miércoles , 24 junio 2026

El XXII Congreso de la CTC: otro ritual sin respuesta para los trabajadores

Esperar transformaciones en el ámbito laboral y sindical resulta imposible mientras la preservación del modelo centralizado constituya el objetivo fundamental.

La Habana (Sindical Press) – A pocos días de comenzar el XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), afloran expectativas con enormes posibilidades de terminar sepultadas bajo la gruesa capa de problemas económicos que mantienen en vilo la existencia de millones de personas.

Esperar transformaciones, reformas o progresos sustanciales en el ámbito laboral y sindical resulta imposible en un contexto donde la preservación del modelo centralizado constituye el objetivo fundamental, mediante metodologías que refuerzan el control institucional y marginan los intereses de la clase trabajadora.

Por eso carece de sentido la publicación de ciertas aspiraciones que se repiten en foros, reuniones sindicales, conferencias y eventos afines, sin efectos alentadores para quienes trabajan cada vez por menos dinero y en condiciones que vulneran de forma flagrante y sistemática normas establecidas por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El hecho de que el periódico Trabajadores se haga eco de algunos de esos anhelos basta para comprender que se trata de un nuevo barniz sobre una realidad de marcada tendencia antiobrera y evidentes manifestaciones de explotación laboral.

José Mariano Vidal Alcina, trabajador del Hospital General Docente Ernesto Guevara de la Serna, en Las Tunas, expresó al medio su confianza en que el Congreso se convierta en una especie de catalizador capaz de mejorar las funciones del sindicato.

Apuesta por la funcionalidad de un organismo lastrado por el fracaso y el colaboracionismo con los estamentos del poder. Por si no bastara su candidez, aspira a que el criterio de los trabajadores “pese de verdad en las decisiones económicas de su entidad, tanto en la empresa como en las unidades presupuestadas”.

Además, aboga por gestiones encaminadas a acabar con la burocracia sindical, reducir los informes y promover más acciones directas para resolver problemas pendientes.

Lo cierto es que el Congreso cumplirá con el ritual de costumbre, con la única variante de realizarse esta vez de manera virtual debido a la crisis que afecta a todos los sectores de la economía y la sociedad.

No faltarán debates, resoluciones, promesas de que sí se puede, compromisos de mayores sacrificios para salvar el socialismo y rondas de adulaciones a Fidel y Raúl como garantes de un sistema que, al margen de toda la alharaca mediática, se hunde irremediablemente.

Lo que nunca va a publicarse, y que verdaderamente importa, son los señalamientos de la OIT al gobierno cubano respecto al sostenido incumplimiento de una serie de convenios, entre ellos los números 87 y 98, sobre libertad sindical y negociación colectiva, y el 105, que aborda el tema del trabajo forzoso.

El Congreso de marras forma parte del decorado noticioso que magnifica una falsa voluntad de cambio y que, en esencia, no aportará nada concreto en beneficio de la población laboralmente activa.

Quienes dejaron constancia de su esperanza en la prensa oficial forman parte de la legión de trabajadores que perciben salarios insuficientes.

Con el dólar rozando los 700 pesos, la desvalorización del trabajo en Cuba constituye una evidencia de la disfuncionalidad estructural que restringe el acceso a productos básicos y condena al hambre a un número significativo de familias.

Desconozco el desempeño de Vidal Alcina en el hospital de Las Tunas, pero dudo que su sueldo sea suficiente para enfrentar el costo de la vida.

La supervivencia es la palabra de rigor en la Isla. Un estatus que no podrá superarse mientras no se produzca un cambio que deje atrás la vana repetición de rituales políticos y sindicales, entre los que se encuentra el sobrepromocionado Congreso de la CTC.