lunes , 22 abril 2024
Ilustración (AI)

Protestas en Cuba: Un clamor de libertad

Las protestas de este domingo son un indicio de que el pueblo cubano clama por un cambio real y significativo.

Matanzas (Iván Hernández Carrillo / ASIC) – El pasado domingo 17 de marzo, Cuba se vio sacudida por una ola de protestas espontáneas en varias ciudades del país. Las principales demandas de los manifestantes son libertad y el restablecimiento de los servicios básicos, afectados seriamente por la ineficiencia del sistema político y económico imperante en la Isla por 65 años.

Las calles mostraron una manifestación contundente de la profunda insatisfacción de los ciudadanos cubanos frente al régimen dictatorial y la crisis económica que azota al país.

Las protestas se iniciaron en Santiago de Cuba, la segunda ciudad más grande del país, y se extendieron a otras ciudades como Bayamo, Palma Soriano, Holguín, Camagüey y La Habana. En las calles, se podían escuchar consignas como ¨Patria y Vida”, “Libertad” y “No tenemos miedo”, en un claro desafío a la dictadura.

La naturaleza dictatorial del régimen cubano ha sido durante décadas motivo de crítica y repudio por parte de la comunidad internacional. Las restricciones a las libertades civiles, incluyendo la libertad de expresión y de asociación, y la represión política han sido constantes en la vida cotidiana de los cubanos, quienes ven limitados sus derechos más básicos en un sistema que ha perpetuado el control absoluto del poder en manos de unos pocos.

Las causas de estas protestas son múltiples y profundas. La crisis económica que atraviesa Cuba es palpable en todos los aspectos de la vida diaria. La economía centralizada y el escaso margen de libertad económica han llevado al país a una situación precaria, donde la escasez de alimentos, medicinas y otros productos básicos, así como los constantes apagones, la falta de agua, el estado deplorable del fondo habitacional, la precaria situación del sistema de salud y la falta de oportunidades laborales es una realidad cotidiana para muchos cubanos.

A medida que la noticia de las protestas se difundía, también lo hacían informes de arrestos y detenciones arbitrarias por parte de las fuerzas de seguridad del Estado, evidenciando una vez más la falta de tolerancia hacia la disidencia y la represión sistemática de cualquier forma de oposición. Debemos recordar que en las cárceles cubanas hay en estos momentos 1064 presos políticos, siendo Cuba el país de América Latina que ostenta la deshonra de ser el numero 1 en sentenciar a sus ciudadanos por realizar protestas pacíficas y oponerse al régimen imperante.

Activistas y organizaciones de derechos humanos hemos denunciado la represión por parte de las fuerzas de seguridad del Estado que, como es habitual, han utilizado la violencia para dispersar a los manifestantes.

En la esfera internacional, el régimen ha activado a sus embajadas y simpatizantes para crear un estado de opinión de desprestigio, como es usual, expresando que las protestas son el fruto de una labor de la propaganda que llega desde el exterior, negando la realidad y culpando a otros.

Las protestas en Cuba el pasado domingo son un recordatorio poderoso de la urgencia de la situación en nuestro país, un indicio de que el pueblo cubano está cansado de la opresión y la miseria y clama por un cambio real y significativo.

La comunidad internacional no debe permanecer indiferente ante el sufrimiento y la lucha del pueblo cubano por la libertad y la dignidad. Es hora de que se escuchen nuestras voces y se actúe en solidaridad con aquellos que hemos sido privados de nuestros derechos más fundamentales durante demasiado tiempo.

Iván Hernández Carrillo es el secretario general de la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC)