Régimen cubano obliga a menores de edad a trabajar en el campo

Alumnos de octavo y noveno grado de la escuela secundaria José de la Luz y Caballero laborando en el organopónico perteneciente a la base de camiones conocida como Foco Rojo. (Facebook)

El régimen persiste en enviar menores de edad a realizar labores agrícolas para paliar la falta de mano de obra.

Pittsburgh (Sindical Press) – En franca violación del Convenio 182 sobre las peores formas del trabajo infantil de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el régimen de la Isla persiste en el envío de menores de edad a realizar labores agrícolas para paliar la falta de mano de obra en este sector de la alicaída infraestructura productiva del país.

Desde el municipio Cruces de la provincia de Cienfuegos, la integrante de la Asociación Sindical Independiente de Cuba (ASIC), Consuelo Rodríguez Hernández, afirma que los estudiantes del instituto pre-universitario, Batalla de Mal Tiempo, serán llevados a partir del 20 de noviembre, por una semana, a las Lomas del Escambray, a trabajar en la recolección de café.

Es común que las personas, en este caso menores de edad, no cuenten con las condiciones mínimas de alojamiento, a lo que se añade una deficiente alimentación, ambas realidades de vieja data e indudablemente agravadas por la situación por la que atraviesa la economía, debido fundamentalmente, al agotamiento del modelo establecido sobre las bases del estatismo en sus formas más retrógradas.

La decisión de utilizar estudiantes para tales desempeños comenzó en 1967. Una idea promovida fervientemente por Fidel Castro y en la que han participado miles de jóvenes de entre 12 y 17 años de edad quienes, años atrás, debían permanecer 45 días, pernoctando en albergues rústicos aledaños a las áreas de trabajo y a expensas del hambre. La comida era poca y regularmente de pésima calidad.

En la actualidad, aunque se ha reducido el tiempo de estadía y el plan no forma parte de un programa masivo, como lo fue hasta la primera mitad de los 90, los hechos apuntan a la continuidad de una práctica obligatoria y abusiva.

En relación a la referida temática, la también afiliada a la ASIC, Yoanis Olivera Vicente, informó que los alumnos de 8vo y 9no grado de la escuela secundaria, José de la Luz y Caballero, también ubicada en el municipio Cruces, se encuentran laborando en el organopónico perteneciente a la base de camiones conocida como Foco Rojo, como parte del plan educativo que contempla el trabajo sin retribución monetaria y ajeno a garantías básicas en el ejercicio de este tipo de labor. En este caso, después de cada jornada, los estudiantes pueden regresar a sus hogares.

Una vez más el gobierno cubano pasa por alto sus compromisos internacionales, en esta ocasión sellado con la firma, el 28 de septiembre de 2015, de la otrora ministra de justicia, Dra. María Reus González, del Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, aprobado el 1 de junio de 1999, en la octogésima séptima reunión de la OIT.

La flagrante violación de la responsabilidad adquirida mediante la ratificación del acuerdo determina la poca fiabilidad de un régimen, acostumbrado a incumplir lo que considera lesivo para sus intereses, no obstante, la manifiesta disponibilidad a acogerse a las reglas pautadas por la comunidad internacional, a través del consentimiento escrito y público.

Tales actos se suman a un profuso historial de conductas que ponen en riesgo la integridad de un sinnúmero de personas, sometidas a los dictámenes de una élite que gobierna desde la fuerza y la manipulación.

Dentro de la interminable espiral de acciones deplorables, la realidad de cientos de jóvenes, por debajo de los 18 años, la edad que establece la mayoría edad en Cuba, que son obligados a trabajar sin los medios de protección necesarios ni soportes nutricionales adecuados que compensen el esfuerzo al aire libre bajo el rigor de las altas temperaturas, merece una especial atención. Constituyen mano de obra gratis. Esclavos de los operadores de un sistema corrupto y que se vende como modelo de justicia.