lunes , 22 abril 2024

Expo Aladi-Cuba: otra cortina de humo

La situación de la Isla se erige en un obstáculo insalvable para alcanzar dinámicas comerciales fluidas y a gran escala.

Pittsburg (Sindical Press) – Por estos días sesionó en el Palacios de las Convenciones en La Habana otro de los eventos feriales donde la palabrería hueca y los decorados de ocasión terminan imponiéndose como de costumbre.

En el cónclave estuvieron presentes los 13 miembros de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), presidida por el exministro de relaciones exteriores de Uruguay, Sergio Abreu Bonilla, cuyo mandato culmina el presente año.

La entidad regional creada el 12 de agosto de 1980 con la finalidad de promover la integración mediante el establecimiento de un mercado común latinoamericano, muestra una absoluta precariedad en cuanto a resultados prácticos.

Más allá de la rimbombancia de los partes de prensa que destacaron la celebración del evento, por primera vez en el Caribe, no hay razones para esperar que de las respectivas exposiciones emanen acuerdos que realmente ayuden a potenciar vínculos económicos y comerciales mutuamente ventajosos, en este caso, para Cuba que transita por la vía dolorosa de una economía en bancarrota.

Ni la asistencia de 368 representantes de empresas de los países de la región y mucho menos la participación en el acto inaugural del presidente designado Miguel Díaz Canel y el primer ministro Manuel Marrero, entre otros integrantes de la plana mayor de la dictadura en función de maximizar la importancia del evento, consiguen despejar las nebulosas en torno a las expectativas.

La situación actual de la Isla se erige en un obstáculo insalvable para alcanzar dinámicas comerciales fluidas y a gran escala.

Con los desequilibrios de una balanza comercial en galopante crecimiento, donde los productos exportables escasean y las importaciones alcanzan niveles escandalosos, las finanzas en números rojos y sin un plan de contingencia que promueva una estrategia económica racional, es iluso esperar la funcionalidad de cualquier actividad comercial como la que se proyecta en la llamada Macrorrueda de Negocios Multisectorial.

Un dato que cierra la puerta a los finales felices que se redactan en las oficinas gubernamentales lo proporciona un informe de la firma DatoWorld, un reconocido observatorio electoral internacional, donde Cuba aparece como el país más pobre de América Latina, con un índice de pobreza del 72%, por delante de Venezuela y Honduras.

Tal afirmación se sustenta en el probable colapso económico a raíz del multimillonario endeudamiento, la inexistencia de líneas de créditos frescos a causa del record de impagos, la quiebra del monopolio estatal de producción, el número irrelevante de inversiones foráneas, la caída abrupta del turismo internacional y unos índices inflacionarios de vértigo.

Ante el cúmulo de desastres, hay que interpretar la exhibición de bienes y servicios de las naciones participantes como una escenografía dispuesta para encubrir la caótica realidad en los dominios del socialismo de “ordeno y mando”.

Puede asumirse como otro soporte para calzar la desmejorada legitimidad de los anfitriones. Nada que ver con un proyecto que ayude a detener la debacle del sistema. Algo que sirva de aliciente a las familias que hace mucho tiempo perdieron las esperanzas de mejorar sus condiciones de vida y que hoy literalmente se están muriendo de hambre y enfermedades asociadas a la pobreza extrema, por la intransigencia de una élite de poder mediocre e indolente.