viernes , 27 febrero 2026
basura ardiendo en La Habana
Al amanecer o al atardecer, de día o de noche, los vecinos prenden fuego a los desperdicios.(14ymedio)

Los aromas del colapso

Resistir creativamente, como pregona el presidente en sus deslucidas verborreas, es como soltar una carcajada en medio de un funeral.

La Habana (Sindical Press) – Al momento de escribir estas líneas nadie puede afirmar con certeza quién está prendiendo fuego a los inmensos montículos de basura que “adornan” amplias zonas de la capital. Lo que sí resulta evidente es que la ciudad arde, literalmente, sobre sus propios desechos.

Una versión apunta a una decisión adoptada por la empresa de Servicios Comunales, incapaz de enfrentar el crecimiento exponencial de los vertederos ante la escasez de camiones, combustible y recursos básicos.

Otra atribuye las hogueras a iniciativas vecinales desesperadas por combatir la fetidez y la proliferación de vectores transmisores de enfermedades como el dengue y el chikungunya, que han afectado, segun informes independientes, a más de 2 millones de personas, con alrededor de 55 fallecimientos

Tambien gana protagonismo la creencia de que se trata de actos de protesta antigubernamentales, ejecutados despues del crepusculo y bajo la cobertura de los cortes del fluido electrico, normalizados y extendidos hasta por 20 horas diarias.

Sea cual sea el origen, el supuesto alivio frente a la pestilencia ha traído consigo una amenaza distinta: el humo tóxico.

Entre los residuos abundan plásticos, gomas, productos químicos y materiales que, al arder, liberan sustancias altamente nocivas para el sistema respiratorio. La Habana ya no es solo una ciudad oscura, hedionda y desolada; ahora es aún más lúgubre, con humaredas suspendidas sobre decenas de vecindarios como en las mejores películas de terror.

En estas condiciones, no sorprende que muchos hayan terminado en los cuerpos de guardia en busca de un inhalador, un aerosol o cualquier paliativo. Pero incluso esa búsqueda se estrella contra la crónica escasez de medicamentos. Informes extraoficiales hablan de un desabastecimiento cercano al 70% en hospitales y farmacias. Acceder a tratamientos de urgencia, incluida la oxigenoterapia, se convierte así en una carrera contrarreloj en un sistema sanitario exhausto.

La crisis de la basura no es un fenómeno aislado: es la manifestación visible de un colapso más profundo. Con apenas 44 camiones operativos de los 106 necesarios para garantizar la recogida regular —y con severas limitaciones de combustible—, la ciudad se ve obligada a elegir entre dos males: soportar la acumulación de desechos y sus riesgos sanitarios, o respirar el humo de su combustión improvisada.

En medio de este panorama, la reiterada apelación de Díaz-Canel a la llamada “resistencia creativa”, en su empeño por descargar las responsabilidades del gobierno sobre los hombros del cubano de a pie, no es más que una consigna vacía que evidencia su falta de empatía y de verdadera representatividad.

Resistir creativamente, como pregona el presidente en sus deslucidas verborreas, es como soltar una carcajada en la solemnidad de un ritual funerario.

No tiene escrúpulos.