martes , 23 julio 2024
Cola para sacar el dinero de los salarios y pensiones en el distrito José Martí, Santiago de Cuba. (Diario de Cuba)

Cajeros vacíos: Más agobio para los trabajadores estatales y los jubilados

Los cajeros son abastecidos una vez al día, y cuando se acaba el dinero hay que esperar al día siguiente.

(Lourdes Gómez/DDC) – Cada mañana decenas de personas hacen cola en los cajeros de Santiago de Cuba para intentar sacar dinero. Las colas se forman desde la madrugada, principalmente por adultos mayores que quieren cobrar su pensión y algún que otro colero que vende turnos. Los cajeros de la ciudad amanecen sin efectivo y, una vez abastecidos, el dinero suele durar entre seis y ocho horas. Cuando se acaba, hay que esperar al día siguiente.

DIARIO DE CUBA realizó un recorrido por cajeros de zonas céntricas se Santiago de Cuba, como las calles Enramadas, Aguilera, Gallo y el distrito José Martí. De los 13 visitados, solo cinco disponían de dinero al mediodía; de ellos, solo dos estaban en el centro de la ciudad.

«Los cajeros sin dinero y los clientes también», dijo anciano que esperaba en una desordenada cola de cientos de personas, en su mayoría jubilados, en el parque Comercial del distrito José Martí. Era el primer día del cobro de las pensiones del Grupo 1, las de menor cuantía y, al parecer, las que reciben la mayor cantidad de los jubilados. Al preguntarle a una señora por qué no iba otro día, respondió: «Necesito comprar comida, la plata en la casa no alcanza, y estamos llenos de deudas».

La crisis de disponibilidad de efectivo en los cajeros automáticos parece no tener fin. En Santiago de Cuba, extraer dinero de un cajero se ha convertido en una odisea que puede llegar a la violencia, sobre todo en las fechas de cobro de los sectores con personal más numeroso: Educación, Salud Pública y los jubilados. Para muchos el problema no solo es que no haya dinero físico, sino también que no pueden pagar los alimentos con transferencias.

«Si el Gobierno cobrara en las bodegas y los mercados por transferencias, esto estaría vacío», especuló una señora en la cola. «Nos han dado tarjetas, pero solo podemos pagar la luz y el teléfono por (la aplicación) Transfermóvil, la comida es en efectivo; este país no está preparado para la plata virtual todavía».

El pago electrónico en los comercios minoristas estatales en Santiago de Cuba es inexistente, solamente las MIPYMES tienen activado este servicio, todas aceptan transferencias bancarias. Las empresas estatales, como las bodegas, no disponen del código QR, y solo en algunos comercios minoristas manejados por MIPYMES está disponible.

En entrevista concedida al periódico provincial Sierra Maestra, la subdirectora comercial del Banco Popular de Ahorro en Santiago de Cuba, Yadira Greenup Marrero, anunció que «se está implementando, cuando haya muchos clientes, la extracción con tarjetas magnéticas por las cajas dentro de las sucursales». Y aunque también declaró que los cajeros «se están recargando varias veces al día», esto no es cierto, los cajeros son abastecidos una vez al día, y cuando se acaba el dinero hay que esperar al día siguiente; si es sábado, la espera se alarga hasta el lunes. Los domingos las sucursales bancarias están cerradas y los cajeros «descansan».

Una cajera de la oficina del Banco Popular de Ahorro en la avenida Garzón interrogada sobre la escasez de efectivo, respondió que «no hay dinero ni afuera (en el cajero), ni aquí adentro».

«Nosotros tampoco sabemos qué pasa. Los billetes de 1.000 y 500 pesos están perdidos; imagínate sacar el salario de una empresa con billetes de 100, de 50…, no nos dan respuesta, pero, por lo que veo yo, aquí el papel moneda que se imprimió no es suficiente para cubrir la subida de salarios, de precios y la inflación».

«Fíjate en todas las restricciones que se están poniendo para sacar dinero», continuó la cajera. «No solo a las MIPYMES. Sacar más de 20.000 pesos es un proceso engorroso, pues no lo puedes hacer en un solo día».

La carencia de efectivo en los bancos y las dificultades para cobrar ya han propiciado el surgimiento de «emprendedores financieros», que anuncian en internet el pago de efectivo con el cobro de una comisión de cinco pesos por cada 100. Otros más atrevidos se apostan en las tardes y noches en los cajeros vacíos para ofrecer efectivo a los desesperados con un 5% de comisión.

El Gobierno de la ciudad ha autorizado a entidades como los puntos de gas y las MIPYMES para que también «ayuden» en el pago de efectivo.

Para Richard, un cuentapropista con un pequeño local en el que vende cervezas, mantener una cantidad de efectivo para sus operaciones es crucial. «Compro muchas cosas para mantener mi negocio. Con tantas restricciones con nuestro dinero es mejor no guardar en el banco, y no soy el único que piensa así». Muchos emprendedores prefieren mantener el efectivo en sus manos y no introducirlo en el sistema bancario.

Esto confirma lo declarado por la subdirectora comercial cuando habló de la necesidad de «la inclusión de todos los servicios (estatales o no) en el pago en línea, porque la mayoría del dinero hoy se mueve en efectivo».