martes , 27 octubre 2026

ASIC: una década de lucha por la libertad sindical en Cuba

La libertad sindical debe formar parte de cualquier proyecto de reconstrucción económica y democrática de Cuba y no quedar aplazada.

La Habana, Cuba (Sindical Press) – Diez años. Una década defendiendo la libertad sindical en un país donde los trabajadores no pueden organizar sindicatos independientes del poder político. Diez años sosteniendo una idea elemental en cualquier sociedad democrática, pero dramática en nuestra patria: los trabajadores tienen derecho a organizarse libremente, elegir a sus representantes y defender sus intereses sin someterse a la voluntad del poder.

Este 26 de octubre, la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC) cumple su primera década. Su nacimiento representó una ruptura con el monopolio sindical reconocido por el Estado y con un modelo en el que la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), subordinada al Partido Comunista, afirma representar a los trabajadores sin disponer de la autonomía necesaria para enfrentarse a las decisiones que perjudican sus intereses.

Porque un sindicato no existe para aplaudir al Gobierno, repetir consignas ni convertir los problemas laborales en informes burocráticos. Existe para defender a los trabajadores. Eso significa denunciar abusos, exigir salarios dignos, reclamar condiciones de seguridad, negociar con los empleadores y demandar responsabilidades. Cuando una organización no puede cumplir esas funciones sin exponerse a represalias políticas, su representación queda seriamente comprometida.

La realidad cubana ofrece motivos para comprender la urgencia de esa independencia. El trabajador que no puede alimentar a su familia con su salario, el profesional que abandona su oficio porque no consigue vivir de él y el empleado que acepta condiciones precarias por temor a perder su puesto necesitan algo más que discursos por el Primero de Mayo. Necesitan representación efectiva, negociación colectiva y garantías jurídicas que protejan sus derechos frente a cualquier empleador, incluido el Estado.

Durante esta década, el sindicalismo independiente ha tenido que desenvolverse en un entorno marcado por las restricciones al derecho de asociación, la falta de reconocimiento oficial y las denuncias de hostigamiento contra sus activistas.

La ASIC ha llevado sus reclamaciones al ámbito internacional, particularmente ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde mantiene abierto desde 2016 el Caso 3271 sobre violaciones a la libertad sindical. Diez años después, el Comité de Libertad Sindical continúa examinando las denuncias y reiterando sus recomendaciones al Gobierno cubano.

Sin embargo, la dimensión internacional de esta lucha no debe ocultar su escenario principal: el taller, la fábrica, el hospital, la escuela, el campo y cada lugar donde un trabajador necesita defender sus intereses sin recibir instrucciones políticas.

A diez años de su fundación, la ASIC tiene también responsabilidades propias. Necesita fortalecer su organización, ampliar su presencia entre los trabajadores, formar nuevos dirigentes y establecer mecanismos de participación y rendición de cuentas ante sus miembros. La independencia no consiste únicamente en mantenerse fuera de las estructuras oficiales: exige responder ante los trabajadores y demostrar que otra representación sindical es posible.

Este aniversario invita, además, a mirar hacia el futuro. La libertad sindical debe formar parte de cualquier proyecto de reconstrucción económica y democrática de Cuba, no quedar aplazada hasta después de una eventual transición política. De lo contrario, la apertura económica podría sustituir una forma de subordinación por otra y dejar a los trabajadores sin capacidad de negociación frente a empresas estatales o privadas. La propiedad puede cambiar de manos; la indefensión laboral puede sobrevivir.

El desafío de la ASIC supera, por tanto, la supervivencia de sus estructuras. Se trata de contribuir a que la palabra sindicato recupere su significado esencial: una asociación libre de personas que se unen para defender intereses comunes.

En este 26 de octubre, Cuba Sindical saluda a quienes han sostenido la apuesta por un sindicalismo libre, plural e independiente. El aniversario no cierra una etapa ni certifica una victoria definitiva. Recuerda que la defensa de los derechos laborales exige perseverancia, organización y valentía, y que ningún proyecto nacional merece llamarse justo si obliga a los trabajadores a renunciar a su propia voz.

La ASIC cumple diez años. La libertad sindical no es una concesión del poder, sino un derecho de los trabajadores. Y los derechos no se agradecen: se ejercen, se defienden y se exigen.