; y para ello contaba entonces con 1.146 plazas cubiertas. Las mayores afectaciones se reportaban en las enseñanzas primaria y secundaria básica.

En el caso de Sancti Spíritus, según datos del periódico oficial Escambray, al iniciar este curso, había un 90,73% de la fuerza de trabajo requerida en la provincia, con una disminución de 289 educadores respecto al curso anterior.

Las asignaturas con mayor déficit de profesores eran Matemáticas, con 52 plazas; Física, Español y Literatura, con 42; Historia de Cuba, con 39; Inglés, con 37; Química, con 24, y Geografía, con 21. Además, existía un déficit de 142 maestros primarios.

La red escolar de La Habana cuenta con 1.199 instituciones educativas. A inicios de este curso, las escuelas capitalinas recibían a más de 200.000 estudiantes y la cobertura docente se encontraba solo en el 87%, según informó a Tribuna de La Habana la directora general de Educación en la provincia, Karenia Marrero Arrechea.

David, un profesor de Educación Física en una primaria de San Miguel del Padrón, explicó a Cubadebate que la obligación de trabajar ocho horas al día de lunes a viernes, más una guardia un fin de semana al mes, el poco tiempo para un empleo extra, un salario de menos de 5.000 pesos y la necesidad de mantener a su familia, no le dejaron otra opción que comenzar a trabajar en el sector privado.

«Ahora extraño el magisterio y, aunque solo lo ejercí ocho meses, a cada rato me encuentro por la calle con mis antiguos alumnos y me preguntan cuándo regreso: dicen que no han encontrado un profesor estable desde que me fui. Me da un poco de nostalgia, pero, por lo pronto, no puedo volver. Mi economía no me lo permite», dijo.

Según la resolución 35 establecida a raíz de la Tarea Ordenamiento, los educadores, maestros, profesores, psicopedagogos, instructores para el trabajo educativo, pedagogos clínicos, psicólogos y logopedas, instructores de arte de las Casas de Cultura, reciben un salario mínimo de 5.060 en caso de poseer nivel superior; 4.010, en caso de nivel medio. Con la actual inflación que padece la Isla, el salario se va en unos pocos alimentos. Un cartón de huevos cuesta 3.000 pesos, por ejemplo. Una botella de aceite, más de mil.

Milaydis Cabañín, profesora de enseñanza primaria en la escuela Mariana Grajales del municipio Diez de Octubre, se quejó de que hace horas extra sin tiempo apenas para almorzar. «Cada día el trabajo es ininterrumpido durante más de nueve horas y todo por el mismo salario. En reuniones sindicales pedimos que nos paguen esas horas extra, pero no tenemos respuesta. ¿A dónde va a parar ese dinero?».

Idelbis López, profesora de Inglés de esa misma institución, dijo que en su escuela se necesitan dos maestros de la asignatura que imparte, por la matrícula tan alta de alumnos, pero solo ella ocupa ese puesto.

«Me afecta porque debo asumir los cuatro programas: el de tercero, cuarto, quinto y sexto grados, sin pago extra; y hace diez años estoy trabajando en esta misma situación, porque no hay maestros de Inglés disponibles», afirmó.

Ni los estudiantes universitarios que están siendo movilizados para impartir clases, ni los profesores jubilados que están retornando a las aulas son suficientes para resolver el problema del déficit de docentes. Esto en medio de quejas de las familias por la mala calidad de la enseñanza producto de la falta de preparación de los maestros.

Regla González, profesora de Química, dijo que las dificultades con el personal docente datan de algunos años y se agravan. «Aunque antes teníamos problemas con el déficit de maestros, cada curso se graduaba en los Pedagógicos personal joven, que asumía la enseñanza al menos por un tiempo, y uno se aliviaba. Ahora la mayor dificultad es que cada vez egresan menos maestros», señaló.

«Hoy los jóvenes prefieren trabajar en lugares donde puedan hacer más dinero, y en Educación cobran un salario fijo que no alcanza. Además, deben lidiar con las familias y sus complejidades; y muchos se desmotivan», dijo por su parte Damaris Reyes, maestra de enseñanza primaria.