martes , 23 julio 2024

Congreso de la CTC reflejó insatisfacciones de cuentapropistas

De acuerdo con cifras que trascendieron en los debates, hoy hay 51 mil cuentapropistas menos afiliados a los sindicatos oficialistas            

La Habana, Cuba | Cuba Sindical Press – Sin dudas, los temas relacionados con las formas no estatales de gestión (cooperativas, usufructo de tierras ociosas y trabajo por cuenta propia) estuvieron entre los más tratados en el recién finalizado XXI Congreso de la oficialista Central de Trabajadores de Cuba (CTC).

Los jerarcas de la CTC insistieron en que el cónclave se presentaba como el espacio propicio para defender los intereses de esos actores económicos, así como exponer los logros que ellos habrían obtenido en el contexto de la actualización del modelo económico.

Sin embargo –y en especial en el caso de los cuentapropistas– afloraron muchas de sus demandas no satisfechas, además de veladas amenazas por parte de funcionarios gubernamentales.  

Fue recurrente la vieja solicitud de que se establezca un mercado mayorista para que los trabajadores por cuenta propia accedan a sus insumos y materias primas. Mas, y al considerar la aguda escasez de bienes y productos que padece el país, se propuso que se les permita importar libremente y en condiciones de legalidad todo lo necesario para desempeñar su labor.

Algunos delegados al Congreso manifestaron su desacuerdo con el trato discriminatorio que reciben los cuentapropistas en lo referido a la seguridad social. Mientras que los trabajadores estatales reciben el beneficio de la seguridad social a partir del cuarto día de presentado un certificado médico por enfermedad, los trabajadores por cuenta propia deben aguardar seis meses para acceder a los pagos por ese concepto.

También hubo inquietudes acerca de la obligatoriedad de que los cuentapropistas que desarrollan ciertas actividades –casi las que agrupan a la mayor cantidad de ellos– operen cuentas bancarias fiscales. Un planteamiento que sirvió para que los representantes de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) reafirmaran el verdadero objetivo de esa decisión gubernamental. Según esos funcionarios “esas cuentas devienen un método necesario para verificar y controlar los índices tributarios de la actividad no estatal”. Es decir, que serán idóneas para saber cuánto ingresan los cuentapropistas, y si exponen las cantidades que la ONAT estima adecuadas en las Declaraciones Juradas de Ingresos Personales.

A propósito, la directora de la ONAT, Mari Blanca Ortega, quien al parecer quiere recuperar méritos en su nuevo cargo después de haber sido tronada como ministra de Comercio Interior, anunció que se estudian 33 medidas para “revertir” las subdeclaraciones de ingresos y la consiguiente evasión del fisco. Como se conoce, si un trabajador por cuenta propia es señalado como subdeclarante al final del período fiscal, recibe multas y recargos, con independencia de que pueda ser llevado a los tribunales.

De acuerdo con cifras que trascendieron en los debates de la referida cita sindical, en estos momentos hay 51 mil cuentapropistas menos afiliados a los sindicatos oficialistas que lo reportado hace cuatro años durante el anterior congreso de la CTC. Los mandamases del sindicalismo oficial opinan que ese decrecimiento se debe a “insatisfacciones con decisiones de la política de perfeccionamiento de las normas, unido a la improvisación y falta de liderazgo del trabajo sindical”. Por supuesto, esos jerarcas no reconocen que ya muchos cuentapropistas han comprobado que los sindicatos de la CTC, más que defender y representar sus intereses, ofician como vías para movilizarlos en pro del cumplimiento de las directivas gubernamentales.