No menos sombrío resulta el relato de la prensa oficial, que suele pasar por alto la trama completa de privaciones.
La Habana (Sindical Press) – En el cierre de un enero más sombrío que el de 2025, asoma una verdad que marcan los derroteros de un país al límite.
En el debate cotidiano que atraviesa cada rincón de la Isla, los apagones parecen ganar una ligera ventaja en el inventario de agobios frente al hambre. Puede ser una percepción cambiante, pero ambos castigos se han instalado como constantes de la vida diaria y actúan como detonantes de una extendida sensación de vacío y vulnerabilidad.
Con déficits de generación que rozan, día tras día, los 2.000 MW en los horarios pico, las interrupciones del servicio eléctrico se tornan cada vez más prolongadas. Tras el colapso del sistema ocurrido el 23 de enero, los apagones en La Habana se extendieron por 6, 12 y hasta 20 horas, ensanchando la incertidumbre y el desamparo ante el avance de la crisis estructural del modelo económico centralizado.
Sobrevivir entre penumbras, en Cuba, no es una frase retórica. Basta pensar en quienes no logran dormir por el calor, en los que se quedan sin comer por la inhabilitación de sus cocinas eléctricas, o en aquellos que ven cómo los pocos alimentos que consiguen pasan del refrigerador a la basura.
No menos sombrío resulta el relato de la prensa oficial, que suele pasar por alto la trama completa de privaciones para dar paso a anuncios de supuestas mejorías y a la promesa reiterada de que el modelo socialista es la vía idónea para salir del atolladero económico y social, aun cuando las evidencias apunten en dirección contraria.
En ese tono “esperanzador” se inscribe un reporte del diario Trabajadores, que destaca jornadas de trabajo voluntario en la provincia de Ciego de Ávila como parte del homenaje al Día del Trabajador de la Industria Alimentaria y al 87 aniversario de la CTC.
Según declaraciones del ministro del ramo, Alberto López Díaz, durante 2026 existirían mejores condiciones para la producción de alimentos gracias a nuevos esquemas financieros orientados a captar ingresos en divisas, lo que —afirma— permitiría un salto en los niveles de eficiencia. Por su parte, Roberto Pérez García, miembro del Secretariado Provincial de la CTC, resaltó los esfuerzos destinados a la higienización de comunidades y a labores agrícolas, incluidas las realizadas en organopónicos dedicados a la producción de hortalizas.
Pretender que la realidad se transforme a partir de las palabras de un ministro y de un funcionario de una organización sindical tutelada por el partido único es, a estas alturas de la tragicomedia oficial, un ejercicio que no resiste el peso de los hechos.
Mientras tanto, continúan registrándose muertes asociadas a carencias nutricionales y persiste la amenaza de un apagón de varios días, producto de la obsolescencia del sistema electroenergético nacional y la crónica falta de combustible.
La oscuridad y el hambre no solo describen el presente: anuncian el final de una etapa y la cercanía de otra, ya sin los afeites redentores de una dirigencia desacreditada. Miles de personas resisten como pueden en este comienzo de año, pensando en las próximas noches de insomnio, el cartón convertido en abanico y el plato de comida ausente.