lunes , 25 mayo 2026
ejército cuba
Integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias asisten a un acto de respaldo a Raúl Castro en La Habana, el 22 de mayo de 2026. (EFE)

El espectáculo de la fuerza y la realidad del hambre

La preparación combativa del ejército para enfrentar una supuesta incursión de Estados Unidos no pasa de ser otra coreografía patriotera.

La Habana (Sindical Press) – La preparación combativa del ejército cubano para enfrentar una probable incursión bélica de los marines estadounidenses, con la orden de capturar a Raúl Castro por criminal, no pasa de ser otra coreografía patriotera, concebida para mostrar entereza y valor donde proliferan la doble moral y la ostentación populachera.

Los soldados presuntamente dispuestos a inmolarse en defensa de la soberanía muestran señales de agotamiento por tantas noches en vela y por la misma deficiente alimentación que agobia a millones de cubanos.

En las imágenes que han circulado en los noticiarios se percibe que no están aptos para sostener durante mucho tiempo un enfrentamiento armado. Desde esta perspectiva, algunos podrían pensar que lo más sensato sería ponerse a buen recaudo o rendirse tan rápido como sea posible.

Precisamente, esas posibilidades podrían estar pasando por la mente de cientos de reclutas, aunque en apariencia muestren su disposición a guerrear hasta el último aliento.

La heroicidad que realmente cuenta en estos tiempos de hambre descontrolada e interminables apagones consiste en ampliar las estrategias para procurarse al menos una comida al día y reunir la fuerza de voluntad necesaria para soportar los largos y constantes cortes del fluido eléctrico.

El testimonio de una señora que vive en la ciudad de Holguín resulta estremecedor:

“Llevamos una semana sin corriente. Ayer la pusieron solo una hora y no dio tiempo a nada. Llevo días sin poder cocinar. Solo comiendo mango. No tengo los 4.000 pesos que cuesta el saco de carbón. Nos están matando lentamente”.

Lo más inquietante de esta dramática realidad es que, en zonas cercanas, la situación es incluso peor.

No existen provincias ni municipios del país que escapen a una tragedia que amenaza con recrudecerse en los meses venideros.

Mientras desde las altas esferas del poder resuenan los llamados a prepararse para repeler al enemigo y causarle una derrota épica, el pueblo languidece en un mar de desesperación, esperando un cambio que le devuelva la esperanza.

Aunque intenten demonizarlo una y otra vez, no son pocos los cubanos que ven en Donald Trump la figura capaz de aliviar o terminar con la crisis interna. Diversas pintadas en muros y paredes de distintas localidades de la Isla evidencian la propagación de ese sentimiento.

El espíritu dentro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) no debe andar muy lejos de esa idea que clama por una salida urgente a la profunda crisis socioeconómica que arrastra a gran parte de la población a condiciones de vida muy difíciles.

Los soldados nada tienen que perder en un escenario en el que comparten la miseria y la falta de esperanzas en un futuro mejor bajo el mandato del partido único.

Por ello, resulta difícil imaginar hasta qué punto prevalecería el compromiso de enfrentar al ejército imperial.

Es mucho más factible pensar en un discreto regocijo hasta ver consumada una ocupación que tal vez no ocurra, pero que aparece, como una idea recurrente, en medio de cada apagón y frente a los platos y el refrigerador vacíos.