jueves , 19 febrero 2026
reforma laboral que no reformará nada
La exministra del trabajo Marta Elena Feitó y el exsecretario general de la CTC, Ulises Guilarte, destituidos en julio, durante el seminario nacional sobre el nuevo Código de Trabajo (junio 2025).

Entre cifras y simulacros: la reforma laboral que no reformará nada

El nuevo Código del Trabajo quedará como texto técnico sin impacto real para quienes perciben menos de un dólar diario.

La Habana (Sindical Press) – Bajo el escrutinio de los funcionarios del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) se encuentran las casi 97.000 propuestas de modificación al Anteproyecto de Ley del Código de Trabajo que arrojó el proceso de consulta iniciado el 8 de septiembre de 2025 y extendido hasta el 12 de diciembre del mismo año.

Durante casi cuatro meses participaron más de dos millones de trabajadores en todo el país, en su mayoría del sector estatal, que absorbe cerca de dos tercios de la población laboralmente activa. El volumen de intervenciones, lejos de garantizar la incorporación sustantiva de los planteamientos formulados en las 40.591 reuniones efectuadas, queda sujeto al criterio final de las instancias decisorias.

De cara al próximo Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional, previsto para julio venidero, cuando se aprobará la versión definitiva de la Ley, el margen para cambios estructurales parece limitado. La experiencia acumulada en reformas anteriores alimenta el escepticismo sobre la posibilidad de que las opiniones vertidas se traduzcan en mejoras sustanciales de las condiciones laborales o del poder adquisitivo.

El nuevo Código del Trabajo, según críticos del proceso, corre el riesgo de convertirse en un documento de carácter técnico con escasa incidencia práctica en la vida de quienes perciben ingresos equivalentes a menos de un dólar diario. La sostenida devaluación del peso, en un contexto económico marcado por restricciones productivas y financieras, erosiona el valor real del salario.

Para miles de trabajadores, el ingreso mensual apenas alcanza para adquirir productos básicos como huevos, arroz, aceite, jabón o azúcar, lo que obliga a una administración extrema de recursos para garantizar alimentación mínima durante el mes.

La discusión de reformas que no abordan asuntos esenciales del ámbito laboral y sindical ni establecen bases claras para transformaciones estructurales refuerza la percepción de que el proceso responde más a formalidades que a cambios de fondo.

La Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y sus filiales destacan la masividad de la consulta. Sin embargo, la participación obligatoria en numerosos centros laborales y la limitada capacidad de incidencia real de las propuestas generan cuestionamientos sobre el alcance democrático del ejercicio.

El desenlace se conocerá en julio, cuando la Asamblea Nacional apruebe la norma. Hasta entonces, la reforma laboral en Cuba continúa bajo el escrutinio de quienes esperan que el texto final trascienda el plano declarativo y tenga efectos tangibles en la vida cotidiana de los trabajadores.