sábado , 3 enero 2026

5 de diciembre en Cuba: El circo del día del constructor

El Día del Constructor no celebra, es un recordatorio de que el trabajador cubano sigue siendo un rehén del sistema.

La Habana (Sindical Press) – Cada 5 de diciembre Cuba celebra el Día del Constructor. Una fecha que, en cualquier país decente, honraría a quienes levantan casas, carreteras y ciudades. En la isla, es un espectáculo de propaganda, un desfile de medallas y discursos vacíos mientras los trabajadores sudan en obras inseguras y cobran salarios que apenas alcanzan para sobrevivir.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción (SNTC) existe para garantizar la obediencia, no la justicia. Su secretario general, Misael Rodríguez Llanes, no negocia, no protege, no escucha: vigila y sonríe para la foto, asegurándose de que el trabajador siga siendo un peón del Estado disfrazado de constructor orgulloso.

La “negociación colectiva” es una farsa. Salarios, horarios y condiciones se dictan desde arriba. Las microempresas privadas y los trabajadores autónomos son ignorados: no hay convenios, no hay protección, no hay derechos. El sindicato no representa al obrero; lo doméstico.

Cada 5 de diciembre, el SNTC aplaude, entrega medallas y pronuncia discursos sobre la “dignidad del trabajo”. Mientras tanto, la realidad sigue siendo la misma: precariedad, explotación y silencio obligatorio. Las medallas brillan más que los salarios, y los aplausos más que la dignidad.

El Día del Constructor no celebra, denuncia sin quererlo. Es un recordatorio de que el trabajador cubano sigue siendo un rehén del sistema. Y Misael Rodríguez Llanes cumple a la perfección su papel: el peón comunista que sonríe para la foto mientras los obreros de verdad siguen sin voz, sin derechos y sin esperanza.